Recursos de Psicología y Educación

La estructura de la actitud hacia los hospitales

Publicado: Mar 22, 06 │ Categorías: ArtículosSin Comentarios
  • Cruz García Lirios
    Universidad Nacional Autónoma de México
    Ciudad de México, México



Esta investigación busca contribuir directamente con un diagnóstico actitudinal a las ciencias de la salud, con un instrumento de medición actitudinal a la disciplina del trabajo social y con un modelo de intervención al hospital donde se realizará el estudio.

RESUMEN

A partir de tres teorías se elaboró un instrumento para medir las actitudes hacia los hospitales y se establecieron dos factores (confianza y seguridad hospitalarias) como sus determinantes a través de un modelo de regresión lineal. Los resultados evidencian que las evaluaciones hacia los hospitales están determinadas por la confianza hospitalaria. Sin embargo, mediante un modelo estructural, se demuestra que existen otros factores determinantes no incluidos en el modelo.

Palabras clave: Confianza, seguridad, actitud hacia los hospitales.

La atención a los derechohabientes es una problemática fundamental para explicar la calidad de los servicio de salud públicos en relación a los servicios de salud privados. En México,  la Comisión de Transparencia a la Información en su rubro de la salud (SICUENTAS) e informe de 2009 señala que el 49.9 por ciento del servicio está dirigido a los trabajadores federales y estatales, 40 por ciento a los afiliados al IMSS, 9 por ciento al ISSSTE y 0.6 por ciento a PEMEX. Es decir, en la medida en que se incrementa el número de derechohabientes provenientes del servicio federal o estatal también disminuye la calidad de la atención pública y con ello se incrementa la calidad de la atención privada. Por ello, quienes están trabajando para el sector público tienden a acudir a hospitales privados soslayando el servicio público. La calidad de la atención al derechohabiente es una consecuencia de la inversión en el sector salud. Si el presupuesto federal y estatal disminuye, la calidad de la atención tiende a disminuir. En este sentido, se plantea que la calidad a la atención del derechohabiente está indicada por la eficiencia (atención gratuita, rápida, oportuna, especializada y amable), la eficacia (tratamiento o cirugía pertinente, intensiva y diversificada)  y la efectividad (sanación intensiva y diversificada) del servicio. Consecuentemente, la calidad de la atención al derechohabiente determina la tasa de mortalidad.

Sin embargo, la calidad de la atención al derechohabiente está influida por las evaluaciones que los derechohabientes hacen del servicio de salud. Por ejemplo, las profesionales de la salud (trabajadoras sociales, enfermeras, psicólogas, nutriólogas o médicas) son evaluadas a partir de sus actitudes más que de sus conocimientos y habilidades. Este mismo problema ocurre con los profesionales de la salud cuando evalúan a los derechohabientes, más a partir de sus predisposiciones que de sus enfermedades. La calidad de la atención es un problema social que debiera estudiarse a partir de las enfermedades, los conocimientos sobre ella y los tratamientos para enfrentarlas; estos factores al estar mediados por las actitudes hacen necesario un diagnóstico a su alrededor. Para establecer la eficiencia, eficacia y efectividad de la atención pública, es necesario conocer las actitudes que se desarrollan en los hospitales públicos entre quienes participan en el fenómeno de la atención sanitaria.

Un diagnóstico sobre la actitud hacia los hospitales es el primer paso para discernir entre la calidad de la atención eficiente, eficaz y efectiva de los hospitales privados y los hospitales públicos.

La investigación que se plantea busca contribuir con un diagnóstico actitudinal a las ciencias de la salud, con un instrumento de medición actitudinal a la disciplina del Trabajo social y con un modelo de intervención al hospital donde se realizará el estudio.

El diagnóstico actitudinal demostrará que las evaluaciones de los derechohabientes y los profesionales de la salud están sesgadas porque se hacen a partir de las disposiciones más que de los conocimientos y habilidades. Establecerá que las actitudes determinan una evaluación desfavorable hacia los hospitales públicos y sus servicios correspondientes.

El instrumento que medirá las actitudes develará los mecanismos de evaluación sesgada que utiliza la gente para minimizar los servicios de salud públicos y maximizar los servicios de salud privados.

El modelo de intervención transformará las actitudes negativas hacia los hospitales públicos y reforzará las actitudes positivas hacia los hospitales privados.

Los límites del estudio de actitudes hacia los hospitales públicos y los hospitales privados están en función del tipo de población derechohabiente o clientelar. En los hospitales públicos la mayoría de los usuarios son derechohabientes y en los hospitales privados la mayoría son clientes que cuentan con los recursos financieros para pagar una estancia corta o prolongada en el hospital. También existen diferencias culturales, ya que quienes acuden a los hospitales públicos se encuentran en una fase crónica o terminal mientras que quienes acuden a los hospitales privadas se encuentran en una fase preventiva. En este sentido, se esperan encontrar mayores facilidades en el diagnóstico para los hospitales públicos.

Otra dificultad importante estriba en las familias de los pacientes. En los hospitales públicos los enfermos pertenecen a grupos que están enlazados en redes sociales quienes se solidarizan para enfrentar la enfermedad de uno de sus miembros. En contraste, en los hospitales privados los pacientes tienden a acudir solos y las visitas que reciben son de familiares que están dispuestos a suspender sus actividades para visitar a su enfermo.

Ambos límites contextualizan las actitudes que se desarrollan en ambos tipos de hospitales. Se espera que estos imponderables develen las diferencias actitudinales entre los usuarios y los profesionales de la salud. Es decir, las actitudes tenderán a ser positivas cuando los usuarios y los profesionales de la salud evalúen a los hospitales por su infraestructura, instalaciones y tecnología soslayando los programas preventivos que demuestran sus conocimientos y las habilidades. En contraste, las actitudes serán negativas cuando se evalúan los programas preventivos.

Las Teorías de las Actitudes han sido utilizadas para explicar el comportamiento humano. Durante la historia de las actitudes es posible observar su evolución que va desde la descripción de los fenómenos sociales mediáticos hasta la predicción del comportamiento individual planificado y sistemático. Fue en la década de los treinta, cuando Floy Allport investigó los efectos de la propaganda en la milicia norteamericana cuando los estudios actitudinales cobraron relevancia. La relación estrecha entre la milicia norteamericana y los departamentos de psicología de las universidades más prestigiosas de Europa y los Estados Unidos dio como principal resultado el diagnóstico, la implementación y la evaluación de programas que buscaban disuadir o persuadir a los individuos en torno a los conflictos entre los Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia, Rusia y Japón.

Posteriormente, los estudios actitudinales se caracterizan por el desarrollo masivo de test, baterías, pruebas y escalas que la industria utilizó para seleccionar a su personal. La era postindustrial que daría paso a la era informacional determinó el desarrollo de modelos psicológicos para el explicar el comportamiento humano en la década de los sesentas, ochentas y noventas. Una vez consolidada la economía informacional, a través de Internet se desarrollaron programas para evaluar las preferencias y las necesidades de los usuarios. En el sector salud, los estudios actitudinales fueron pertinentes en la elaboración de diagnósticos en torno a las conductas de riesgo de los infectados con VIH/SIDA. Posteriormente, los estudios actitudinales desarrollaron estrategias de intervención en pacientes con cáncer a quienes se les diagnóstico estados depresivos que aceleraban su muerte a causa del abandono de sus tratamientos. Es posible encontrar investigaciones sobre las actitudes hacia diversas enfermedades y profesionales de la salud, así como a usuarios y hospitales. En este sentido,  dichos estudios se han enfocado en las actitudes hacia el servicio de salud, la infraestructura, las instalaciones, la tecnología y los programas de prevención o tratamiento inmediato; en tales estudios predominan las evaluaciones de los usuarios a la atención que reciben. Es posible observar que los diagnósticos plantean y conciben a las actitudes como indicadores de calidad del servicio. A partir de tales diagnósticos se han mejorado, diseñado e implementado programas de atenciónmedica, mejoramiento de hospitales, prevención de enfermedades o tratamiento psicológico.

Sin embargo, tales estudios son elaborados a partir de conceptos actitudinales básicos en los que sólo es posible conocer las evaluaciones favorables o desfavorables, positivas o negativas hacia los hospitales. Estos estudios no incluyen factores asociados a las actitudes para establecer modelos de diagnóstico e intervención. En los estudios de actitudes hacia los hospitales se han suprimido tres teorías relevantes para los propósitos de la presente investigación.

Teoría del Procesamiento Espontáneo

Fazio en 1985 elaboró la Teoría del Procesamiento Espontáneo (TPE) para explicar las causas actitudinales que activan la memoria en las conductas improvisadas. En torno a los servicios de salud esta teoría es pertinente porque explica las condiciones que llevan a los usuarios y los profesionales de la salud a evaluar negativamente los hospitales públicos en las economías subdesarrolladas. La TPE plantea que las personas se enfocan en los discursos y las imágenes más que en los argumentos. Este enfoque se relaciona directamente con los acontecimientos desagradables del pasado activando más emociones que influirán inmediatamente en el comportamiento individual. Una frase o imagen desagradable es suficiente para que el procesamiento espontáneo se active en contra de los hospitales públicos. Sin embargo, una imagen o frase agradable no provoca los mismos efectos en la conducta de los usuarios. Antes bien, se deben conjugar muchos factores para que el usuario decida atenderse en los hospitales públicos. En contraste, los hospitales privados al gozar de una imagen positiva de opulencia provocan evaluaciones favorables y conductas de confianza en sus clientes. Mientras que la imagen y los discursos en torno a los hospitales públicos ocasionan evaluaciones y conductas de riesgo, en los hospitales privados se desarrollan procesos espontáneos de confort y confianza.

El procesamiento espontáneo se complementa con el proceso deliberado de uso de los hospitales públicos en función de la fase en la que se encuentren los enfermos. Un paciente en fase aguda acudirá a los hospitales públicos sólo si en su trabajo o la escuela le obligan a realizarse un examen médico. Un paciente en fase crónica acudirá al hospital público sólo si el dolor es intenso y diversificado. Finalmente, un paciente en fase terminal acudirá al hospital público sólo como una última opción de su lista de posibilidades. En contraste, en los hospitales privados la lógica es diferente porque los usuarios acuden a dichos hospitales más en función de sus hábitos de prevención que de sanación inmediata.

Aunado al factor económico, las emociones activan conductas de riesgo que lleva a las personas a acudir a los hospitales públicos. En efecto, la prevención deliberada es la principal diferencia entre los usuarios de los hospitales públicos y los usuarios de los hospitales privados. La acción razonada es el proceso que lleva a las personas a proyectar el estado de salud en el que quieren estar a partir de la información que les orienta en sus decisiones de bienestar individual. La TPE devela la afectividad que determina la evaluación favorable o desfavorable hacia los servicios de salud públicos o privados.

Teoría de la Acción Razonada

Martín Fishbein e IcekAjzen en 1975 elaboraron la Teoría de la Acción Razonada (TAR),  “Señala que la intención conductual, el antecedente inmediato de la conducta venía determinada por las actitudes hacia la conducta y la norma subjetiva las actitudes hacia la conducta son el resultado de dos elementos. Por una parte, la probabilidad subjetiva de que cierta creencia provoque una determinada conducta. En segundo lugar, la deseabilidad subjetiva de esa consecuencia. El producto de la probabilidad subjetiva y la deseabilidad dará lugar a la actitud hacia la acción” (Sabucedo, Real y García , 2003).

Dicha teoría se utiliza para explicar los factores que llevan a las personas a discernir entre los servicios de salud públicos y los servicios de salud privados en función de su bienestar individual; su salud y crecimiento personal. En este sentido, la salud es concebida como un sistema deliberado para el beneficio personal en función de la inversión que el usuario está dispuesto a desembolsar. La economía personal al estar relacionada con las actitudes racionales y las normas subjetivas determinan las decisiones y las conductas más favorables a la salud personal. En una economía de mercado, los hospitales privados son más favorablemente evaluados que los hospitales privados. Dado que el Estado proporciona el servicio de salud pública, es estigmatizado como deficiente si se le compara con el servicio de salud privado que proporcionan las empresas transnacionales. En dicha economía de mercado los individuos no sólo se diferencian por sus derechos, oportunidades y salarios sino además por su acceso a los servicios de salud. En este sentido, los hospitales privados encuentran en los individuos racionales con altos ingresos a sus clientes idóneos. En contraste, en los hospitales públicos los individuos con bajos ingresos y procesos espontáneos son mutuamente incluyentes.

La TAR devela la racionalidad que determina la evaluación favorable o desfavorable hacia los servicios de salud públicos o privados. Igualmente, demuestra que en las economías de mercado existen diferencias entre los usuarios racionales. Se trata de aquellos que razonan a partir de sus actitudes y aquellos que razonan a partir de sus habilidades.

Teoría de la Conducta Planificada

IcekAjzen en 1991 elabora la Teoría de la Conducta Planificada (TCP) la cual “Incluye la actitud hacia la acción y la norma subjetiva (…) y el control conductual percibido. Con esta nueva variable se reconoce la importancia que tiene la percepción de la persona respecto a las posibilidades o no de realizar un comportamiento determinado. Esa capacidad de control dependerá de la percepción que tenga la persona tanto respecto a sus competencias como a sus capacidades como a las oportunidades que brinde el medio” (Sabucedo, Real y García, 2003).

Dicha teoría sirve  para explicar los factores que llevan a sistematizar el auto-cuidado en las personas. En las economías de mercado, las personas tienden a este porque saben que su salud, conocimientos y habilidades son los elementos esenciales para el crecimiento personal. El auto-cuidado implica alimentación balanceada, ejercicio rutinario y chequeo médico; conocimientos y habilidades  que son  factores esenciales para sistematizar el auto-cuidado personal que determinará el acceso a oportunidades educativas, laborales y recreativas necesarias para el crecimiento individual. A partir del mercado económico, se derivan mercados de salud en los que los hospitales públicos no pueden competir con los hospitales privados. Incluso entre los servicios de salud privados surgen diferencias entre aquellas unidades especializadas y aquellas unidades generales. Esta segmentación del mercado se extiende a los clientes potenciales y a los clientes reales. Los hospitales privados especializados tenderán a captar a aquellos individuos que han desarrollado el auto-cuidado y han incrementado su capital financiero.

En relación a la segmentación del mercado de la salud, se han explicado las actitudes hacia los hospitales públicos y los hospitales privados desde tres teorías que plantean la atención de los clientes potenciales a partir de su afectividad, racionalidad y sistematicidad. En este sentido, la problemática de las actitudes hacia los hospitales públicos y los hospitales privados se explica a partir de un modelo teórico. Dicho modelo plantea la relación causal entre los factores actitudinales para explicar los procesos espontáneos, deliberados y planificados que diferencian a los individuos en relación a los servicios de salud públicos y privados. Se trata de una propuesta que puede abordar los rasgos actitudinales individuales para posteriormente modificar sus evaluaciones a partir de un modelo de intervención.

Método

¿Cuál es la estructura de la actitud hacia los hospitales?

Procedimiento

Se aplicó el instrumento en las instalaciones del Hospital General de Cuernavaca en el departamento de Trabajo Social. Se les informó a los familiares de los pacientes en terapia intensiva que el estudio correspondía a una política de mejora del servicio médico y que los resultados de la investigación no afectarían la atención médica que recibían sus familiares. Una vez contestadas, las encuestas fueron revisadas en sus opciones de respuesta descartándose aquellas que se repetían o aquellas ausentes. Posteriormente, se capturaron y procesaron los datos en los programas SPSS y LISREL en sus versiones de estudiantes.

Sujetos

Se seleccionaron intencionalmente a 100 usuarios y profesionales de la salud de un hospital público y un hospital privado de la ciudad de Cuernavaca capital del Estado de Morelos (México). El 78 por ciento son mujeres y el 22 por ciento son hombres. Respecto a su estado civil,  el 40 por ciento de los encuestados declaró haberse divorciado, el 22 por ciento señaló estar en concubinato, al igual que haber enviudado y el 16 por ciento está en matrimonio. El 79 por ciento está entre los 18 y 22 años de edad, el 11 por ciento entre los 23 y 29 años y el 10 por ciento tiene menos de 18 años. Económicamente, el  58 por reciben ingresos meres de 2500 pesos  mexicanos mensuales a sus familias, 27 por ciento obtienen entre 2500 y 3500 pesos mexicanos  mensuales y sólo 2 por ciento ganan más de 3500 pesos mexicanos mensuales.

Hipótesis

La estructura de las actitudes hacia los hospitales es bidimensional y bicausal.

Instrumento

Escala de actitud hacia los hospitales. Midió las evaluaciones positivas y negativas de los usuarios y los profesionales de la salud hacia la infraestructura, instalaciones, tecnología, especialistas y  programas a partir de cuatro opciones de respuesta desde “Totalmente en desacuerdo” hasta “Totalmente de acuerdo”

La tabla 1 muestra los datos que avalan la distribución normal de las respuestas a preguntas y aseveraciones incluidas en el modelo. Es posible observar que la pregunta 4 y el reactivo 11 sobrepasan el rango de tolerancia para incluirlos en análisis posteriores siendo por ello eliminados.

Tabla 1
La distribución normal de los reactivos

la actitud

Fuente: Elaborada con los datos del estudio

La validez del instrumento se estableció a partir de los estadísticos de adecuación, esfericidad y pesos factoriales.

El factor actitudinal general obtuvo una adecuación y esfericidad idónea (KMO = .837; X2 = 1284.788; 300 grados de libertad; nivel de significancia = .000). El primer factor obtuvo el 34 por ciento de la varianza y el segundo el 8 por ciento. Se excluyeron los reactivos 1, 3, 6, 11, 18 y 19 al pertenecer aisladamente a otros factores.

Tabla 2
 La validez convergente de las actitudes

Fuente: Elaborada con los datos del estudio

La confiabilidad del instrumento que mide los dos factores de primer orden y el factor general de la actitud hacia los hospitales se estableció mediante el parámetro alfa de Crombach.

Tabla 3
 La confiabilidad de los factores

Fuente: Elaborada con los datos del estudio

La confiabilidad de los dos factores y el constructo actitudinal es superior a .60 lo cual sugiere que el instrumento puede ser aplicado en otros contextos obteniéndose los mismos resultados.

Resultados

Se elaboró un análisis de correlación para establecer las asociaciones significativas entre los factores y poder elaborar un modelo que permite explicar las causas de la actitud hacia los hospitales.

La tabla 4 muestra que existen relaciones directas, negativas y significativas entre los factores 1 y 2. En la medida en que la confianza a los hospitales la seguridad en torno a ellos disminuye. Esto significa que los factores 1 y 2 pueden fungir como causas independientes de la actitud hacia los hospitales.

Tabla 4
La correlación entre los factores

Fuente: Elaborada con los datos del estudio (* nivel de significancia menor a .05; ** menor a .01; *** menor a .001)

Para tal propósito, se elaboró un modelo de regresión lineal múltiple en el que se estableció el efecto de los factores sobre la actitud hacia los hospitales. El modelo 1 muestra que la confianza hospitalaria es la determinante principal de la actitud hacia los hospitales. Un incremento en los valores de la confianza hospitalaria provoca un aumento en los valores de la actitud hacia los hospitales. Por ello, la confianza hospitalaria tiene un efecto directo, positivo y significativo sobre la actitud hacia los hospitales.

La TPE, TAR y TCP interpretarían estas correlaciones como factores evaluativos que inciden en las intenciones y comportamientos de riesgo. Es decir, las actitudes en tanto evaluaciones favorables o desfavorables hacia los hospitales predecirían las decisiones de hospitalización de familiares enfermos. La TPE señalaría que la confianza hacia los hospitales activaría experiencias médicas positivas y negativas pasadas que determinan las evaluaciones favorables y desfavorables hacia los hospitales. La TAR y TCP sugerirían que la confianza hacia los hospitales son el factor determinante de las decisiones de hospitalización y la conducta de riesgo.

Figura 1  Los determinantes de la actitud hacia los hospitales

Sin embargo, la covarianza entre los factores sugiere que existen otros determinantes no incluidos en el modelo y cuyo efecto pude ser calculado e inferido con los parámetros de un modelo estructural.

El modelo 2 muestra la estructura de la actitud hacia los hospitales. Puede observarse que el factor más importante es la confianza hospitalaria que al covariar con la seguridad hospitalaria demuestra la influencia de otros factores no incluidos en el modelo. En este sentido, el parámetro de disturbio también evidencia el efecto de otras variables sobre la actitud hacia los hospitales.

Conclusión

Los estudios psicológicos en torno a los hospitales han demostrado, desde las TPE, TAR y TCP, el efecto directo, positivo y significativo entre las actitudes, las intenciones de hospitalización y los comportamientos de riesgo. En el presente estudio, se ha demostrado que la actitud hacia los hospitales está influida por la confianza. En este sentido, los hallazgos de la investigación permiten construir un modelo en el que la confianza hospitalaria afectaría indirecta, positiva y significativamente sobre el comportamiento de los familiares en los hospitales. Dicho proceso estaría mediado por las actitudes y las intenciones planteadas como factores esenciales en la TAR y la TCP.

Referencias

Ajzen, I. &Fishbein, M. (1974). Factors influencing intentions and the intention behavior relation.Human Relations.

Ajzen, I. (1991). The Theory of Planned Behavior.Organizational Behavior and Human Decision Processes.

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Javiedes, M. (2004). Actitud y pensamiento. En J. Mendoza, y M. González,  (coord.) Enfoques contemporáneos de la Psicología Social en México.  México: ITEMS-campus Estado de México.

Laca, F. (2005). Actitudes y comportamientos en las situaciones de conflicto. Enseñanza e Investigación en Psicología.

Pallí, C. y Martínez, L. (2004). Naturaleza y organización de las actitudes. En T. Ibáñez, (coord.). Introducción a la psicología social. Barcelona: UOC


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    Para citar este artículo:
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    García, C. (2006, 22 de marzo ). La estructura de la actitud hacia los hospitales. PsicoPediaHoy, 8(2). Disponible en: http://psicopediahoy.com/actitud-hacia-hospitales/
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