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Abuso sexual infantil. Un estudio de sus consecuencias en mujeres alcohólicas y fármacodependientes en Barranquilla, Colombia

Publicado: Sep 10, 03 │ Categorías: Artículos, Artículos Psicología4 Comentarios
  • José Manuel González
    Universidad Simón Bolívar
    Barranquilla, Colombia

    Yamila Roque Doval
    Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas, Cuba

    Roberlando Gómez Ramírez
    Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas, Cuba



La fármaco dependencia y el abuso sexual infantil son componentes importantes en el deterioro de la salud del individuo, la pareja, la familia y  la sociedad. Por esto, el conocimiento científico de nuestra realidad es fundamental para tomar medidas efectivas.

Son muy pocos los estudios publicados sobre el abuso sexual infantil en América Latina y en Colombia. Valenzuela, Hernández-Guzmán y Sánchez-Sosa (1995) publicaron la investigación más extensa realizada en México, con 3400 estudiantes de secundaria (de ambos sexos). Encontraron que el 5.45% (94 mujeres y 92 hombres) reportó abuso sexual infantil. Un porcentaje similar se encontró en nuestro medio, donde se abusa sexualmente de una niña o un niño cada 2 horas (González, 1998).

El alcoholismo y la drogadicción son problemas importantes en la salud de nuestro país. Según el último estudio colombiano (Dirección Nacional de Estupefacientes, 1997), el 6,5% de la población (entre 12 y 60 años) había consumido, por lo menos “alguna vez en su vida”, una droga ilegal. La prevalencia de consumo es aproximadamente 4 veces mayor en hombres que en mujeres. A medida que avanza el nivel educativo también se incrementa el consumo. Con respecto al estudio del año 1992, se muestra un aumento en el consumo y es preocupante observar que en el último año el incremento se duplicó. Estos aumentos se observan sobre todo en el consumo de las mujeres y en el grupo de 12 a 17 años. La gran mayoría de los nuevos consumidores tienen de 12 a 17 años, están estudiando secundaria y se encuentran en las ciudades de mayor concentración de habitantes y donde existe el mayor desarrollo económico. El consumo de marihuana sigue siendo el mayor. El 5.4% de la población entre 12 y 60 años ha consumido, por lo menos una vez en su vida, marihuana; lo mismo ocurre con la cocaína en el 1.6% de la población. Con respecto al bazuco, esto ha ocurrido en el 1,5% de la población. Con respecto a las drogas legales, en el último año el 21,4% de la población colombiana consumió cigarrillos (nicotina) y el 59.8% consumió cualquier tipo de bebida con contenido alcohólico. El índice CAGE de alcoholismo (Ewing, 1984) muestra que el 15.8% de la población de 12 a 60 años está en riesgo de ser alcohólica o es alcohólica. Por último, el 0.7% de la población entre 12 y 60 años consumió algún tipo de pastillas para los nervios. Esto ocurre con más frecuencia en  mujeres que en  hombres.

Desarrollo social, fármacodependencia y sexualidad

Las estrategias de desarrollo social han tenido una amplia transformación durante los últimos años, evolucionando desde las corrientes teóricas que enfatizaban el incremento del crecimiento económico, hasta llegar a las que proponen una estrategia de satisfacción de las “necesidades humanas básicas” (Consuegra Bolívar, 1994). Para este investigador, el desarrollo social se define como un proceso conducente a la satisfacción de las necesidades humanas y a la obtención de una mejor calidad de vida para todos los integrantes de una sociedad. Consuegra Bolívar (1994) plantea que la salud es un factor fundamental en la dinámica del desarrollo social por su doble condición de meta específica del desarrollo y de medio indispensable para garantizar los niveles mínimos de productividad, ahorro y crecimiento económico, tanto a nivel individual como colectivo.

El fenómeno de  fármaco dependencia y el abuso sexual infantil son componentes importantes en el deterioro de la salud del individuo, la pareja, la familia y  la sociedad. Por esto, el conocimiento científico de nuestra realidad es fundamental para tomar medidas efectivas para la promoción del desarrollo personal y social en nuestro país.

Abuso sexual infantil y salud

Son varios los investigadores que han estudiado las consecuencias del Abuso Sexual Infantil (ASI) sobre la salud. Valenzuela, Hernández-Guzmán y Sánchez-Sosa (1995) estudiaron las quejas psicosomáticas y el comportamiento sexual en función de abuso sexual sufrido en la niñez en estudiantes de secundaria entre 15 y 18 años de la ciudad de México. Para ambos sexos el abusador más frecuente fue una persona conocida. Las tablas 1 y 2 muestran las variables significativamente diferentes en los estudiantes investigados.

Tabla  1
Tomado de Valenzuela, J., Hernández-Guzmán, L. y Sánchez-Sosa, J. (1995)

Abuso sexual infantil

Tabla 2
Tomado de Valenzuela, J., Hernández-Guzmán, L. y Sánchez-Sosa, J. (1995)

 

Rimsza y Berg (1988) compararon a un grupo de 72 niños y adolescentes víctimas de abuso sexual con un grupo control sin abuso sexual. Los resultados revelaron que el promedio de edad en la que ocurrió el abuso sexual fue de 10 años de edad. En el 15.2% de casos el abusador fue un extraño; en el 36.1%, un pariente; en el 23.6%, el padre biológico (o el padrastro); en el 8.3%, un conocido de la familia; en el 13.8%, un amigo de la familia y en el 8.3%, el novio de la mamá. De los 72 pacientes con abuso sexual, 48 (66.6%) reportó por lo menos un síntoma somático o emocional; en contraste, esto solo ocurrió en 26 miembros del grupo control (36.1%) (diferencia estadísticamente significativa). Se encontró que en el grupo con abuso sexual fue más común reportar molestias de tensión muscular, gastrointestinales, síntomas genitourinarios y reacciones emocionales como miedo, confusión, irritabilidad, sentimientos de culpa, intentos de suicidio, deseos de venganza y conductas evasivas.

Einbender y Friedrich (1989) estudiaron el funcionamiento psicológico y los problemas del comportamiento en 46 niñas y adolescentes de 6 a 14 años que habían sufrido abuso sexual. Se les comparó con otro grupo de 46 niñas y adolescentes de la misma edad sin reporte de abuso sexual. El grupo de niñas abusadas presentaba un funcionamiento cognoscitivo y social significativamente más bajo y altos niveles de preocupación sexual, con respecto al grupo control. Este grupo mostró puntajes significativos en siete de las nueve escalas del Child Behavior Checklist: depresión, aislamiento social, quejas somáticas, rasgos esquizoide-obsesivos, hiperactividad, problemas sexuales y problemas con la expresión de agresión.

Beitchman, Zucher, Hood, Da Costa y Ackman (1991) hicieron un estudio de evaluación crítica sobre las investigaciones empíricas de las consecuencias del abuso sexual. Se identificaron 42 publicaciones en que se emplearon niños y adolescentes víctimas de abuso sexual como sujetos (aunque algunos de estos estudios representan reportes múltiples traslapados realizados por los mismos autores). Los estudios encontraron depresión, baja autoestima e ideas o conductas suicidas. Frecuentemente se descubrieron secuelas como promiscuidad, abuso del alcohol y otras drogas. Algunas investigaciones sugieren que el abuso sexual en la infancia puede predisponer a la homosexualidad, especialmente en hombres. Se encontraron disfunciones sexuales no orgánicas en varios grupos de abuso sexual. Los hallazgos de muchos estudios siguen siendo inconclusos, por lo menos parcialmente, debido a sus defectos metodológicos.

Young (1992) hizo una amplia revisión teórica sobre el abuso sexual y sus implicaciones con respecto a algunos efectos potenciales a largo plazo, como la conformación de la identidad personal y la integridad psicológica; señala la influencia del trauma en la vivencia del cuerpo, la identidad, las disociaciones, así como las repercusiones en desórdenes de la alimentación y somatizaciones.

Abuso sexual infantil y fármacodependencia

Hussey y Singer (1993) compararon 87 pacientes adolescentes abusados sexualmente con 87 no abusados (hospitalizados en una clínica psiquiátrica). No se encontraron diferencias significativas en el funcionamiento familiar, pero sí en el abuso de drogas (más alto en el grupo de los abusados sexualmente).

Miller (1990) estudió 45 mujeres alcohólicas, 40 mujeres de la población en general y 82 hombres detenidos (por violencia conyugal) y sus esposas. Encontró lo siguiente:


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    Para citar este artículo:
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    González, J. M., Roque, Y. & Gómez, R. (2003, 10 de septiembre ). Abuso sexual infantil. Un estudio de sus consecuencias en mujeres alcohólicas y fármacodependientes en Barranquilla, Colombia. PsicoPediaHoy, 5(9). Disponible en: http://psicopediahoy.com/abuso-sexual-infantil-consecuencias-mujeres-alcoholicas/
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4 Comentarios a: Abuso sexual infantil. Un estudio de sus consecuencias en mujeres alcohólicas y fármacodependientes en Barranquilla, Colombia

  1. belen corrales dice:

    Me parece bien que comenten estas cosas porque esto del abuso a las mujeres hoy en día ya es algo cotidiano.

  2. Ana Rosa Vázquez dice:

    Creo que este artículo es muy bueno, proporciona conocimientos sobre el tema, y nos ayuda a ser mejores personas, dado que la mayoría de estos abusos se cometen en el interior de las familias o de círculos muy próximos a la victima. Es frecuente que se creen estrategias de ocultamiento extraordinariamente eficaces y nos impide conocer sus características y consecuencias. Gracias por ofrecernos su experiencia.

  3. This is not a correct assessment. Rather, the relevance and utility of non-alignment has increased. Firstly, the growth of new centers of power instead of decreasing has increased the threat to political and economic independence of the non-aligned countries almost all of which are still developing countries.
    nike huaraches.

  4. Ana Luisa Borges dice:

    Bien interesante el estudio y de mucha pertinencia en nuestra actualidad .

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