Recursos de Psicología y Educación

La educación del adulto mayor: Antecedentes y perspectivas

Publicado: jun 25, 07 │ Categorías: Artículos3 Comentarios
  • Teresa Aracelis García Simón
    Universidad Central de las Villas
    Las Villas, Cuba



Se analiza el avance de la educación del adulto mayor  desde sus orígenes hasta la actualidad con el fin de presentar los mejores métodos y procedimientos llevados a cabo internacionalmente que permitan lograr un aprendizaje verdaderamente desarrollador del adulto mayor.

RESUMEN

El propósito del material que a continuación se presenta es analizar cómo ha transcurrido la educación de los adultos mayores desde sus orígenes, las condiciones que lo han propiciado y favorecido, así como sus actuales limitaciones y exigencias.

Palabras clave: Andragogía, gerontología, gerontagogía, universidades de la tercera edad.

Desarrollo

El derecho a la educación no debe ser sometido a ningún límite de edad y para el adulto mayor este derecho tiene una significación especial, pues representa una oportunidad de actualización, participación social y reafirmación de sus potencialidades. Para las personas que transitan por esta etapa de la vida, la educación puede contribuir al desarrollo de una cultura del envejecimiento y elevación de la calidad de vida expresada en mayores estándares de salud, felicidad y bienestar. La educación del adulto mayor tiene sus antecedentes en la formación de adultos, a la que múltiples autores han intentado conceptualizar como una ciencia, con una historia y desarrollo propio.

La integración básica sobre la educación de adultos se inició en Europa y Estados unidos de Norte América en forma bastante tardía en comparación con su equivalente en el ámbito de la educación de niños y jóvenes. Es apenas a finales de los años cincuenta cuando se inician los esfuerzos de sistematización, articulación y difusión de teorías específicas acerca del aprendizaje del humano adulto, así como de estrategias y métodos capaces de expresarse en términos de una didáctica para un aprendizaje adulto. Y es a partir de estas propuestas que se el término andragogía cobra importancia. Su aparición data por primera vez en 1833 y fue acuñado por el maestro alemán Alexander Kapp. Al no ser generalizado su uso cae en el olvido, pero posteriormente Eugen Rosemback, a principios del siglo XX, retoma el término para referirse al conjunto de elementos curriculares propios de la educación de adultos, como son: profesores, métodos y filosofía.

Otro autor destacado en este terreno es Knowles (1970), considerado el padre de la educación de adultos por elaborar una teoría de la adragogía más acabada y que se considera el arte y la ciencia de ayudar a los adultos a aprender. Por su parte, Bernard (1985) ve la andragogía como una disciplina definida, como ciencia y arte a la vez; una ciencia que trata los aspectos históricos, filosóficos y psicológicos y organizacionales de la educación de adultos; un arte ejercido en una practica social que se evidencia gracias a todas las actividades educativas organizadas especialmente para el adulto, desde todos los componentes humanos, es decir, como un ente psicológico, biológico y social.

Las décadas posteriores contemplan un desarrollo en esa línea de trabajo. Se considera la educación de adultos como profesión universitaria y se deslinda el campo de la Andragogía que, basándose en estudios desde la perspectiva de la Psicología, aporta resultados para concebir prácticas que utilicen principios pedagógicos y andragógicos dotando a la didáctica de instrumentos para afrontar procesos de aprendizaje complejos que involucren aspectos intelectuales, cognitivos y motores.

La andragogía proporciona la oportunidad para que el adulto que decide aprender, participe activamente en su propio aprendizaje e intervenga en la planificación, programación, realización y evaluación de las actividades educativas en condiciones de igualdad con sus compañeros participantes y con el facilitador. En este sentido, resulta de relevancia la obra de Félix Adams, pedagogo Venezolano formado en Cuba en la década del 40 y fundador de la Universidad Interamericana de Educación a Distancia.También es importante hacer referencia a la obra del investigador Cubano Ramón Canfux, quien ha desarrollado interesantes investigaciones y aportes en materia de educación de adultos en nuestro país.

Producto de que la población de adultos mayores ha experimentado un crecimiento notorio como respuesta a numerosos factores que se han conjugado para sustentar una mayor esperanza de vida, la Organización de las Naciones Unidas ha considerado, a través de distintos organismos, elaborar políticas generales que vayan en beneficio directo de las condiciones de vida de estas personas. Se destacan los planes y programas emprendidos a nivel mundial por la UNESCO en el área de la cultura y la educación, y los desarrollados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que han puesto especial énfasis en la salud preventiva, en beneficio de una mayor calidad de vida.

Los análisis ético, político, y económico aparecen como variables que requieren  de un tratamiento adecuado para afianzar un espacio propio a esta población en  la sociedad contemporánea. En 1981 se elabora el plan de atención al envejecimiento en Viena y en 1991, Naciones Unidas formula los “Estatutos de  los derechos de las personas mayores”.

Diversos son los programas y experiencias que en las dos últimas décadas se vienen desarrollando a nivel internacional y que están encaminados a favorecer al adulto mayor; entre los  más sobresalientes podemos mencionar a las denominadas Panteras grises, grupo que surge al calor de un proyecto organizado por Margaret E. Kuhn, en California en la década de los setenta y donde los adultos mayores se proyectan con una vitalidad inusitada. En países de Europa, como España e Italia, se desarrollan programas de intercambio generacional, donde los estudiantes apoyan a los adultos mayores que permanecen solitarios, conviviendo con ellos durante el curso o en etapas de verano. Esta experiencia hoy se hace eco en otras latitudes.

En España existe una organización denominada AUPA (unidos para ayudarte) que tiene el objetivo de trabajar por la educación intergeneracional en los centros educativos de todos los niveles, entendida esta educación como acercamiento entre mayores y jóvenes: “… de esta forma los mayores complementan en la educación la labor de los padres y profesores” (Paco Caballero, 2002: 44). Esta experiencia de la AUPA recibió en 1997 el Premio nacional a la innovación educativa.

En nuestro país, el intercambio generacional ya constituye uno de los aspectos comprendidos en la resolución emitida por el Ministerio de Educación Superior (MES) como co-auspiciador de las cátedras y Universidades del Adulto Mayor. Haciendo honor a la historia debemos recordar que la primera Universidad de la Tercera Edad fue creada en 1973 por el profesor Pierre Vellas, en Toulouse (Francia) con los siguientes objetivos:

- Abrir la Universidad a los retirados y facilitarles el acceso a la herencia cultural de la humanidad.
- Contribuir a la prevención del declinar psicosociológico.
- Contribuir a la investigación científica sobre la vejez.
- Formar a la población mayor para su reinserción social y participación comunitaria.
- Contribuir a un nuevo arte de vivir en la tercera edad.

Esta nueva experiencia que nace en Francia coincide con el concepto de educación permanente, que la considera como un derecho de toda la población, existiendo diferentes modelos en materia de educación de las personas mayores.

La idea de la Universidad para la Tercera Edad se ha difundido y actualmente se aplica por todo el mundo. Es España uno de los países que, en el mundo actual, ha dedicado más tiempo y esfuerzos y aportado ideas al tema de la educación de los adultos mayores. Es aquí donde se desarrolla la idea de crear una universidad para todas las edades (es decir, donde coinciden jóvenes universitarios, adultos y adultos mayores). Estos programas surgen aproximadamente en los años 90, siendo la Universidad de Alcalá de Enares su promotora y en la actualidad, de cincuenta y siete  universidades existentes, cincuenta y dos imparten estos cursos; la edad para acceder a ellos es aproximadamente de  55 años y no se requiere formación previa.

Sabemos que muchos teóricos consideran que esta idea de la Universidad del Adulto Mayor no es fructífera y al decir de los representantes de la teoría del desapego,  esto puede crear estrés en ellos. Pero la realidad desde una perspectiva desarrolladora es distinta. La universidad supone para los mayores un nuevo concepto de centro social. Estudiar les proporciona juventud, pues mantienen activos sus procesos psicológicos básicos, lo que evita la degeneración de los mismos. Esta novedosa idea les ha proporcionado a muchos mayores que vivieron en un contexto histórico social, donde la universidad se reservaba para algunos privilegiados, que pertenecían a una clase social más alta, la posibilidad de disfrutar de este derecho y superarse. A otros que tuvieron una salida  profesional rápida, les ha permitido ampliar su acervo cultural cursando asignaturas, por ejemplo, referidas a las humanidades.

En algunos países de América Latina, la idea de la educación del adulto mayor también está cobrando terreno y existen experiencias de avanzada; por ejemplo, en Colombia existen programas donde los adultos mayores cursan estudios de nivel primario junto a los niños, mientras en Costa Rica se desarrollan programas de educación a distancia en gerontología. La Universidad Pontificia Católica del Perú ostenta entre sus programas el denominado “Universidad de la experiencia” dirigido a los adultos mayores; fue esta universidad la encargada de organizar el Primer Encuentro Iberoamericano de Universidades de la Tercera Edad en el año 2005, evento que en 2008 se celebrará en Entre Dos Ríos, Argentina. Hoy podemos expresar con orgullo que nuestro país es abanderado en América Latina en la experiencia de la Universidad del Adulto Mayor, y como parte de la misma Villa Clara exhibe importantes logros.

Todos estos resultados en el ámbito internacional indican que, a diferencia  de las generaciones anteriores, estas personas presentan hoy, mayoritariamente, una capacidad para seguir activas e interés en ampliar sus posibilidades de desarrollo personal y social. En este sentido se han introducido los términos geragogía y gerontagogía, entre otros, que hacen alusión a la educación de los adultos mayores. La geragogía (Marta Tayler, 1986) se refiere a la educación de las personas mayores con personas de  su misma edad; en este caso es entendida como la disciplina que tiene por objeto de estudio las teorías, métodos y problemas relacionados con la educación del adulto mayor. Lemiex corrige el término y propone sustituirlo por el de geríagogía, porque según la etimología griega la geragogía debe ocuparse de la educación de personas con algún déficit. Al considerar ampliamente superado el precepto según el cual el adulto mayor no está en óptimas condiciones de aprender o enriquecer su patrimonio cognoscitivo, la geragogía vendría a ser una especialidad dentro de la pedagogía destinada a sujetos de edad media y avanzada, período en el cual los temas referidos a la prevención serían los más importantes.

Dentro de las ciencias que se ocupan del estudio del envejecimiento es necesario destacar a la gerontología, ciencia se ocupa del estudio del envejecimiento con un carácter interdisciplinario. Cuando se incursiona en los orígenes de la gerontología, necesariamente hay que hacer referencia a algunos de los autores que marcan el inicio del estudio de la vejez en la ciencia, entre ellos se nombra a Francis Bacon (1561-16269), quien en su obra Historia de la vida y de la muerte, hace referencia al problema del envejecimiento. Otro de los pioneros en este terreno fue Francis Galton (1832-1911), quien estudió 17 funciones elementales en 9000 personas entre 5 y 80 años. Por su parte, Stanley Hall (1844-1922), psicólogo norteamericano, en su obra Senectud, la última mitad de la vida, trata de contribuir a la comprensión de la naturaleza de las funciones de la vejez; uno de sus aportes es haber señalado la acentuación de las diferencias individuales en la vejez. Finalmente, el ruso Iván Pavlov (1884-1936), en sus estudios sobre el sistema nervioso central y los procesos reflejos y de condicionamiento, en la comparación entre animales jóvenes y viejos pone de relieve el más lento condicionamiento de los organismos mayores, lo cual atribuye a una menor conductividad de las vías nerviosas.

De la gerontología se deriva la gerontología educativa, asumida por Careé (1981) como la nueva disciplina que trata los mecanismos de compensación educativa que permiten suplir el deterioro de las facultades mentales. Sin embargo, ninguna de estas disciplinas ha sido capaz de explicar y promover el aprendizaje en personas de la tercera edad sin afecciones o déficits con una concepción de desarrollo; en este marco se presenta como alternativa el término gerontagogía, término que proviene del griego gerón (viejo) y ago como verbo o agogía como sustantivo (conducir, conducción) conducir a un viejo. Se define a la gerontagogía como una “ciencia aplicada dentro de las ciencias de la educación, que tiene por objeto el conjunto de métodos y  técnicas  seleccionados y reagrupados en un corpus de conocimientos orientado en función del desarrollo del discente mayor” (Lemieux, 1986:24 ).

Hasta el momento, el enfoque cubano de educación del adulto mayor que se desarrolla en las universidades para este grupo etario se vincula con las tendencias existentes internacionalmente y que responden, entre otras, al modelo gerontagógico. Dentro de los trabajos pioneros en materia de educación del adulto mayor en Cuba, se encuentra la tesis doctoral desarrollada por Milagros Román (2005), al respecto la mencionada autora señala “… en la actualidad, aún no existe una definida orientación teórica y metodológica de la actividad investigativa y docente del aprendizaje en la tercera edad, partiendo de los principios de la pedagogía cubana…” (Román, M, 2005: 2).

En busca de una disciplina se ha estado haciendo educación de adultos, educación de personas mayores: andragogía, geragogía, gerontagogía, gerontología educativa; sin embargo, desde nuestro punto de vista, lo verdaderamente importante es buscar las mejores vías, métodos y procedimientos que permitan lograr un aprendizaje verdaderamente desarrollador del adulto mayor y en ese caso la pedagogía científica con su desarrollo actual nos ofrece amplias posibilidades de aplicación incluso en la educación del adulto mayor.

Referencias

Álvarez, M. L. (1991). La tercera edad. República de Panamá: Editorial América S.A.

Álvarez, C. (1996). La escuela en la vida. Didáctica. La Habana: Editorial Félix Varela.Berriel, F. (1996). Psicología y vejez hoy. Enfoques desde el sur de América del Sur.  Encuentro Cuba-Uruguay. La Habana.Blanco, A. y otros. (2003). Selección de lecturas. Filosofía de la educación. La Habana: Editorial Pueblo y Educación.Carta de los Derechos de las Personas Mayores. Asamblea General de la ONU. Resolución 46 de 1991.Cátedra universitaria del Adulto Mayor de la Universidad de Villa clara. (2001). Documentos de Proyecto Pedagógico, Diseño Curricular y Programa Modular.CEPES. (2001). Contenido de la educación y estrategias de aprendizaje para el siglo XXI. Informe presentado al Seminario Subregional sobre el Desarrollo curricular para aprender a vivir juntos. La Habana, Cuba; 5 al 18 de mayo del 2001.

Fernández- Ballesteros, R. (2001). Gerontología social. Madrid, España: Ediciones Pirámide.

 

 

 


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    Para citar este artículo:
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    García, T. A. (2007, 25 de junio ). La educación del adulto mayor: Antecedentes y perspectivas. PsicoPediaHoy, 9(13). Disponible en: http://psicopediahoy.com/educacion-adulto-mayor/
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3 Comentarios a: La educación del adulto mayor: Antecedentes y perspectivas

  1. marlyn dice:

    Excelente me parece un buen tema ya que a nuestros longevos hoy en día hay que dedicarles una buena atención para así mismo proporcionarle una mejor calidad de vida.

  2. Martha Alicia Magallanes Monrreal dice:

    Excelente artículo. Actualmente colaboro como docente en un programa de Maestría con énfasis en el adulto mayor, la materia que imparto es planificación de la educación para la salud. Considero que debo partir del concepto de aprendizaje, pero no el aprendizaje general, sino de manera específica, orientado a este tipo de población por eso es de gran ayuda la información de esta publicación. Felicidades por los logros.

  3. ELISA GPE CHAPARRO ROJO dice:

    Me parece muy interesante, porque yo soy uno de esos adultos de 50 años que realice la preparatoria norma de 3 años en Cecyte Tijuana y ya estoy haciendo los tramites para la UABC para Psicología el conocimiento y la lectura, nos hace ser libres sin fantasmas ni miedos en la mente el mejor proyecto de vida que pude escoger gracias.

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