Recursos de Psicología y Educación

La educación superior excluyente

Publicado: Nov 23, 11 │ Categorías: ArtículosSin Comentarios
  • Cruz García Lirios
    Ciudad de México, México



A la luz de la Teoría de la Dependencia Económica se describe la escasez de recursos como causa principal del incremento de exclusión en un sistema económico. El objetivo de este trabajo es establecer los síntomas de la exclusión educativa.

RESUMEN

Se propone la categoría “exclusión educativa” y sus indicadores institucionalistas, emergentista y credencialista, para compararlos con la categoría “exclusión social” y sus indicadores antropocentrista, etnocentrista y consumista. A la luz de la Teoría de la Dependencia Económica se describe la escasez de recursos como causa principal del incremento de exclusión en un sistema económico.

Palabras clave: Liberalismo, globalización, exclusión, educación.

Introducción

A partir de la Teoría de la Dependencia Económica se propone una descripción de las categorías y los indicadores para demostrar sus consecuencias en el ámbito educativo. Si la categoría “exclusión social” es una consecuencia social de la división entre centro y periferia de las economías, la categoría “exclusión educativa” será una consecuencia de la asimetría económica entre el norte y el sur. Sin embargo, la exclusión educativa tiene una estructura de categorías e indicadores diferente a la exclusión social (Castel, 1998).

La Teoría de la Dependencia Económica fue una propuesta de los economistas latinoamericanos de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL). Este grupo explicó las diferencias en torno al crecimiento económico entre los países desarrollados o centrales y los países, en aquel momento, llamados “subdesarrollados” o periféricos. La Teoría de la Dependencia Económica sostiene que las economías se comportan como sistemas. Es decir, la economía engloba a subsistemas tales como el social y educativo. Debido a que todo sistema determina a los subsistemas, las inversiones inciden en los programas sociales, la calidad de vida de comunidades, las Instituciones de Educación Superior, las planificaciones de estudio, el tamaño de la matrícula burócrata, docente y estudiantil, así como el número de egresados, titulados y profesionistas insertos en el sistema económico. En la medida en que la inversión se convierte en un subsidio la exclusión económica y educativa aumenta. Por el contrario, cuando las inversiones son significativas la inclusión social y educativa se incrementa (Minujin, 1998).

En sociología, la Teoría de la Dependencia Económica dio lugar a un paradigma dualista en el que los conceptos de centro-periferia derivaron en la propuesta de exclusión social. Se consideraba que el gasto social incidía en las problemáticas de escasez de recursos. Es decir, los servicios públicos de empleo, salud, educación, agua potable, drenaje y alcantarillado eran indicadores de progreso y, por ende, prohibidos para los sectores excluidos tales como los barrios y las comunidades migrantes-periféricas a las ciudades capitales. En este sentido, la exclusión social se incrementaba a medida que el gasto social disminuía.

La exclusión social, en tanto subsistema de un sistema económico de escasez, derivó en discriminación racial, segregación urbana o estigmatización grupal. Es decir, la escasez de recursos económicos agravó el contacto interpersonal e intergrupal y con ello activó decisiones de pertenencia a grupos considerando sus logros, principalmente, económicos.

En el caso de la exclusión educativa se observan categorías e indicadores sugerentes para demostrarla. Tal es el objetivo de este capítulo: establecer los síntomas de la exclusión educativa.

Para tal propósito se derivan las categorías y los indicadores de exclusión educativa de los conceptos de Globalización y Liberalismo económicos. Se proponen como indicadores: expansión de la matrícula, universo institucional, eficacia terminal, personal docente y programas de posgrado. Finalmente, se discute la utilidad de tales indicadores para el análisis de la categoría exclusión educativa.

El Liberalismo excluyente

El Liberalismo económico ha sido una categoría que permite entender a la economía como un sistema, en este caso como un sistema que produce exclusión para diferenciarlo de la categoría “pobreza”, de la que supone un crecimiento y un desarrollo individual siempre y cuando se combinen adecuadamente factores tales como conocimiento, instrucción, cultura o habilidades.

En el caso de la exclusión social, vista como una consecuencia de un sistema económico sustentado por una ideología liberal o neoliberal para actualizar el concepto, no es posible un crecimiento económico, social, grupal o individual porque la causa de exclusión no se encuentra en los subsistemas que pueden ser social, comunitario, grupal o individual, sino en el sistema que es económico. Es decir, una comunidad o un barrio excluidos de un empleo estable, un crédito hipotecario, una afiliación de salud, una participación gremial o una institución educativa, no pueden ni podrán lograr la calidad de vida de los grupos incluidos en el sistema económico.

Ahora bien, el sustento del sistema económico excluyente está en la ideología liberal-neoliberal que enfatiza el individualismo sobre el colectivismo o el multiculturalismo, recalca el antropocentrismo sobre el etnocentrismo y el ecocentrismo, el crecimiento sobre el desarrollo, la inversión a partir de costos y beneficios sobre el subsidio y gasto públicos. La tabla 1 muestra las formas de liberalismo a partir de las cuales se discute la categoría “liberalismo educativo”.

Tabla 1
El Liberalismo Excluyente

En el caso del ámbito educativo el liberalismo promueve la producción, comercialización y distribución exclusiva de conocimientos hacia grupos patrocinadores y auspiciadores de tecnologías. Es posible fundamentar al “Liberalismo educativo” como una consecuencia del “Liberalismo excluyente”. Sin embargo, habrá que relacionarlo con la categoría de “Estado” para demostrar que un incremento en la inversión educativa no necesariamente aumenta la calidad educativa.

El Estado Excluyente

Han sido cinco los regímenes históricos de gobierno que se han planteado resolver las consecuencias de la globalización.

Los regímenes tradicionales impusieron políticas económicas a partir de la voluntad suprema del líder en el poder. Legitimado por creencias religiosas los líderes tradicionales se preocuparon por salvaguardar a su pueblo sin considerar los efectos de sus decisiones en las comunidades aledañas a su comunidad.

Los regímenes autoritarios también impusieron políticas económicas legitimadas por creencias religiosas. La oligarquía en el poder decidía y ejecutaba acciones de preservación de su feudo sin considerar las consecuencias en otros reinos.

Los regímenes totalitarios impusieron políticas económicas legitimadas a partir de ideologías asistencialistas o igualitarias. La oligarquía en el poder, eliminó a los disidentes que se oponían a la ejecución de dichas políticas.

Los regímenes de transición establecen políticas económicas a partir de su crecimiento económico. Tales lineamientos desregulan el mercado y los sectores productivos y financieros como mecanismos de atracción de capitales a través de inversiones especulativas. Los gobiernos de transición legitiman sus decisiones a partir de una ideología de bienestar y asistencia social.

Los regímenes democráticos establecen políticas económicas en función de la disponibilidad de los recursos, la mediatización de las problemáticas, el nivel educativo de sus ciudadanos y los mecanismos de rendición de cuentas. Los gobiernos democráticos legitiman sus decisiones y acciones a partir de la competencia electoral por el poder entre partidos políticos y candidatos.

En sociología, se han clasificado las formas de estado y los regímenes de gobierno como modernos y excluyentes. La tabla 2 muestra la clasificación propuesta por ocho sociólogos.

Tabla 2
Los Estados excluyentes

En América Latina, principalmente en el Sur del continente, los regímenes autoritarios se caracterizaron por concentrar el poder en líderes o grupos tiránicos, oligárquicos, burocráticos, corporativos, nacionalistas o comunistas hasta la década de los noventas. En esta década, los regímenes autoritarios fueron sustituidos por regímenes democráticos parlamentarios, semi-presidenciales y presidencialistas. Las democracias parlamentarias han sido los regímenes de gobierno que más decididamente han abordado las problemáticas económicas, en función de las intenciones de voto. El desarrollo sostenible se ha convertido en la principal propaganda política para incrementar adeptos disuadiendo a sus disidentes o persuadiendo a sus simpatizantes. En el caso de los regímenes semi-presidencialistas, la estructura de gobierno impulsa la competencia entre el primer ministro y el presidente. Cuando alguno falla el otro entra en su lugar y sucesivamente el mecanismo se replica. En las democracias presidencialistas, la competencia entre los candidatos determina la concentración del poder en el presidente que, a través de sus poderes de iniciativa o de veto, delimita las políticas económicas. Las democracias, en sus diferentes formas, son los regímenes más favorables para la solución de las problemáticas económicas porque los mecanismos de competencia electoral obligan a los gobiernos a ser efectivos.

La clasificación de las formas de estado y los regímenes de gobierno permiten discutir la categoría Estado excluyente como el resultado de los gobiernos democráticos liberales. Este estado excluyente se caracteriza por redistribuir la riqueza a las zonas centrales en detrimento de las zonas periféricas y un mecanismo utilizado es la disminución del gasto educativo y con ello la libre competencia por los recursos humanos entre las instituciones educativas privadas.

Es posible derivar de las categorías “Liberalismo educativo” y “Estado excluyente” los indicadores de exclusión educativa. Sin embargo, es importante considerar el factor poblacional como aliciente del sistema económico que produce exclusión y que está configurado por un Estado con una ideología liberal excluyente, pero que requiere de un aumento sustancial de la población para hacer válida la premisa de que a menor inversión social educativa mayor exclusión en todos los niveles educativos, principalmente en el superior y posgrado.

Las consecuencias de la Globalización en México

La globalización económica es inversamente proporcional al crecimiento económico. Los países asiáticos que más crecimiento económico registraron son los países menos globalizados y los que más globalización registraron tuvieron un menor crecimiento. En contraste, las economías desarrolladas de Europa y Norteamérica crecieron y se globalizaron medianamente. Actualmente, existen nueve regiones económicas integradas en tratados de libre comercio. La Unión Europea es la región económica más antigua y exitosa. En contraste, el Pacto Andino es la región económica más emergente. En este sentido, el poder adquisitivo más alto se encuentra en Norteamérica y el más bajo en África. Sin embargo, la tasa de desempleo es más alta en Norteamérica y más baja en algunos países de África. La corrupción es más significativa en los países asiáticos emergentes y menos evidentes en las economías desarrolladas. Finalmente, la carrera armamentista se ha incrementado significativamente en países económicamente emergentes como Brasil, Chile, Colombia, Argentina y el continente asiático. El gasto público en éstos países ha disminuido para socavar el armamentismo y el resultado de éste círculo vicioso ha sido la exclusión económica y con ello la exclusión social.

La exclusión económica es agravada por la densidad poblacional. El INEGI (2005) reveló que, a partir de la década de los sesenta, la población aumentó significativamente y, a partir de la década de los setentas, la población se empezó a concentrar en las urbes, abriendo una brecha con la población rural que hasta ese momento homologaba la cantidad de habitantes en comparación con las ciudades. En el año 2005, la población urbana representó el 79 por ciento de la población total mientras la población rural representó el 24.3 por ciento. En efecto, la explosión demográfica se contuvo en la década de los setentas pero surgió la migración a las ciudades y con ella la densidad poblacional que determinó el desequilibrio hidrológico entre el sur y norte del país. La tasa poblacional paso de 3.40 por ciento en 1970 a 1.02 por ciento en el año 2000.

La densidad poblacional es la concentración de personas en un espacio habitacional, recreativo y laboral. En este sentido, son 54 zonas metropolitanas de las cuales nueve concentran a más de un millón de habitantes. La mayoría de estas zonas están concentradas en el centro del país con excepción de las ciudades fronterizas o turísticas. En el caso de la región XII, catalogada con una disponibilidad hidrológica, concentra seis metrópolis en las que habitan la mayor cantidad de personas del país. Es decir, en la región hidrológica XII, la densidad poblacional es de 500 habitantes por kilómetro cuadrado.

Consecuentemente, la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) es la entidad con mayor número de habitantes al tener 21 millones, Veracruz en segundo lugar con 6.800.000, mientras que Baja California Sur es la que menos tiene con apenas 500 mil habitantes. Respecto a la población menor de 15 años, en el Estado de México hay dos millones, Jalisco, Veracruz y el Distrito Federal (DF) se encuentran en segundo lugar con un millón. La población con mayor número de personas en edad laboral, entre 15 y 64 años, se encuentra en el Estado de México con cuatro millones, el DF con tres millones y Veracruz con dos millones. En este sentido, la Ciudad de México concentra en la delegación Iztapalapa a 500.000 jóvenes menores de 15 años y en la delegación Milpa Alta a sólo 32.000 jóvenes. Otro 1.200.000 habitantes entre 15 y 64 años habitan en Iztapalapa. En total 1.750.000 personas se encuentran hacinadas en Iztapalapa.

Los Indicadores de Exclusión en México

La Food and Agriculture Organization (FAO) (2006) plantea tres categorías de exclusión económica; línea de pobreza alimenticia, línea de pobreza de capacidades, línea de pobreza patrimonial. En su análisis sobre México, muestra que el noreste, abundante en recursos naturales y escasamente poblado, es el más pobre en alimentación. El Golfo, el centro, el occidente, el bajío y el noreste, en donde se concentra la mayor parte de la población, es el más pobre en cuanto a capacidades y el noroeste, algunas partes del noreste, el occidente y el centro concentran a los pobres en patrimonio.

La Secretaría del Trabajo y Previsión Social de México (STPS) (2004) informa que en las regiones económicas no existen diferencias significativas respecto a los sectores laborales. Sin embargo, estas diferencias existen al interior del organigrama de las empresas, institutos u organizaciones. En ocho de los once sectores laborales, los puestos son operativos en más del 90 por ciento. El sector extractivo es el que mejores salarios otorga, hasta 9.000 pesos mensuales, en contraste con el sector agrícola que ofrece apenas 2.500 pesos mensuales a los trabajadores. Las mujeres laboran en el sector educativo hasta en un 63.2 por ciento y los hombres trabajan en el sector de la construcción hasta en un 97 por ciento. En un país donde proliferan los trabajos operativos, los empleados con primaria se concentran en la agricultura, el turismo y la construcción. Los profesionales se concentran reproduciendo sus conocimientos en el sector educativo. Sin embargo, la densidad profesionista se concentra en el comercio con 7.600.000 y sólo 400.000 se emplean en la industria extractiva. Esto implica que los profesionales de las áreas económico administrativas se han incrementado hasta en un millón y medio siendo el área más demandada y con mayor número de egresados. En contraste, disciplinas físico matemáticas y los profesionales de las artes no han incrementado su demanda y oferta. No obstante, los profesionales educativos tienen mayores oportunidades de empleo y los profesionales urbanos arquitectónicos se enfrentan al desempleo hasta en un 33 por ciento. La edad ocupacional sólo implica diferencias significativas en el sector agrícola. Otros sectores como el gubernamental, extractivo y educativo sólo excluye a los menores de 24 años y mantiene porcentajes similares para las otras edades. En el caso del turismo, la edad no es un factor de exclusión. El ingreso promedio entre los profesionistas es de 10.473 pesos mensuales, siendo las áreas físico-matemáticas, medicina, ingenierías, administrativas y económicas las que se encuentran ligeramente por encima del promedio nacional. Nuevamente, el área menos competitiva es la educativa, ya que las actividades profesionales que realiza están relacionadas con su formación académica. En contraste, el área económica administrativa presenta una diversificación de sus funciones laborales en relación a su formación académica. Finalmente, respecto al género ocupacional, el 40 por ciento de la fuerza laboral es para las mujeres concentradas en el área humanista.

Indicadores de Exclusión Educativa

El rezago educativo indicado por su índice de alfabetización es un problema común en los cinco continentes. En África Subsahariana, el rezago representa el 21 por ciento y se espera superarlo hasta el año 2079; asimismo, por otra parte, en Asía Meridional el rezago es del 22 por ciento pero se espera superarlo en el año 2044. En el Medio Oriente y en África del Norte el rezago también es del 22 por ciento, pero se espera superarlo en el 2036. En América Latina y el Caribe el rezago representa el 43 por ciento esperándose superar en el año 2028, en Asía Oriental y el Pacífico el rezago es del 41 por ciento y se calcula superarlo en el año 2026, en Asía Central el rezago es del 44 por ciento, se espera superarlo en el año 2014, en Europa Oriental el rezago fue del 59 por ciento y se logró superar en el 2005.

En efecto, para América Latina la situación económica en relación a la educación de sus habitantes es insostenible. Argentina es el único país con una cobertura mayor al 60 por ciento de su población. Venezuela, Uruguay, República Dominicana y Panamá son los únicos países que ofrecen una oportunidad educativa a más de la mitad de sus mujeres y ningún país de la región cubre más del 50 por ciento de su población masculina.

En este sentido, la Tabla 3 muestra los dos indicadores de la exclusión educativa para América latina. Puede observarse el decremento del gasto educativo y el aumento de la inversión privada. Ambas, son características de la ideología liberal-neoliberal adoptada por los estados latinoamericanos.

Tabla 3
Los indicadores de exclusión en el nivel superior en América Latina

Finalmente, la Tabla 4 muestra los síntomas de exclusión educativa para el caso de México y su sistema económico que impacta desfavorablemente a su subsistema educativo superior y de posgrado.

Tabla  4
Los indicadores de exclusión en el nivel superior en México

La Tabla 4 muestra, en términos generales, un aumento en la inversión privada y un decremento en el gasto educativo público. En el caso del nivel posgrado, se advierte un incremento sin precedentes que debiera resultar en una inclusión educativa. Precisamente, esta es la característica principal de la exclusión educativa que la hace diferente de la exclusión social. Mientras que los recursos aumentan en la exclusión educativa en la exclusión social disminuyen pero ambas en tanto subsistemas convergen en el sistema económico que produce cada vez más exclusión y, por ende, zonas centrales desarrolladas en detrimento de zonas periféricas excluidas.

Referencias

Banco de México (2004): Las remesas familiares en México. México: Banxico

Castel, R. (1998). La lógica de la exclusión. En E, Bostelo (coord.). Todos entran. Propuestas para sociedades incluyentes. (pp. 119-160). Bogota: Unicef

Consejo Nacional de Población (2005). Situación demográfica de México. Conapo, México.

Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (2007): Pobreza infantil en países ricos. UNICEF, Nueva York.

Minujin, A. (1998). Vulnerabilidad y exclusión en América Latina. En E, Bostelo (coord.). Todos entran. Propuestas para sociedades incluyentes. (pp. 161-205). Bogota: Unicef

Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (2006): El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo. FAO, Nueva York.

Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (2009): Education For All. Monitoring report. UNESCO, Nueva York.

Secretaria de Educación Pública (2005): Sistema Educativo Nacional. Cifras de 2002 a 2005. SEP, México.


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    Para citar este artículo:
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    García, C. (2011, 23 de noviembre ). La educación superior excluyente. PsicoPediaHoy, 13(5). Disponible en: http://psicopediahoy.com/educacion-superior-excluyente/
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