Recursos de Psicología y Educación

Estilos comunicacionales: chisme y rumor

Publicado: May 15, 06 │ Categorías: Artículos3 Comentarios
  • Angie Vázquez Rosado
    Catedrática Asociada UIPR
    San Juan, Puerto Rico



Un estudio detallado sobre este tema ayuda a identificar la tendencia socio-comunicacional existente. Es importante contribuir a identificar el problema, describirlo correctamente, promover estudios posteriores, así como explorar alternativas de manejo del mismo en los diversos contextos de los/as participantes.

La conducta del chisme, el rumor y el acoso psicológico por efecto de ambos van en detrimento para la convivencia social, tanto en el ámbito individual como grupal. El incremento de tales conductas parece crear, promover y complicar mayores problemas sociales, comunitarios, morales y psicológicos.

El estudio científico, desde el punto de vista teórico y práctico, de este problema, puede contribuir a comprender mejor estos procesos, de forma que permitan la elaboración de alternativas de manejo e intervención desde la disciplina de la Psicología Social-Comunitaria. En la comunicación y en el lenguaje humano se encuentran las formas de creación de realidades psicosociales, según las teorías sobre el Construccionismo Social. Por eso, es importante atender al estudio de estas formas nocivas, a veces tóxicas, de construcción de realidades distorsionadas que afectan los procesos de grupo.

Resumen y conceptos centrales

Entre las muchas características que podemos atribuir al ser humano se encuentra su capacidad de comunicación, tanto consigo mismo como con otros; la cual se sirve de diversos métodos, tipos, estilos, reglas y prácticas comunicacionales.

El proceso de transmisión e intercambio de conocimientos, datos, e información general es indispensable para entender no sólo la evolución y desarrollo del ser humano como especie sino también para entenderle como creador/a o gestor/a de sus “realidades” psicosociales e históricas.

La comunicación ha sido objeto de estudio de la Psicología Social desde hace mucho tiempo, en estudios realizados por diversos teóricos que incluyen desde Charles Darwin hasta los más especializados y recientes, como Watzlawick, P. (1996), Saperas, E. (1997), Luhmann, N. (2001), Knapp, M. (1982), Habermas, J. (1981), Danhke, G. L. (1989), Bateson. G (2002), López, A., Parada, A. y Simonetti, F. (1984), Muchielli, A. (1998), Pearson, J.C. (1994), entre otros.

La comunicación cumple funciones de facilitación social en el intercambio de información contribuyendo a la interacción de convivencia del individuo dentro de su grupo social. Sin embargo, algunos tipos de comunicación promueven el conflicto social; entre los que se encuentran los fenómenos sociales comunicacionales del chisme y el rumor; fenómenos que han incrementado y han sido descritos como un nuevo y endémico problema social que está afectando la calidad de vida social en el mundo moderno; razón por la cual se ha convertido, también en foco de atención, dialógica, reflexiva, de intervención e investigativa, entre los/as profesionales de las ciencias de la conducta humana.

Conceptos importantes: Comunicación Social, Chisme, Rumor, Noticia, Lenguaje, Leyenda, Mitos y Folclore, Tradición Oral, Difamación, Reputación Social, Proceso de Atribución, Poder Social, Acoso Psicológico, Cultura Popular, Receptor, Mensaje, Medio, Emisor.

Marco histórico y teórico

El chisme no es una actividad nueva en el ser humano moderno, pues se ha desarrollado como una variación de la tradición oral; una forma ancestral de comunicación en la que se trasmiten conocimientos, historias y datos mediante el lenguaje verbal. Un portador es mensajero y lleva a un auditorio-receptor la información.

Además es un estilo personal, directo, cara a cara, y de boca a boca (1). La historia oral pretendía hacer llegar la información a quienes no la tenían y/o sostenerla, como historia y legado verbal a través de diversas generaciones. La tradición oral responde a las condiciones históricas en donde el ser humano aún no conocía la escritura, dependiendo totalmente de la oralidad de los eventos y hechos, pero de igual forma, de los mitos, las leyendas, los cuentos, y las historias que pasaban a formar parte del folklore en la cultura popular (artes, tradiciones, usos y costumbres) (2) de cada sociedad. El uso primordial inicial de la tradición oral tiene intencionalidad positiva; es decir, se lleva a cabo como una forma de intercambio, y pretende garantizar la permanencia de alguna información y conocimientos.

Pero existe ruido en algunos mensajes, puesto que al comunicarlos, surgen algunas formas y grados diversos de distorsión que son añadidos en la respuesta ulterior multiplicadora del traspaso de segundo a terceros y así sucesivamente. Los portadores, o transmisores orales, pueden ser manipulados para llevar información predeterminada por intereses particulares, como fue el caso de los juglares europeos medievales que llevaban a los súbditos lo que a los reyes feudales les convenía e interesaba. Los/as oyentes, categorizados como auditorio o público recipiente o receptor, también pueden construir y añadir distorsiones al mensaje original.

A la información explícita transmitida en la historia oral, se le adiciona el rumor, o murmuración, definido como “voz que corre entre el público”, “ruido confuso de voces” o “ruido vago, sordo y continuado”. Cuando se adhiere una mala intención al rumor se designa como chisme, definido así entonces como “noticia verdadera o falsa, o comentario con que generalmente se pretende indisponer a unas personas con otras o se murmura de alguna” (DRAE) (3).

Cuando la información es corroborada como cierta o veraz, deja de ser chisme para convertirse en noticia, definida como “noción, conocimiento; Contenido de una comunicación antes desconocida. Dar noticia de un acuerdo; Hecho divulgado. Noticia triste; Divulgación de una doctrina” (Sosa, S.F.). La diferenciación puede ser sutil y a veces hasta confusa, pues “en principio, chisme y noticia no son categorías excluyentes. Muchos chismes se convierten en noticia válida y fidedigna, una vez han sido corroborados y calificados según su importancia”.

En tiempos pasados el chisme fue relacionado en Inglaterra (1800) como la palabra godsibb queriendo decir “persona relacionada con uno desde Dios” y se usó para identificar a los padrinos en una relación familiar, por lo que en la palabra del chisme (gossip) no había connotación negativa, ya que describía lo que hacían las amistades que compartían la bebida, o a la mujer que había ayudado con el parto de un bebé dentro de una familia (Westen, 1996).

Sin embargo, el incremento del chisme y el rumor, como práctica negativa en nuestros intercambios sociales modernos, ha sido notable en tiempos recientes. Ha dejado de ser una transacción social escondida para hacerse explícita e intencionalmente visible, atribuyéndose visos de cuasi-legalidad moral, e impactando prácticamente todas las esferas de acción del ser humano: familia, trabajo, relaciones sociales, medios de comunicación masiva.

El rumor se justifica bajo el motivo y objetivo del entretenimiento. Esto ha creado un ambiente de angustia en algunas personas que perciben, y frecuentemente comentan que el auge del chisme responde a la pérdida de valores creando una consecuente pérdida de calidad en la vida social. El chisme se nutre de actitudes y comportamientos tales como “la ofensa, la calumnia, la vulgaridad, la intromisión en la vida privada y la degradación” (Salomón, S.F.), haciendo daño al receptor, o receptora, del mismo.

En los medios de comunicación masiva existe debate y preocupación por el efecto de la inclusión del chisme, no sólo como estrategia comunicacional de entretenimiento que se produce “en la banalización lúdica de la cultura imperante, en la que el valor supremo es ahora divertirse, entretenerse, por encima de toda otra forma de conocimiento o quehacer” (Sánchez, S.F.), sino porque parece haberse convertido en sustituto de la noticia veraz.

Según se desprende de varios comunicados de la ASPPRO (Asociación de Periodistas de Puerto Rico) cuando el chisme sustituye a la noticia se cambian los objetivos de informar hechos por otro objetivo, que es hacer daño. El chisme “tiene una intención ulterior, la de desprestigiar, difamar o cambiar el rumbo de un asunto público. Parapetado detrás el anonimato, se hará pública una información que en el mejor de los casos no resistiría el escrutinio superficial para ocupar espacio en un noticiero televisivo, radial o en el periódico.”. La noticia puede ser diferenciada del chisme desde varios aspectos.

– Primero, debe ser considerado su origen o fuente. En el chisme, quien origina el mensaje, tiene intenciones de permanecer en el anonimato. En la noticia no tiene que divulgarse públicamente la fuente pero el/a periodista debe identificar claramente sus fuentes en conjunto a sus credenciales.

– Segundo, debe considerarse la veracidad de su contenido. En el chisme no hay interés alguno por corroborar la realidad de lo comunicado, sino al contrario, generar una comunicación que puede tener algunos elementos mínimos reales pero que es, en su mayoría, producto de la invención, es decir que no es real. En la noticia, se debe atender seriamente la veracidad tanto de los hechos como de la fuente identificada. Es así como se determina que un rumor jamás debiera ser considerado noticia, porque, en palabras de la periodista española Rosa Montero, “una de las tareas del periodista, consiste precisamente, en no dejarse intoxicar por los rumores”.

– Tercero, en el chisme, hay distorsión intencional de los hechos, mientras que en la noticia se requiere ceñirse estrictamente a los hechos por ser la fidelidad más estricta y rigurosa.

– Cuarto, en todo mensaje debiera ser considerada y evaluada la credibilidad tanto del contenido del mensaje como del emisor, o emisora, del mensaje. En el chisme, la credibilidad tiene poca importancia o simplemente no se interesa conocer las cualidades de la fuente, pues existe cierta aceptación morbosa del mensaje sin que se cuestione la intención o la identidad de quien lo origina. Los/as periodistas, para combatir esto, prefieren establecer sus normas, o códigos de ética, que les permiten buscar una mayor credibilidad, como valor añadido, de la información que comunican para diferenciarse del rumor y del chisme. En el campo del periodismo, sin embargo, ya se evidencian problemas de sustitución y mezcla de una cosa con la otra, que según el periodista Mario Roche Morales, tienen su origen en el capitalismo. “Cuando el periodismo se convirtió en un negocio, a mediados del siglo XIX, la prensa sensacionalista o popular, llena de relatos morbosos y sórdidos, fue la que le dio el impulso definitivo”.

– Quinto, también diferencia el rumor de la noticia la oficialidad de la información. Lo oficial es algo que proviene de una autoridad reconocida, que tiene autorización y hasta obligación para divulgar el mensaje y donde es lícito hacerlo. La noticia tiene interés en hacer oficial, formal y certero su contenido y divulgación; tomándose muchas veces como elemento de validación y referencia a las “verdades” sociales sobre algo o alguien. Por el contrario, en el chisme, la comunicación es informal, nada oficial, algo misteriosa y no conclusiva, por lo que ni siquiera tiene obligación de resolver las contradicciones o comunicaciones inconclusas.

– Finalmente, debe ser considerada la intencionalidad del mensaje en esta diferenciación entre chisme y noticia. Mientras que la noticia no debe tener intención de hacer daño, sino de informar objetivamente sobre un hecho o dato, en el chisme existe una intención explícita de hacer daño a una persona, con intenciones ulteriores de dominar, controlar, aislar, acosar, dañar, y molestar afectando su imagen, reputación, tranquilidad o bienestar.

Lo esencialmente negativo y nocivo del chisme y del rumor consiste en la intención de dañar a otro ser humano. Este daño no es físico sino primordialmente psicológico, convirtiendo al chisme en una poderosa herramienta social para infringir daño de forma anónima e impune. Es así como el chisme se convierte en un instrumento del poder social, o en categorías establecidas por la Dra. Irma Serrano, en un tipo de poder instrumental, (Conferencia sobre el poder). La mecánica operacional del chisme es relativamente simple. La persona que lo origina (la fuente), llamémosla Persona A, comunica cierta información a otros, excluyendo inicialmente a la persona referida directa de su comunicación. Esta invisibilidad y anonimato parece proteger a la Persona A, por lo que muchas personas expresan frustración con la impunidad de quienes lo practican. La persona B, el referente, eventualmente se entera del chisme, pues en la cadena de transmisión se espera que ciertamente el chisme le llegue en algún momento, pero para cuando le llega ya el daño psicológico está hecho en cuanto a su reputación. El daño intencional del chisme se hace atacando, debilitando, manipulando o distorsionando información de la reputación del referente. La reputación es parte de la imagen social, positiva o negativa, de un individuo y se define desde las percepciones que han sido construidas sobre la persona las cuales le dan, o le quitan, integridad como ente social y personal. Es pertinente hacer la aclaración que el ataque a la reputación no sólo puede hacerse a una persona sino que también puede hacerse contra grupos, organizaciones, instituciones, y culturas en general.

Desde la perspectiva legal, la conducta del chisme es sancionable en Puerto Rico como delito tipificado de difamación que puede manifestarse mediante intimidación y acoso psicológico. En el nuevo código legal se considera como un delito grave de cuarto grado tipificado como falsedad ideológica (Art. 219), en el cual se describe como “toda persona que con intención de defraudar haga un documento público o privado, declaraciones falsas, concernientes a un hecho del cual el documento da fe, y cuando se trate de un documento privado, tenga efectos jurídicos en perjuicio de otra persona, incurrirá en delito grave de cuarto grado”, caso Pueblo vs. Burgos, 120 dpr 709 (1988) (14). En lo legal debe hacerse una diferenciación entre persona pública y persona privada. La configuración del delito en el caso de la persona pública es por difamación y en el de la persona privada se configura por negligencia.

Estudios y teorías pertinentes al tema del chisme y el rumor

Desde la Psicología Evolutiva una investigación sobre el chisme indica que esta es una actividad necesaria para la supervivencia e innata dentro de la especie humana, lo cual hace presuponer que el chisme es inevitable, positivo y necesario. El Dr. Robin Dunbar (1993) compara el chisme con la actividad de cuidado y contacto (grooming) en los monos. Sostiene que ambas actividades, el “grooming” en los monos y su equivalente evolutivo del chisme en los humanos, secretan endorfinas en el cerebro que son relajantes y positivas para el bienestar físico y mental del organismo. Esto se ve cuando las personas ríen con el chisme, se divierten o se mofan para divertirse y entretenerse. Para Dunbar, el chisme contribuye al desarrollo de enlaces (bonding) entre las personas a la vez que relaja a quienes lo escuchan (Nevares, Instituo para el desarrollo del derecho). Este estudio es muy controversial pues limita la respuesta del chisme a un determinante biologicista y evolutivo sin tener en cuenta otras variables psicológicas, sociales y morales sobre esta conducta y porque se basa en estudio de animales.

Desde otras perspectivas, algunos teóricos coinciden en identificar el chisme como algo positivo e inevitable también. Rosnow (2005), coautor del libro Rumor and Gossip: The Social Psychology of Hearsay, menciona que el chisme y el rumor cumplen con funciones importantes tanto sociales como psicológicas pues sirven para que las personas establezcan enlaces sociales que los mantienen juntos mediante la creación de fuerzas que comunican los códigos morales del grupo. Según este autor, el chisme contribuye a evitar que seamos indiferentes los/as unos/as de los/as otros/as. Sirve además para controlar la moralidad y los asuntos dentro de grupos pequeños. Finalmente, ayuda a organizar los grupos en cuanto al posicionamiento social de los miembros: aquellos más importantes generarán más chismes; igualmente, aquellos con más información, tenderán a ser muy populares y solicitados en su grupo (Dumbar, S.F.). El Dr. Rosnow, citando a otros investigadores como al Dr. Jack Levin (profesor de Sociología y Criminología en la Boston’s Northeastern University y co-autor del libro Gossip: The Inside Scoop.), indica que el chisme es necesario para establecer comparaciones sociales (Westen, 1996). Esta última caracterización del chisme choca con creencias populares en Puerto Rico que cuestionan el beneficio de un bienestar por comparación resumido en la frase: Consuelo de muchos, consuelo de tontos.

La variable sexo, o diferencias por género, también ha sido estudiada en el chisme. Un estudio del Dr. Jeffrey Parker encontró que entre preadolescentes se chismea un promedio de 18 veces cada hora, invirtiéndose hasta el 50% del tiempo en chismes, en los cuales es tres veces más probable chismear sobre personas del propio sexo que de personas del sexo contrario. Las diferencias por género reflejan que las niñas hablan más de todo el mundo, incluyendo hablar sobre los varones populares o los que les gustan, en tanto que los varones son más parcos entre sí. También encontró que las parejas de amigas (femeninas) chismeaban más entre sí que las parejas de amigos varones entre ellos.

Otro estudio, realizado con 106 menores participando en un campamento de verano, encontró que el chisme fue definido de dos formas: como comentario positivo y admirativo o como el clásico chisme negativo y difamatorio. Lo que une a ambos tipos de chisme es la característica de que el comentario se hace a espaldas, o en ausencia, de la persona referida en el chisme. En este caso y considerando las dos formas de chisme, el autor concluye que los varones practican el chisme tanto como las mujeres.

La variable edad también ha sido estudiada. En un estudio con 384 preadolescentes se identificó el chisme como la actividad que ocurre sin la presencia del/la referido/a y fue considerado como algo inapropiado, pero el escepticismo sobre la credibilidad fue mayor en jóvenes que en personas mayores, sugiriendo que el criterio de dudar sobre el contenido disminuye con la edad; esto es, a mayor edad mayor credibilidad sobre el chisme. Este estudio sugiere, por ende, que los preadolescentes parecen tener una comprensión mayor sobre las limitaciones de credibilidad del chisme que las personas mayores (Swanbrow, 1995).

Durante la Segunda Guerra Mundial, Allport y Postman (1947) realizaron estudios sobre los efectos negativos del chisme, temiendo que rumores alarmistas sobre amenazas militares lesionaran la moral nacional en Estados Unidos. Sus conclusiones fueron publicadas en el libro titulado La Psicología del Rumor, que contiene la definición psicológica del rumor como “una proposición de creencia específica, pasada de persona a persona, usualmente de boca a boca, sin los estándares de seguridad de evidencia presente. La implicación de cualquier rumor es que tiene algo de cierto. Esta implicación se sostiene aún cuando el relator previene su comentario con el aviso: Es solo un rumor, pero lo que he escuchado es...”. Allport y Postman sostienen que el rumor surge ante la falta de noticias. Desarrollaron un pronunciado matemático que intentaban fuera considerado como la ley básica del rumor, a seguir: ” rumor strength (R) will vary with the importance of the subject to the individual concerned (i) times the ambiguity of the evidence pertaining to the topic at hand (a), or R ˜ i × a” (Kuttler & Parker, 2002). En esta teoría se trata de cuantificar la conducta del chisme, obviamente desde la presión e influencia positivista de su época, y también se simplifica el motivo de la conducta estableciendo el déficit de información veraz como su única causa.

Rosnow & Forter (2005) organizan los períodos de interés por la investigación sobre el chisme y los rumores en E.U. en varios períodos. El primero ocurre en la década del 40, siglo XX, iniciado con los estudios de Allport y Postman, y seguidos por otros realizados por Back, Festinger, Kelley, Schachter, & Thibaut, 1950; Hachter & Burdick, 1955. Luego de un período de indiferencia, el tema resurge para la década de los 60, con personas como Tamotsu Shibutani (1966), los estudios de Milgram y Toch (1969) sobre la conducta colectiva, Morin, 1971; Knopf, 1975; Rosnow & Fine, 1976), Fine & Turner, 2001; Goodman & Ben-Ze’ev, 1994; Kapferer, 1990; Kimmel, 2004; Koenig, 1985; Levin & Arluke, 1987; Spitzberg & Cupach, 1998 y Turner, 1993).

No todos coinciden en la función positiva o natural del chisme y del rumor. Las manipulaciones que ocurren en el chisme pueden ser falseamientos concientes de las capacidades de “los otros” para justificar sentimientos negativos hacia los demás en donde ocurre y se produce cierto grado de daño. Allport decía que el rumor transmite mentiras que si bien tienen algo de verdad, éstas fueron distorsionadas, y ya no son verdades (Rosnow & Foster, 2005), por tanto no son positivas por cuanto constituye información falsa.

Algunos teóricos han desarrollado clasificaciones para el rumor y el chisme. Knapp identifica tres tipos de rumores: los que expresan deseos y anhelos, los que expresan miedo y ansiedades y los agresivos. También, Knapp describe la estructura del rumor como enunciado compuesto de dos cosas: un sujeto animado u objeto, y un predicado en donde existe, o se coloca, la atribución de una acción. Otro autor, Rouquette, elabora otra clasificación para los rumores en la que existen dos tipos: el rumor expresivo y el rumor informativo.

En resumen, el chisme y el rumor han sido definidos por igual como procesos negativos y positivos. Sería interesante diferenciar cuando son de cada uno de estos y explorar si la situación real actual es una donde el chisme es problemático o si simplemente continúa con la función de nivelar, desahogar, enlazar y construir relaciones positivas y deseables, como parecen algunos teóricos sugerir.

Conclusiones

Si es cierto que la calidad de vida social se ha visto afectada en la medida en que el chisme y el rumor han sustituido la noticia, la verdad, los hechos y otras formas de comunicación veraces intergrupal; se necesita recopilar datos nuevos y adicionales para determinar cuan cierto o falso son las premisas de que ha ido en aumento, si ha causado daños significativos e irreparables a la calidad de vida social que está sustituyendo otras formas de intercambio social, entre otras.

Un estudio detallado sobre este tema puede ayudar y contribuir a identificar la dirección y tendencia socio-comunicacional que existe al presente, o sea, a inicios del siglo XXI. También nos ayuda a recopilar datos acerca de cómo ocurre y afecta al ciudadano común, no sólo como afecta figuras públicas.

Finalmente, es importante contribuir a identificar el problema, describirlo con mayor certeza, estimular y generar estudios posteriores, así como explorar alternativas de manejo del mismo, en ambientes familiares, sociales, laborales, educativos, entre otros, desde la perspectiva y experiencia de los/as participantes

Referencias

Dumbar, R.I.M. Co-Evolution of neocortex size, group size and language in humans. Behavioral and Brain Sciences 16 (4): 681-735. Rescatado en: http://www.bbsonline.org/documents/a/00/00/05/65/bbs00000565-00/bbs.dunbar.html

Fred García, H. Killing Rumors: A 50-Year Old Mathematical Formula Is Key Tool in Managing Crisis Communications. Rescatado en:
http://www.crisisnavigator.org/atcc3-e.htm

Kotelchuk, N. Teorías de las Relaciones Públicas. Rescatado en:
http://www.gestiopolis.com/recursos/documentos/fulldocs/mar1/teorelpub.htm

Kuttler, A. F,  Parker, J.G,  Greca, A. M L.(Apr 2002). Developmental and gender differences in preadolescents’ judgments of the veracity of gossip. Merrill-Palmer Quarterly. Rescatado en:
http://www.findarticles.com/p/articles/mi_qa3749/is_200204/ai_n9034491

Nevares Muñiz, D. (2005). Nuevo Código Penal de Puerto Rico: Comentado por Dora

Nevares Muñiz: Instituto para el desarrollo del derecho.

Roche Morales, M. (S.F.). Recuperar el equilibrio entre el entretenimiento y lo importante. ASPPRO. Rescatado en: http://www.asppro.org/articuloforo.php?id=2

Rosnow, R & Foster, E. K. (April 2005). Rumor and Gossip Research. APA ONLINE. Psychological Science Agenda. Volumen 19. Rescatado en:
http://www.apa.org/science/psa/apr05gossipprt.html Informe de comunicación. Rescatado en: http://www.monografias.com/trabajos15/informe-de-comunicacion/informe-de-comunicacion.shtml

Salomón, L. (S.F.). La prensa y los valores democráticos. Rescatado en: http://www.cedoh.hn2.com/LETICIA.HTML

Sánchez, D. (S.F.). El periodismo estrecho o el rumor como noticia. ASPPRO. Rescatado en: http://www.asppro.org/articuloforo.php?id=1

Serrano, Irma. Conferencia Sobre el Poder.

Sosa Pascual, O. (S.F.) El chisme como noticia y la noticia como chisme. El Nuevo Día. Rescatado de: http://www.asppro.org/articuloforo.php?id=3

Swanbrow. D. (May 8, 1995). Boys gossip just as much as girls, study shows. News Service. University of Michigan. (9). Rescatado en:
http://www.umich.edu/news/?Releases/1995/May95/chr050895b

Westen, R. (Jul/Aug 1996). The real slant on gossip. Publication: Psychology Today Publication Date: (Document ID: 1097) Rescatado en: http://www.psychologytoday.com/articles/pto-19960701-000035.html

Westen, R. (Jul/Aug 1996). The real slant on gossip. Publication: Psychology Today.(Document ID: 1097) Rescatado en:
http://www.psychologytoday.com/articles/pto-19960701-000035.html

Bibliografía recomendada

Soto Vélez, I. El derecho a la intimidad vs. Derecho de expresión: dos derechos confrontados jurídicamente en la industria del chisme. Tesis. 2004- 307 leaves: 28 cm. UPR-2004. Lázaro. Colección de Puerto Rico 302.245. Comunicación Pública- Referencia 302.245.


  • ___________________________________________________
    Para citar este artículo:
    --------------------------------
    Vázquez, A. (2006, 15 de mayo ). Estilos comunicacionales: chisme y rumor. PsicoPediaHoy, 8(4). Disponible en: http://psicopediahoy.com/chisme-rumor/
    ____________________________________________________

3 Comentarios a: Estilos comunicacionales: chisme y rumor

  1. Andrea Milena dice:

    Un análisis muy útil para la comunicación organizacional.

  2. Norman De Jesús Botero Marquez dice:

    Es un hecho que el rumor y el chisme, son una degeneración de lo que llamamos comunicación, ya que casi siempre da una información amañada o equivocada y con intensiones no muy claras, podríamos decir que el mundo se ha atrasado en algunos momentos por culpa de estos indeseables términos. La autora ha hecho muy bien en poner en el tapete su estudio, pues a los que se dedican a armarlos y difundirlos les va a doler mucho y ojalá dejen el “vicio” y los que han sido afectados podrán aprender a perdonar a aquellos que les han hecho tanto daño, pues muchas veces no se dan cuenta del mal que hacen y del mal que ellos mismos reciben.

  3. Hernán Pérez Ramos dice:

    Es posible que el chisme sea el pilar maestro en el que se basa la interrelación social característica de nuestra especie. De aquí que tenga un valor evolutivo de primera importancia en el marco del desarrollo social experimentado por nuestra especie. Una vez que maduramos (algunos lo hacen más temprano que otros) nos damos cuenta de que hay una gran parte de la información que conocemos (propia o ajena) que es preciso que no sea conocida por el resto de las personas porque pudiera perjudicarnos y al mismo tiempo comprendemos que es preciso transmitir información a través de emociones y palabras a otras personas que, aunque no sean del todo ciertas, nos ayuden a tender lazos y a mejorar nuestra relación con ellos debido a que no sabemos si en el futuro esa persona nos pueda ayudar en algo. Pero para saber que decir y que emociones debemos expresar (teniendo en cuenta el hecho de que los otros intentarán hacer lo mismo con nosotros, también nos ocultarán información y nos transmitirán informaciones no del todo ciertas) es imprescindible tener una idea de lo que los otros estás sintiendo y queriendo de nosotros y del resto de las personas que participan en la interrelación (compañeros de trabajo, vecinos de la escalera, otros estudiantes del grupo, familiares, amigos, etc.). Es el chisme el que nos permite, a través de terceros, conocer información valiosísima relacionada con las personas a las que queremos acercarnos (porque nos podríamos beneficiar de una relación con ellos) o de las personas de las que tenemos acercarnos todavía más (ya que tenemos que defendernos y protejernos de ellas). Si tenemos en cuenta la importancia que otorga Robin Dumbar al desarrollo de la inteligencia social como el motor impulsor de la evolución de nuestro cerebro, tenemos que concordar con el hecho de que probablemente la capacidad para extraer información mediante el chisme es lo que nos ha convertido en lo que somos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *