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Anorexia nerviosa en hombres heterosexuales y el crecimiento de la vigorexia: una reflexión sobre el comportamiento contemporáneo

Publicado: May 28, 09 │ Categorías: ArtículosSin Comentarios
  • Valter Guerra Hadad
    São Paulo, Brasil



Este trabajo parte de una lectura que el investigador realiza al DSM-IV.  El texto presenta reflexiones acerca de Anorexia y Bulimia nerviosa. Además de trabajar el concepto de Vigorexia, el autor genera y deja planteados cuestionamientos sobre los temas propuestos.

RESUMEN

Este trabajo parte de una lectura que el investigador realiza al DSM-IV. El texto presenta reflexiones acerca de la Anorexia y Bulimia nerviosa. Además de trabajar el concepto de Vigorexia, el autor genera y deja planteados cuestionamientos sobre los temas propuestos.

Introducción

En la lectura del DSM-IV encontramos que los Trastornos Alimenticios se caracterizan por agudas perturbaciones en el comportamiento alimenticio y en la imagen corporal, distinguiéndose dos diagnósticos particulares: Anorexia Nerviosa y Bulimia Nerviosa.

Resumiendo, la Anorexia Nerviosa tiene como característica principal el rechazo del individuo a mantener el peso dentro de una franja normal mínima, esperada para la edad, distorsión de la imagen corporal y amenorrea.

Por otro lado, la Bulimia Nerviosa se caracteriza por episodios que devienen de compulsiones alimenticias y la auto inducción al vómito procedentes de la culpa por haber comido, presentando también un mal uso de laxantes, diuréticos u otros medicamentos, más allá de periodos de abstinencia o ejercicios excesivos. Ambos diagnósticos traen perturbación en la percepción de la forma y peso corporal como base fundamental de la patología y marcan una alta frecuencia de morbosidad y depresión.

Es importante resaltar que, aún dentro del DSM-IV, se observan otra clase de Trastornos Alimenticios, que son catalogados como Trastornos Alimenticios sin otra especificación, es decir, aquellos que no se encuadran en los criterios de un trastorno alimenticio particular. Es el caso de la Obesidad simple, que está incluida en el CID-10 como una condición médica general e inexistente en el DSM-IV, pues no hay una asociación consistente con un síndrome psicológico, de acuerdo con el DSM-IV comportamental.

Otro trastorno, aún no clasificado por el DSM-IV, ya más reconocido en el medio científico es el denominado Vigorexia. Al contrario de la Anorexia Nerviosa, que prevalece más en las mujeres, la vigorexia es más común en los hombres, teniendo como característica principal el deseo de ser cada vez más musculoso y fuerte, sin que el individuo tenga límites para los ejercicios físicos, el uso de anabolizantes y esteroides, en busca del cuerpo perfecto.

La Vigorexia se aproxima a la Anorexia en el aspecto de la imagen corporal distorsionada y la vergüenza del propio cuerpo. Los individuos con Vigorexia se consideran delgados y débiles, llegando a sentirse como esqueletos. En la búsqueda de saberse llevar con su baja estima, intentan transformar sus cuerpos.

Existen estudios epidemiológicos que muestran un crecimiento de algunos Trastornos alimenticios en el medio contemporáneo, simultáneamente con la evolución del patrón de belleza femenino más rígido cuanto al cuerpo y el peso, haciendo con que los individuos busquen cada vez más y con más rigor un cuerpo delgado y perfecto. Existen estudios (Garner & Garfinkel 1980) que se fundamentan en la tesis de que la Bulimia y Anorexia Nerviosa, prevalecen en los países occidentales y en mayor cantidad en el sexo femenino y la clase media alta, mostrando que hay una conexión con los factores socio culturales.

Se llega a la tesis de que los Trastornos Alimenticios, pueden estar ligados a la cultura, de esta manera, parece existir una presión cultural para que los individuos adelgacen, y esto generaría una preocupación excesiva con el cuerpo y por consecuencia el miedo irregular e irracional de engordar, más allá de una gran ansiedad acompañada de alteraciones en el esquema corporal. Durante los siglos XVII y XIX, la Anorexia Nerviosa era denominada como Anorexia Histérica, Apepsia Histérica y Compulsión Nerviosa y era considerado un trastorno del sexo femenino.

Con el paso del tiempo, los hábitos, costumbres y cultura se fueron modificando y hoy, en el siglo XXI, tenemos la exposición del cuerpo como algo más significativo que la condición privada del individuo. En tiempos de narcisismo lo privado se torna público, la invisibilidad no es soportada, pues sólo se existe a través de la mirada del otro. Las estadísticas muestran que el 90 % de los individuos portadores de Trastornos Alimenticios son del sexo femenino, dentro de ese porcentaje las edades varían entre los 14 y 18 años y actualmente la edad viene decreciendo para menores de 12 años.

Estudios apuntan otro dato intrigante: el índice es más bajo entre mujeres con orientación homosexual, porcentajes semejantes al de niños heterosexuales, en cuanto que los niños homosexuales tienen números próximos al de las niñas heterosexuales.

Para contextualizar esta realidad en Brasil, retomo un reportaje con el título Jóvenes ya ocupan el 60 % de los lechos para anoréxicos en el Hospital de Clínicas de San Pablo, publicado por el diario Folha de Sao Paulo, el 25 de febrero de 2007, mostrando que el número de pacientes del sexo masculino con anorexia nerviosa viene en aumento. Allí se destacan observaciones como la siguiente: “En 2 meses, el tratamiento específico para hombres ya tiene 16 pacientes, 6 de ellos internados. Psiquiatras y psicólogos también apuntan el aumento de demandas por consultas, el fenómeno es aún una incógnita”.

Tradicionalmente asociada al universo femenino, la anorexia se hace cada vez más presente en los hombres. Hoy, ellos ocupan el 60 % de los lechos de la enfermería del AMBULIM (Ambulatorio de Bulimia y Trastornos Alimenticios) del Hospital de Clínicas de San Pablo, el primero del país a tener un grupo específico para tratar anoréxicos.

En dos meses de funcionamiento, el grupo cuenta con 16 jóvenes con edad media de 18 años, seis de ellos internados porque corrían riesgo de muerte. Ellos ocupan seis de los diez lechos del AMBULIM, donde antes sólo había jovencitas. En 15 años de existencia, el ambulatorio había tenido sólo 5 casos de anorexia masculina. Este fenómeno es aún una incógnita, que no es exclusivo de Hospitales de Clínicas, es también objeto de pesquisas en varios países.

Entre los jóvenes internados en el Hospital, hay casos dramáticos. Un joven de 18 años con 1,75 metros de altura ellos llegó al hospital con 43 kilogramos, un IMC (índice de masa corporal) de 14, lo esperado es arriba de 19. Antes de ser internado sólo comía hielo. Otro tiene un histórico parecido, sólo comía dos hojas de lechuga por día.

Según los especialistas, no hay diferencia entre la anorexia femenina o masculina: en ambos sexos, comienza por una dieta porque se sienten gordos y a partir de ahí no paran de perder peso. Cuando comen, para aliviar la culpa, provocan el vómito.

En los hombres, la pérdida excesiva de peso causa una caída en los niveles de testosterona, pérdida de la líbido y atrofia de los testículos. También puede llevar a un grado elevado de desnutrición, en el cual el índice de mortalidad llega al 15% de los casos.

Fue el miedo a morir lo que llevó a Alex, oriundo de Bahía, a procurar ayuda en el Hospital de Clínicas. Él desenvolvió anorexia hace 11 años cuando era adolescente. “Llegué a pesar 39 kg. y aún me sentía gordo”.

Para el psicólogo Raphael Cangelli Filho, coordinador del grupo de jóvenes del Ambulim, el diagnóstico de anorexia en hombres, tiende a ser aún más difícil en razón de la escasez de trabajos científicos y del preconcepto en torno del tema. “Históricamente, los trastornos alimenticios están asociados a las mujeres. Muchos profesionales no están familiarizados con el tema y la familia piensa que es puro capricho”, afirma Filho.

El psiquiatra Táki Cordás, coordinador del Ambulim, calcula que el aumento de anorexia entre jóvenes del sexo masculino, se debe principalmente, a que están cada vez más presionados por la dictadura de la belleza. Las grandes marcas de indumentaria están comenzando a colocar para sus desfiles, jóvenes con visual andrógeno en lugar de los musculosos. Ya el psiquiatra Celso Garcia Júnior, coordinador del ambulatorio de Trastornos Alimenticios de la Universidad Estatal de Campinas (Unicamp), cree que el aumento sea más un reflejo de una demanda reprimida de que un cambio de perfil de la enfermedad. El confirma, que en su consultorio particular hubo un crecimiento en la demanda de jóvenes de sexo masculino anoréxicos. El año pasado atendió en dos meses, tres casos. Antes nunca había tenido ese perfil de pacientes. Lo mismo piensa la psicóloga Paula Melin, del Núcleo de Trastornos Alimentares y Obesidad (NUTTRA) de Rio de Janeiro, que en un periodo de tres años vio quintuplicar la demanda de anoréxicos.

A ejemplo de Cordás, Melin también cree que hubo un crecimiento entre los hombres por la búsqueda del cuerpo perfecto. Al mismo tiempo, al adelgazar mucho, terminan siendo víctimas de otro preconcepto. Y es común que ellos escuchen: “¿Por qué estás tan delgado? ¿No estarás con SIDA?”

Retomando el artículo periodístico mencionado, aún dentro del mismo tema, el diario colocó algunos relatos de pacientes internados en el Ambulim (HCSP).

Diario Folha – ¿Cuándo y cómo desenvolviste anorexia?

Alex – Desde los 16 años, pero la enfermedad se agravó en la fase adulta. Comencé a eliminar algunos alimentos porque mi padre decía que yo comía mucho y me retaba. Me quedé con eso en la cabeza y fui perdiendo las ganas de comer. Cuando comía me sentía culpable y vomitaba.

Folha – ¿En esa época usted ya se sentía gordo?

Alex – No, la distorsión de mi imagen comenzó a los 18 años. Me miraba al espejo y me veía gordo, tenía miedo de engordar más. Llegué a pesar 39 kg. y aún me sentía gordo. En esa época mis padres discutían mucho y mi padre le pegaba a mi madre. Cuando yo veía eso, corría a vomitar.

Folha – ¿En qué momento sintió usted que había perdido el control de la situación?

Alex – Cuando me mudé para Sao Paulo hace 5 años. Ya no tenía quien me vigilase. Antes hasta mis amigos lo hacían. Aquí en Sao Paulo, llegué a pasar días sin comer o beber. Cuando conseguí lo poco que comía lo vomitaba hasta que comencé a desmayarme. Una vez me robaron el Teléfono celular.

Folha – ¿Usted trabaja en la área de alimentos, cómo se siente con eso?

Alex – ¡Es horrible! Donde trabajo hay dulces y salados, panes y pizzas, y yo soy supervisor de todo. Es estresante ver la comida. Abrir el horno y sentir aquel olor, es una tortura. Tengo la sensación que hasta el olor me va a engordar. Me siento gordo. Para mí, lo ideal sería estar con 41 Kg. y no con 46 kg. Sé que es una enfermedad, que mi peso actual está por debajo del ideal. Mi sueño es estar curado.

A continuación otro relato de un joven de 16 años también internado en el Ambulin.

“Yo pesaba 72 Kg., sentía que las personas se alejaban de mí porque yo era gordo. ‘Gordo’ era la peor palabra que podía escuchar, moría de vergüenza de ir a la playa, clubes, sentía vergüenza de mostrar mi cuerpo.

Muchas personas me decían que debía comenzar una dieta. Aquello se quedó en mi cabeza y resolví hacer un régimen muy rígido sin consultar a un médico. Tomaba sopas de bajas calorías, comía solo frutas, legumbres y verduras.

En el día 9 de julio de 2006 mi madre hizo una comida magnífica y comí demasiado. Después fui al baño y vomite todo, a partir de ahí no pare más.

Vomitaba unas cinco veces al día. En 20 días adelgace quince kilos. Después de cuatro meses pesaba 52 Kg. y muy enfermo, con mal aliento, débil y con fuertes dolores de estómago.

El día 6 de noviembre un compañero de la escuela me vio vomitando y aviso a la profesora que le contó a mi madre. Cuando ella supo lloró mucho y le prometí parar, pero es muy difícil, ya he tenido unas diez recaídas”.

Un relato más, esta vez, Víctor 20 años, hace tres años llego a pesar 40 kg.

“Siempre fui delgado, pero en 2003 llegué a pesar 58 kg. Comencé a sentirme extraño. Pero la cosa empeoró en el 2004 cuando descubrí que tenía Trastorno Bipolar. Los remedios del tratamiento me engordaban. Paré de comer y llegué a los 40 kg.

Como ya hacía tratamiento me dieron un remedio para dar apetito. Llegué a los 64 kg. y en el inicio del 2005, paré el tratamiento.

Estuve bien hasta diciembre, cuando di una recaída, fueron 4 en total, ahora estoy en una de ellas. Esta semana perdí 3 kg. y estoy con 52 kg. Mi familia sabe más, no comentan nada al respecto. Al principio sólo hacían comidas que producirían mucha gordura y yo no comía. Después me comenzaron a ofrecer comida menos calórica a toda hora.

Ya conocí dos jóvenes con el mismo problema. Uno de ellos hasta ayudó a desmentir que la anorexia es solo una cosa de mujeres y homosexuales. La última vez que lo vi pesaba 46 kg. y tenía 1,78 mts. de altura”.

Los medios de comunicación han colocado siempre este problema como restricto a las mujeres. Pero sí existen hombres anoréxicos el preconcepto aún es mayor.

Por lo expuesto en el reportaje, los trastornos de Anorexia Nerviosa y la Bulimia, están cada vez más entre los individuos heterosexuales del sexo masculino, evidenciando así que la cultura tiene una influencia importante en el acontecimiento de estas patologías.

Aún basándome en reportajes, el día 11 de marzo del 2007, en el mismo diario, hubo otro artículo titulado: ¿Quién imita a quién? Cuya idea era discutir sobre los lazos de las costumbres y moda del universo gay y el de los “machos”, o sea, heterosexuales y homosexuales que están siendo confundidos estéticamente en función de la obediencia a la moda.

El artículo decía: “Con visual parecido gays, machos y heteros musculosos van a los mismos lugares y confunden a los frecuentadores de la noches”.

Resalto algunos comentarios como:

“La simple observación del físico, actitud, accesorios, música (electrónica) y de expresiones que usan, no es más suficiente para definir la orientación sexual de él.

En la noche (discos, boates etc.) la confusión es general. Los dos grupos que hasta hace poco no se mezclaban, ahora bailan lado a lado con los mismos gestos, muchos se sacan las camisas pero no asumen que es para mostrarse, dicen que es por el calor.

En el interior de Sao Paulo, en una fiesta Rave de música electrónica, el representante de ventas Enrique Nunes, 22 años, sombrero, pecho musculoso y depilado, con el pantalón medio caído, cinturón Dolce & Galbana, calzoncillo Calvin Klein apareciendo, etc. etc., baila con su novia, la modelo Valkiria Sinegali y dice: “soy muy deseado por los hombres”.

Por otro lado, Alex, de gorra, patillas largas, bermuda baja, abdomen depilado apareciendo, una cadena plateada en el cuello, tatuaje en el brazo, dice que el mes que viene pretende tomar anabolizantes para quedar más fuerte. El da la entrevista al periodista Paulo Sampaio en un bar de la calle Farme Amoedo, la más gay de Río de Janeiro.

¿Más al final quién imitó a quién?”

El dentista homosexual Diego Tavares de 30 años dice que los heterosexuales siguen a los gay. “Ellos ven que somos musculosos, nos sabemos vestir, bailar y estamos siempre rodeados de mujeres bonitas, entonces quieren imitarnos para ver si consiguen aproximarse a ellas”.

Los heterosexuales creen lo contrario: “La mayoría de ellos, quiere parecerse a nosotros porque nos encuentran bonitos y también para pasar desapercibidos. Gay siente atracción por hombre-hombre, no por maricón afeminado”, dice el estudiante universitario Fernando Piedade.

En el alucinante mundo electrónico de las apariencias, el hombre-hombre a que Fernando Piedade se refiere, sigue una especie de fórmula que lleva a todos a parecerse iguales. “Soy vanidoso y un poco consumista, al final trabajo duro”, dice el estudiante de hotelería Rodrigo Pompeu. Por el momento, Pompeu está sin novia ni camisa y viste ropas y accesorios de marcas como Ralph Lauren, Adidas, Armani y Prada, él es heterosexual.

Al leer los reportajes y declaraciones y organizando las ideas sobre el papel del ser masculino en el mundo contemporáneo hago una referencia a Bauman (1997) cuando afirmó que los placeres de la vida civilizada deben ser perseguidos, contrariando Freud (1930). cuando escribió: “El malestar en la civilización en el cual la civilización se construye sobre la renuncia del instinto”.

Volviendo a Bauman y a la persecución de los placeres de la vida, en el mundo contemporáneo los ideales de belleza, pureza y orden son realizados por medio de acciones espontáneas, del deseo y el esfuerzo individual.

La sustitución de la seguridad por la libertad, marca el postmodernismo y entra en conflicto no sólo con el pensamiento de Freud sino también con la esencia del ser humano.

El antiguo refrán de que uno gana alguna cosa en cambio de perder otra, continúa hoy tan verdadera como en épocas pasadas. Todavía hoy hombres y mujeres cambian un porcentaje de seguridad por una de felicidad.

Tal como escribió Bauman (1997)

“…el malestar de la modernidad proviene de una especie de seguridad que tolera una libertad demasiado pequeña en la búsqueda de la felicidad individual. En la posmodernidad provienen de una especie de libertad en búsqueda del placer que tolera una seguridad individual demasiado pequeña…”

¿Por qué en el posmodernismo las personas son tan narcisistas?

Al hablar de la búsqueda del placer, asociamos el principio del placer al principio de la realidad, siendo que el principio del placer tiene como aspecto sobresaliente una gran cantidad de narcisismo, buscándose el placer por una vía de gratificación que no puede ser esperada, y la tendencia de una descarga impulsiva impostergable. La renuncia al placer momentáneo y el cambio por el placer postergado, limitado, más seguro, está en la contemporaneidad, restricto y no cumplido.

La sustitución del principio del placer por el principio de la realidad es el gran acontecimiento traumático en el desenvolvimiento del hombre. Según Freud, ese acontecimiento no fue el único, pues se repite a lo largo de la historia humana.

En ese sentido, regido por un estado narcisista y actuando dentro del principio del placer, la concepción masculina postmoderna, tiende a erotizar el cuerpo por completo, diferente a antiguamente cuando la erotización estaba en el pensamiento.

Y ahí está la cuestión; ¿el hombre está tomando el cuerpo para sí o para el otro? ¿Está el hombre contemporáneo colocándose en una vitrina para ser admirado? ¿Para quién se toma el cuerpo? ¿A quién y para qué se destina el placer?

Reflexionando sobre lo presupuesto, de la dominación del cuerpo en las jóvenes anoréxicas por sus madres sobre la óptica psicoanalítica, de por qué ese vínculo sería la base en esa patología, se comprende que las jóvenes que intentan tomar para sí, nuevamente, el propio cuerpo, expulsando las invasoras por medio de la tentativa de crear falta de espacio, o sea buscando la delgadez corporal, esas hijas no sustentarían más la convivencia de ambas dentro de sí.

¿Cómo este concepto se aplicaría en el sexo masculino? Es sabido que cuando el adulto trae, inconscientemente, la representación corporal mal definida o no separada (no separada de la madre), las experiencias afectivas con el otro que tiene importancia para él, traerá como consecuencia una explosión psicosomática, como si en tales circunstancias, sólo existiese un cuerpo para ambos. A cada momento el psiquismo hace uso del cuerpo.

¿Cuáles serían las explicaciones en lo que se refiere al comportamiento estético del joven heterosexual similar al del joven homosexual? ¿Estarían esos jóvenes heterosexuales realizando tales sacrificios a pesar que al adoptarlos hieran los códigos sociales y culturales preestablecidos para alimentar sus deseos, sabiendo que con eso se confunden con los estereotipos homosexuales, mezclando costumbres y estéticas? ¿O aún con un pensamiento optimista, estarían los hombres dejando el preconcepto de lado y aceptando la orientación homosexual del otro?.

Permítanme levantar la hipótesis de que ese nuevo comportamiento obsesivo masculino, por la búsqueda del cuerpo perfecto, podrá aumentar el número de pacientes masculinos heterosexuales con trastornos mentales, sea anorexia nerviosa cumpliendo con los patrones estéticos impuestos por la sociedad de consumo, o vigorexia (síndrome de Adonis) siendo esta también derivada de la sociedad consumista y competitiva.

Para concluir mi reflexión traigo un pensamiento del filosofo Pilles Lipovetsky, autor del libro Metamorfosis de la cultura Liberal (2007) y creador del término hombre hipermoderno (como continuidad al hombre posmoderno).

“…el hombre hipermoderno está debilitado por el miedo de una era de exageraciones…prácticas que otrora eran privilegio de las mujeres – como la moda y la cosmética – hoy cada vez más se integra al universo masculino. En un sentido más amplio, asistimos a una feminización del desing. Las formas ahora son más dóciles, más maternales y menos agresivas.

Eso tal vez sea la expresión de una sociedad más ansiosa, que cree menos en la modernidad y que desea un bienestar inmediato. Pues las formas antiguas eran una especie de profesión de fe en la modernidad. Había un esfuerzo en destruir la tradición, hoy en cambio no se intenta destruir nada y sí conservar todo”.

Referencias

Associação Psiquiátrica Americana. (1994). Manual Diagnóstico e Estatístico de Transtornos Mentais – DSM IV. Porto Alegre, Artes Médicas.

Bauman, Z. O. (1998). mal-estar da pós-modernidade. Rio de Janeiro, Jorge Zahar Editor Ltda.

Fernandez, M. H. (2006). Transtornos Alimentares: anorexia e bulimia. São Paulo, Casa do Psicólogo,

Diario Folha de São Paulo (São Paulo-Brasil) ( 25 de febrero de 2007 y 11 de marzo de 2007).Informes y Entrevistas realizadas a Cangelli Filho (psicólogo – AMBULIM IPq HC FMUSP), Táki Cordás (médico psiquiatra -AMBULIM IPq HC FMUSP), Celso Garcia Junior (médico psiquiatra -ambulatório de transtornos alimentares da Unicamp-USP) y Paula Melin (psicóloga – ambulatório de transtornos alimentares da Unicamp-USP).

Lipovetsky Pilles. (2003). Metamorfosis de la cultura Liberal. Barcelona. Anagrama.

Mcdougall, J. (2000). Teatros do Corpo: o psicossoma em psicanálise. São Paulo, Martins Fontes,

Freud, S. O Futuro de uma Ilusão (1927). O mal-estar na civilização, (1930). Imago Editora: Rio de Janeiro, 1980.


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    Para citar este artículo:
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    Guerra, V. (2009, 28 de mayo ). Anorexia nerviosa en hombres heterosexuales y el crecimiento de la vigorexia: una reflexión sobre el comportamiento contemporáneo. PsicoPediaHoy, 11(3). Disponible en: http://psicopediahoy.com/anorexia-nerviosa-en-hombres-heterosexuales-vigorexia/
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