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Efectos del duelo migratorio y variables socioculturales en la salud de los inmigrantes

Publicado: Jun 30, 08 │ Categorías: Artículos3 Comentarios
  • Jairo A. Rozo Castillo
    Universidad de Sevilla
    Sevilla, España



El artículo expone la situación que viven las personas inmigrantes al afrontar su vida en una nueva sociedad, las variables del choque cultural y sus consecuencias en el proceso de duelo migratorio y en el afrontamiento de su salud psicosocial.

RESUMEN

El presente artículo da cuenta de la situación que viven las personas inmigrantes al afrontar su vida en una nueva sociedad, las variables del choque cultural y sus consecuencias en el proceso de duelo migratorio y en el afrontamiento de su salud psicosocial. Se describen las características del duelo migratorio y los principales síntomas que éste puede producir en el inmigrante. Se finaliza con la descripción de algunas variables socioculturales que pueden afectar la salud.

Que tire la primera piedra quien nunca haya tenido manchas de emigración en su árbol genealógico… Así como en la fábula del lobo malo que acusaba al inocente cordero de enturbiar el agua del arroyo de donde ambos bebían, si tú no emigraste, emigró tu padre y si tu padre no necesitó mudar de sitio fue porque tu abuelo, antes, no tuvo otro remedio que ir, cargando la vida sobre la espalda, en busca de la comida que su propia tierra le negaba… Los que consiguieron soportar las violencias de siempre y las nuevas privaciones, los supervivientes, desorientados en medio de sociedades que los despreciaban y humillaban, perdidos en idiomas que no podían entender, fueron poco a poco construyendo, con renuncias y sacrificios casi heroicos, moneda a moneda, céntimo a céntimo, el futuro de sus descendientes” 

José Saramago, Prólogo del Libro “Moros en la Costa” de
Juan José Téllez, 2001

En el mundo actual, cada vez es más común ver cómo las personas se movilizan de un país a otro. En  medio de la globalización, se vive la migración por razones económicas, como el pan de cada día. El proceso migratorio no es fácil. Llegar a una nueva cultura implica tanto un ajuste psicológico como una adaptación sociocultural, implica vivir una tensión constante por el esfuerzo continuo de adaptarse, por la sobrecarga cognitiva de operar permanentemente en forma consciente y voluntaria, ajustándose a la nueva sociedad.

Cuando hablamos de adaptación cultural nos referimos, por lo menos, a  los siguientes aspectos: la adaptación psicológica, el aprendizaje cultural y las conductas adecuadas para la resolución de tareas sociales (ej.: los latinoamericanos quieren ser simpáticos, ignoran la conducta negativa de los demás, evitan las críticas y el cuestionamiento directo).

Choque cultural

A raíz de las diferencias culturales  sobreviene lo que se ha denominado choque cultural. Un estudio de Zlobina, Basabe y Páez (2004) y Basabe (2005) realizado en el País Vasco encontró que, según las dimensiones para medir las diferencias culturales (propuestas por Hofstede, 2001), existe una distancia cultural importante entre diferentes grupos de inmigrantes en España y la cultura de la población receptora.

Las dimensiones estudiadas por Hofstede son: el colectivismo-individualismo, que tiene que ver con la relación que se establece entre la persona y la sociedad en la cual vive. La distancia jerárquica, que mide la relación con la autoridad que se establece dentro de un grupo social particular. La masculinidad-feminidad, que más que abordar el género, se refiere a la relación entre competencia y cooperación que se establece entre los miembros del grupo social. Finalmente, está la dimensión de evitar la incertidumbre, que tiene que ver con la capacidad de resolver o no conflictos.

El estudio de Zlobina y colaboradores (2004) ha encontrado que los grupos más distantes culturalmente de la sociedad española son los siguientes, en este orden:

–    África subsahariana
–    Magreb
–    Latinoamérica
–    Europa del Este

Por obvias razones, esta distancia tiene que ver, entre otras cosas, con la lengua y la religión. África y Magreb encabezan la lista, sin embargo, es curioso ver cómo Europa del este esta más cerca culturalmente a España que Latinoamérica, teniendo en cuenta que como ex-colonias comparten muchas características culturales con la misma.

Los europeos del este consideran el estilo comunicativo de los españoles menos asertivo y más indirecto. Consideran que valoran menos los lazos de amistad y que las relaciones sociales se viven con distancia.

Los brasileños consideran que también hay menos calidad, calidez y expresividad en las relaciones. Los colombianos consideran que hay menor colectivismo y valoración de los lazos familiares. También se anota la expresión en la comunicación muy dura, con palabrotas, que se vivencia como agresiva y poco respetuosa.

Las personas provenientes de países árabes perciben a los autóctonos más expresivos e igualitarios en sus relaciones de género, con pocos tabúes en el sexo, menor valoración de la vida espiritual, muy consumistas, planificadores de su vida y orientados al logro.

Los inmigrantes subsaharianos y ecuatorianos comparten la visión de que en España se planifica la vida social, se vive más con base en el logro y el cumplimiento de la norma. Se valoran menos los lazos familiares y la vida espiritual. Por su parte, los africanos enfatizan la obligación de ayudar hasta al último pariente y la existencia de unas redes sociales más estrechas de lo que se vive en España.

El estudio concluye que hay tres aspectos de la sociedad de acogida que son fuente de dificultad de ajuste psicosocial para las personas inmigrantes:

– Mayor planificación de la vida social y económica.
– La sociedad española se percibe como más igualitaria, tanto en general, como en las relaciones de género.
– Un grado más alto de consumismo junto con una menor cercanía en las relaciones sociales.

Si a estos aspectos se suman las dificultades socioeconómicas propias de las personas que migran sin tener sus papeles de residencia y trabajo resueltos, se multiplica de forma exponencial la dificultad de adaptación y se hace aún más complicado superar los diversos conflictos a los que se verán sometidos como inmigrantes.

El Síndrome de Ulises

En el año 2002, el Dr. Achotegui escribió una obra que hablaba por primera vez del “Síndrome de Ulises” (haciendo mención al héroe griego que padeció innumerables adversidades y peligros lejos de sus seres queridos). Lo definió como una patología de la familia del estrés crónico que afectaba a inmigrantes irregulares en situaciones extremas.

Sus observaciones le permitieron concluir las importantes relaciones entre el estrés social al que está sometido el inmigrante y su repercusión en síntomas psicopatológicos. Para el autor, el Síndrome de Ulises se caracteriza por el padecimiento de duelos y por la aparición de un conjunto de síntomas psíquicos y somáticos propios del área de salud mental (Achotegui, 2006).

Debemos en cuenta que las personas que emigran suelen ser personas con más capacidad de iniciativa, con confianza en sí mismas, generalmente sanas y que tienen una alta motivación para la supervivencia. Ser emigrante es una condición temporal que vive la persona, bajo ningún caso debe considerarse como un problema o una patología. Pero las duras condiciones que se encuentran al llegar a su meta doblegan sus fortalezas hasta límites impensables y pueden pasar factura a la salud mental y física de la persona.

De esta forma, toda persona inmigrante, en situación irregular o no, vive una serie de pérdidas que le producen duelos múltiples. Por ello, en un sentido general podemos hablar del duelo migratorio más que del Síndrome de Ulises, que estaría restringido a las situaciones más extremas de ese duelo, al convertirse en patológico.

El duelo

El duelo es un proceso normal, dinámico y activo, no un estado. Es un proceso de adaptación íntimo y privado pero a la vez público (manifestado por rituales como el luto). Sabemos que el duelo es un proceso psicológico de reorganización de la personalidad que se desencadena tras la pérdida de algo importante. Las etapas generales del duelo son: la negación, el dolor agudo y la aceptación de la pérdida.

La migración implica un proceso psicosocial de duelo, ya que conlleva una gran cantidad de pérdidas. El duelo migratorio no es un tipo de duelo único, sino que cada persona lo vive de manera distinta; en él influyen muchos factores: los recursos personales de cada cual, las redes sociales de apoyo, el nivel de integración social, las condiciones de vida, las condiciones dejadas atrás, etc.

El duelo migratorio

Según Achotegui (2006) y González (2006), los estresores más importantes que afectan al inmigrante son la soledad, la sensación de fracaso ante el proceso migratorio, la lucha por la supervivencia (alimentación, vivienda, etc.) y el miedo ante peligros físicos (en el proceso migratorio) o a la detención y expulsión (una vez se ha llegado al país receptor).

Características del duelo migratorio

Debemos tener en cuenta que el duelo migratorio tiene una serie de características especiales que lo diferencian de otros duelos (González, 2006). El duelo migratorio es un duelo parcial (pérdida ambigua), debido a que existe la posibilidad de reencuentro con el objeto perdido (su país, su cultura, etc.), debido a que las pérdidas del inmigrante son amplias (de todo tipo) y reducidas (no son la muerte misma) y, por último, a que es más una separación que una pérdida definitiva. A la vez, se trata de un duelo recurrente. Esto quiere decir que el duelo siempre se está reabriendo por el contacto telefónico, Internet, los viajes esporádicos, la visita de los familiares, etc.

Por otro lado, como ya lo habíamos dicho antes, es un duelo múltiple. Se pierden muchas cosas valiosas, importantes y significativas: familia y amigos, la lengua, la cultura, la tierra, el nivel social (privación de estatus, movilidad social descendente), el grupo étnico, el temor al fracaso del proyecto migratorio y la desolación de no saber si algún día se podrá regresar.

Al mismo tiempo, es un duelo múltiple y ambivalente, ya que la persona péndula entre dos idiomas, entre dos tiempos, entre dos familias, entre dos lugares, entre la estima y el rechazo, entre lo definitivo y lo transitorio, entre el derecho y el deber, entre el fracaso y el éxito. Esta situación afecta la definición de identidad que hasta ese momento tenía la persona, lo criterios que le definían se hacen cada vez más nebulosos y es más difícil saber quién se es y de dónde.

Finalmente, el duelo puede ser también transgeneracional. Con esto queremos decir que se ” hereda ” esa desazón y esa falta de identidad, pues los hijos de inmigrantes se sienten en un callejón sin salida al no ser de aquí, pero tampoco de allá. Por otro lado, así como padres y madres elaboran sus duelos, así mismo los hijos aprenden a elaborar los suyos. Si los padres tienen pocos recursos y el duelo se complica, es difícil que sus hijos aprendan a superar la situación de una forma distinta.

Expresiones sintomáticas del duelo migratorio

El duelo migratorio se puede expresar de múltiples formas. Puede afectar a la persona en una o más áreas a la vez. La sintomatología más característica tiene que ver con las áreas depresiva, ansiógena,  somática y confusional.

Por ejemplo, en el área depresiva podemos encontrar síntomas como la tristeza, el llanto, el sentimiento de culpa (el cual es poco común en culturas no occidentales) e incluso ideas de muerte y suicidio. Estos últimos, al parecer, no son síntomas muy frecuentes (Achotegui, 2006), aunque en ocasiones se viven con pensamientos recurrentes. Un elemento protector ante el suicidio, y que está atravesado por la cultura, es el sentimiento religioso.

En el área de la ansiedad, se pueden observar síntomas en los inmigrantes del tipo denominado tensión o “nerviosismo”, la presencia de preocupaciones excesivas y recurrentes, la irritabilidad (sobre todo en población joven) y el insomnio, debido a las malas condiciones de vivienda o las preocupaciones.

Por otro lado, en el área de la somatización, que es el área más reconocida por los profesionales sanitarios, pues la mayoría de los inmigrantes entran al sistema de salud por quejas físicas y dolores que, generalmente, están asociados a otros síntomas de las áreas ya nombradas. Los desajustes fisiológicos más comunes son los dolores de cabeza-cefaleas-migrañas recurrentes (frecuentes en un 76% de los casos, según Achotegui, 2006), los dolores gástricos, malestar intestinal, hipertensión, vómitos, dolores musculares (sobre todo de espalda), amenorrea, ulceraciones, dermatitis, caída del pelo, fatiga crónica. Todos estos malestares están muy asociados a factores tensionales y depresivos.

Finalmente, otro grupo de síntomas bastante desconcertantes para los inmigrantes y cada vez más común, tiene que ver con el área confusional. Situaciones de pérdida de memoria y de desorientación temporo-espacial, donde una mañana puede despertar la persona inmigrante sin saber dónde está, ni quién es, con la pérdida de su pasado inmediato. Un factor cultural interesante lo vemos en los inmigrantes provenientes de la ex Unión Soviética, donde es menos probable el síntoma confusional y más común el de tipo paranoide (posiblemente marcado por el antiguo control social vivido en sus países).

Variables socioculturales  y salud

Como hemos visto, hay una serie de factores socioculturales y psicológicos que se mezclan y complejizan el duelo migratorio, y todo esto puede acarrear importantes consecuencias para la salud de las personas inmigrantes.

Por ejemplo, un factor cultural que atraviesa la mayoría de los inmigrantes, es la poca conciencia de la necesidad de prevenir la enfermedad. Por lo general, la persona inmigrante suele entrar en contacto con el sistema sanitario cuando ya está viviendo un problema físico o mental tan grave que le incapacita para trabajar. La mayoría de las mujeres inmigrantes suelen entrar en contacto con el sistema sanitario por problemas ginecológicos o por las necesidades propias de la atención para el parto. Antes de eso suele ser muy difícil tal contacto.

Por otro lado, en lo que respecta al duelo migratorio como tal, Achotegui (2006) ha observado algunas diferencias establecidas culturalmente y expresadas en el género, como por ejemplo, que los hombres tienen una fase de negación inicial más intensa y duradera (ya que reprimen más la expresión de sus emociones), lo que complejiza la posterior elaboración del duelo, mientras que en las mujeres la expresión del duelo surge mucho antes y, por lo tanto, es más factible que se acelere su posterior elaboración.

También se han observado algunas diferencias culturales en la expresión de síntomas físicos, como lo es el que en las personas magrebíes es muy común la presencia de molestias torácicas; en los subsaharianos, la presencia de molestias digestivas y en los asiáticos, la presencia de molestias de origen sexual.

Volviendo a las diferencias de género que se pueden hacer más evidentes según la cultura de la cual los inmigrantes provengan, se ha observado que la asimetría en tal relación se manifiesta aún más al llegar a una sociedad de acogida que propugna mayor simetría en la misma. Las relaciones de género pueden ser muy relevantes a la hora de desarrollar estrategias de prevención de enfermedades de transmisión sexual o la prevención de embarazos no deseados. Veamos con más detalle cómo los factores culturales pueden incidir en la salud sexual o reproductiva de las personas inmigrantes.

Según Blázquez (2006), a la hora de negociar el uso del preservativo por parte de la mujer inmigrante, hay que tener en cuenta el miedo a manifestar desconfianza al marido, a ser repudiada y el temor a ser juzgada por los comportamientos sexuales. En ocasiones, son las mismas mujeres quienes tienen incorporado el no usar el preservativo, esencialmente por cuestiones religiosas.

Algunos condicionantes del género para las mujeres inmigrantes pueden ser: la dependencia afectiva y/o económica; poca autonomía y autoestima; la incapacidad para decir “no” a relaciones de riesgo por temor a perder al hombre y el vínculo del que depende; la subordinación del propio deseo, para pasar a ser objeto del deseo masculino; la entrega incondicional (no uso del preservativo) y autovalidación como mujer a través de la relación de pertenencia al hombre; la dificultad para proponer el sexo seguro por miedo a ser rechazada, pues el denotar conocimiento y habilidad sexual puede ser interpretado de forma negativa por el hombre. Finalmente, resignación ante la insatisfacción, el riesgo y el miedo a sufrir malos tratos o abusos.

Algunos condicionantes del género para los hombres inmigrantes pueden ser: la negación de la debilidad y del riesgo (sentimiento de invulnerabilidad); la valoración del semen como fuerza y vida y, por lo tanto, no se considera que tenga relación con la enfermedad; el deber de demostrar su capacidad sexual y deseo sexual activo; la hipervaloración del coito como posesión de la mujer, la sexualidad urgente del hombre es incompatible con pausa, control y cuidado de la mujer; la negativa al uso del preservativo por supuesta disminución de su potencia sexual; la relación de poder, posesión y exclusividad con la mujer que es su pareja estable. Finalmente, la intolerancia a la infidelidad y a la mujer que demuestre deseo sexual activo (Blázquez, 2006).

Todos estos factores que inciden en el uso del preservativo están determinados por variables culturales y religiosas que influyen finalmente en la salud de las personas inmigrantes en medio del caos que implica adaptarse a las nuevas condiciones de vida en situaciones muy adversas. Un importante porcentaje de mujeres inmigrantes tiene embarazos no deseados y busca la intervención voluntaria del embarazo; otros porcentaje de personas inmigrantes sufre el contagio de diferentes infecciones de transmisión sexual, incluyendo el VIH-SIDA, aumentando con ello su vulnerabilidad en las nuevas condiciones de vida.

Conclusión

Si las personas inmigrantes no tienen sus “papeles en regla”, ni un trabajo estable y unas precarias condiciones de vivienda y manutención, es muy difícil cambiar la sintomatología psicofisiológica que se está manifestando, por ello debe entenderse que la solución no sólo implica un proceso individual de apoyo psicológico, sino que implica, también, una serie de cambios a nivel social y estructural que mejore su forma de vida y facilite su proceso de adaptación e integración en la nueva sociedad.

Consideramos que es necesario sensibilizar a médicos, psiquiatras, psicólogos y profesionales sanitarios en general, sobre la realidad que vive el inmigrante y los efectos que esto puede tener en su salud mental y física, de forma de no se infravaloren sus malestares y se ridiculicen sus síntomas.

Muchas personas inmigrantes consideran fundamental en la atención en salud el que haya una buena comunicación con los médicos y el personal sanitario. Mas allá de los problemas que implica una lengua diferente, valoran la calidad de esa atención. Si bien es cierto, que es importante que existan traductores y mediadores interculturales, también es cierto que muchos problemas se podrían prevenir con una buena calidad en la atención propiciada en el centro de salud.

Debe trabajarse por facilitar la formación de los sanitarios en habilidades específicas para atender a la población inmigrante, por potenciar el intercambio cultural y por fomentar el concepto de etnosalud, para evitar el desconocimiento de otras culturas sanitarias y otros conceptos de salud/enfermedad en los diferentes pueblos.

Este artículo fue publicado de forma original en la Revista Eclecta: Efectos del duelo migratorio y variables socioculturales en la salud de los inmigrantes. En: Revista Eclecta, Vol. V, No.

12, diciembre de 2007.

Referencias
 
Achotegui, J. (2002). La depresión en los inmigrantes. Una perspectiva transcultural. Barcelona, España: Editorial Mayo.

Achotegui, J.  (2006). Estrés límite y salud mental: el síndrome del inmigrante con estrés crónico y múltiple (Síndrome de Ulises). Conferencia Foro Social Mundial de las Migraciones, Madrid, España.

Basabe, N. (2005). Lo social, choque cultural y estrategias de adaptación. Ponencia presentada en las II Jornadas de Salud Mental y Medio Ambiente. Psiquiatría y psicopatología de las migraciones. Lanzarote, España.

Blázquez, M. (2006). Factores que influyen en la prevención de la infección por VIH en relación a la población Inmigrada. Ponencia presentada en II Jornadas de prevención del VIH-SIDA en población inmigrante. Sevilla, España.

González Calvo, V. (2006). El duelo migratorio. En http://www.psicologiacientifica.com/bv/psicologia-132-1-el-duelo-migratorio.html

Hofstede, G. (2001). Cultures`s Consequences. Thousands Oaks: Sage.

Zlobina, A., Basabe, N. y Páez, D. (2004). Adaptación de los inmigrantes extranjeros en España: superando el choque cultural. En: Revista Migraciones, No. 15, pp: 43-84.

 


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    Para citar este artículo:
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    Rozo, J. A. (2008, 30 de junio ). Efectos del duelo migratorio y variables socioculturales en la salud de los inmigrantes. PsicoPediaHoy, 10(15). Disponible en: http://psicopediahoy.com/efectos-duelo-migratorio/
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3 Comentarios a: Efectos del duelo migratorio y variables socioculturales en la salud de los inmigrantes

  1. Aida Mary Beltran P dice:

    Señor Jairo Rozo, hace usted un excelente diagnóstico de la problemática social sobre los inmigrantes. Hay algo que me llama muchísimo la atención y es que al volver los inmigrantes a su país de origen, llegan contando experiencias fantásticas de la vida que en aquel país extraño viven, no sé qué impulsa a mentir sobre sus condiciones económicas y emocionales que viven ahí, aluden a haberla pasado muy bien y de haber realizado trabajos con muy buenas remuneraciones económicas y no reparan en gastos. Gracias por la respuesta.

  2. EDILMA TRUJILLO dice:

    Excelente artículo que me ubica mucho más como estudiante de psicología, y me impulsa a seguir apostándole a la psicología social y comunitaria como una opción para generar apoyo a estos grupos o personas que por la razón que sea han dejado su terruño.

  3. Jairo Rozo dice:

    Respuesta a Ayda. Es muy común encontrar vidas paralelas entre muchos de los inmigrantes. A que me refiero: una vida real y dura en el proceso migratorio y otra, la vida que se comenta a los que se ha dejado en el país. Donde las cosas mas duras no se cuentan o incluso se inventan historias que explican su aparente bienestar en el nuevo país. Estas historias se refuerzan por el envio de remesas y de dinero que significa mucho bienestar para su familia, que empieza a sobresalir economicamente entre su red social. La cuestión es que generalmente se endulza la historia de vida de migratoria por vergüenza, porque el trabajo que ejerce no es lo que esperaba, por que se siente mejor si su familia no conoce sus sufrimientos, etc. Conocí un caso de una inmigrante que por diversas cuestiones había terminado ejerciendo la prostitución, pero para su familia trabajaba como secretaria en una importante empresa transnacional.

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