Recursos de Psicología y Educación

Estrategias de afrontamiento y estrés laboral en hombres y mujeres de 18 a 41 años

Publicado: Ene 23, 08 │ Categorías: Artículos1 Comentario
  • María Emilia Garcete
    La Plata, Argentin



El estudio evalúa las estrategias de afrontamiento que implementa la  población que ha padecido estrés laboral para identificar diferencias significativas en estrategias de afrontamiento de los sujetos frente al estrés laboral.  No se pretende explicar las causas de los fenómenos.

El objetivo de este trabajo es evaluar acerca de las estrategias de afrontamiento que implementan los hombres y mujeres entre 18 a 41 años que han padecido estrés laboral. Dentro de estrés laboral se han tomado en cuenta sólo aquellos que han tenido algún problema laboral (ej.: desocupación, falta de estabilidad laboral, juicio laboral, jubilación, etc.), sin considerar el estudio.

Las preguntas que pueden orientar este trabajo son las siguientes:

– ¿Cuáles son las estrategias de afrontamiento que implementan las mujeres entre 18 a 41 años que han padecido estrés laboral?

– ¿Cuáles son las estrategias de afrontamiento que emplean los hombres que han padecido estrés laboral, cuyas edades oscilan entre 18 a 41 años?

– ¿Existen diferencias significativas de género en las estrategias de afrontamiento desplegadas en dichos sujetos que han padecido estrés laboral?

Objetivos

– Evaluar las estrategias de afrontamiento que utilizan las mujeres de 18 a 41 años que han padecido estrés laboral.

– Evaluar las estrategias de afrontamiento que despliegan los hombres de 18 a 41 años que han padecido estrés laboral.

– Evaluar si existen diferencias significativas entre las estrategias de afrontamiento implementadas por hombres y por mujeres de 18 a 41 años que han padecido estrés laboral.

Hipótesis

– Existen estrategias de afrontamiento propias en mujeres de 18 a 41 años que han padecido estrés laboral.

– Existen estrategias de afrontamiento propias en hombres de 18 a 41 años que han padecido estrés laboral.

– Existen diferencias significativas entre las estrategias de afrontamiento empleadas por hombres y por mujeres de 18 a 41 años que han atravesado estrés laboral.

Estado del arte y marco teórico

Actualmente los pilares del estudio de la salud mental se centran en el afrontamiento, el estrés y el apoyo social que demuestran tener un real valor teórico y estar en relación, directa e indirecta, con el proceso de salud-enfermedad en las personas y el bienestar en la comunidad (Mikulic, I. M., 1998). Es así que los procesos de afrontamiento ocupan un aspecto central en las teorías vigentes sobre la adaptación y el estrés que enfrentan las personas hoy en día.

Desde las últimas dos décadas, el acrecentamiento de las investigaciones que estudian el afrontamiento es concomitante a la importancia del papel de este constructo en la comprensión de la adaptación a las situaciones de crisis o estrés. Actualmente, diferentes estudios dirigen su atención, más que a la adaptación per se que supone el afrontamiento, al examen de la efectividad de las diferentes estrategias en los niveles de ajuste a situaciones particulares (Carver, Scheier & Weintraub, 1989; Parkes, 1984; Terry, 1991; citado en Krzemien, Monchietti, y Urquijo, 2005).

Autores como Fleishman (1984, citado en Mikulic I.M., 1998) definen afrontamiento como las “respuestas cognitivas o comportamentales para reducir o eliminar el distrés psicológico o las condiciones estresantes”. Otros autores, como Lazarus y Folkman (1986, citado en Krzemien, Monchietti y Urquijo, 2005), definen el término estrategias de afrontamiento como esfuerzos cognitivos y conductuales constantemente cambiantes, desarrollados para manejar las demandas específicas externas y/o internas que son evaluadas como excedentes o desbordantes de los recursos del individuo.

Para la presente investigación se destacan los trabajos desarrollados por Lazarus y Folkman (1984) y Moos y Schaefer (1993) (Mikulic, I. M., 1998), quienes sostienen que las respuestas de afrontamiento se dividen en aproximación y evitación; éstas se dividen, a su vez en, dos categorías que reflejan los métodos de afrontamiento cognitivo y conductual. El afrontamiento de aproximación se focaliza en el problema y refleja los esfuerzos cognitivos y conductuales para manejar o resolver los estresores vitales. En cambio, el afrontamiento por evitación tiende a estar centrado en una emoción; refleja intentos cognitivos y conductuales para evitar pensar en un estresor y sus implicancias, o para manejar el afecto asociado al mismo.

Existe abundante evidencia del importante papel del afrontamiento en el ajuste y bienestar psicológico. Algunos estudios sugieren la relación entre el uso de determinadas respuestas de afrontamiento y la adaptación a situaciones críticas (Aldwin & Revenson, 1987; Carver et al., 1989; Lazarus & Folkman, 1986; Moos, 1988; Terry, 1991; citado en Krzemien, Monchietti y Urquijo, 2005). Se sabe que toda crisis supone una perturbación, pero a la vez posibilita una oportunidad de cambio y desarrollo personal que mediante el uso de estrategias de afrontamiento apropiadas permitiría alcanzar una adaptación satisfactoria (Erikson, 1963; Lazarus & Folkman, 1986; Slaikeu, 1991; citado en Krzemien, Monchietti y Urquijo 2005).

Por otro lado, con respecto al estresor, estudios de Holmes y Rahe (1967) y Dohrenwend, Krasnoff, Askenasy y Dohremwend (1978, citado en, Mikulic, I. M., 1998) han demostrado que varían las respuestas de afrontamiento en relación a la severidad del estresor. A mayor cantidad de sucesos de vida negativos y estresores crónicos, menor uso de la respuesta de afrontamiento de resolución de problemas y más uso de la respuesta de evitación descarga emocional (Fondacaron y Moos, 1989; citado en Mikulic, I. M., 1998). En resumen, tanto el tipo como la severidad y la evaluación realizada de los estresores influyen en las respuestas de afrontamiento. Los estresores severos movilizan más respuestas de ambos tipos y cuando persisten, se aumentan las respuestas de evitación en detrimento de las de aproximación, especialmente de la resolución de problemas (Mikulic, I. M., 1998). Para la presente investigación, se considera como factor estresor al estrés laboral, y dentro de éste se toman en cuenta problemas como desocupación, falta de estabilidad laboral, insatisfacción en el trabajo, imposibilidad de trabajar, sobrecarga laboral, etc.

El estrés laboral es especialmente relevante en el área de las organizaciones y se convierte en una variable explicativa central a la hora de entender ciertos fenómenos como la insatisfacción laboral, los altos niveles de absentismo y la propensión al abandono (Sonnentag y Frese, 2003; citado en González Morales, 2006). El estrés se considera el proceso según el cual algunas características de la situación producen resultados o consecuencias negativas para el bienestar y/o la salud de las personas (Beehr, 1995; citado en González Morales, 2006). Los estresores son los estímulos generados en la situación o en la propia persona (Peiró, 1993; citado en González Morales, 2006) que tienen resultados y/o consecuencias negativas, físicas o psicológicas para una parte significativa de las personas expuestas a ellos (Kahn y Byosiere, 1992; citado en González Morales, 2006).

Otro elemento importante en el proceso del estrés son los mecanismos o estrategias de afrontamiento que utilizan las personas cuando se enfrentan a una situación percibida como estresante. Siguiendo el enfoque de Lazarus y Folkman (1984; citado en González Morales, 2006), el estrés se conceptúa como una transacción entre la persona y el ambiente que surge a partir de una serie de situaciones ambientales o personales (estresores) que la persona percibe y valora como estresante. A partir de esta experiencia subjetiva de estrés se experimenta una serie de vivencias y respuestas emocionales y se ponen en marcha mecanismos de afrontamiento.

La inclusión del género en la investigación sobre afrontamiento y estrés laboral es una oportunidad para una mejor exploración y comprensión. Investigaciones hechas (González Morales, 2006) toman en consideración el apoyo social como un tipo de afrontamiento “femenino” y lo contrastan con el afrontamiento de acción directa más típicamente “masculino”, así puede plantearse que las diferentes estrategias pueden ser más o menos efectivas en función del género. Es decir, el hecho de utilizar estrategias de afrontamiento acordes con el rol del género en el que se ha socializado la persona (el uso del apoyo social en el caso de las mujeres y de la acción directa en el caso de los hombres) llevaría a un uso más eficaz de las mismas y, por tanto, a un menor nivel de distrés.

Estas investigaciones indican que las mujeres presentan mayores niveles de distrés psicológico que los hombres, y en relación a las quejas psicosomáticas, las mujeres presentan más síntomas relacionados con la salud mental y los trastornos somáticos que los hombres (Jenkins, 1991; citado en González Morales, 2006). Independientemente de que esto refleje diferencias reales entre hombres y mujeres en los niveles de síntomas, es posible que estas diferencias se deban al rol de género femenino. El hecho de que el rol de género femenino permita a las mujeres hablar de sus problemas de salud y buscar ayuda puede influir en su tendencia a expresar sus síntomas y buscar atención (Greenglass y Noguchi, 1996). Se ha encontrado en diversos estudios que las mujeres solicitan y reciben más apoyo que los hombres. (Belle, 1987; Ptacek et al, 1994; Trocki, y Orioli, 1994, citado en Gonzalez Morales, 2006; Ashton, y Fuehrer, 1993; Burda, Vaux y Schill, 1984; Butler, Giordano, y Neren, 1985; citado en González Morales, 2006). Además, están más influenciadas por el contexto social y emplean más estrategias de afrontamiento que implican las relaciones interpersonales que sus homólogos masculinos (Hobfoll, y Stokes, 1988; citado en González Morales, 2006). Por lo tanto, formas de afrontamiento social e interpersonal como las estrategias de apoyo social son usadas con más frecuencia por las mujeres.

Para llevar a cabo la presente investigación, se tomaron en cuenta los conceptos de Lazarus y Folkman (1984) sobre afrontamiento, así como también su concepción sobre estresores.

Instrumentos

Se utilizó el Inventario de Respuestas de Afrontamiento, cuyos autores son Rudolf H. Moos y B. Moos. Se trata de una prueba que posibilita analizar la interacción entre el individuo y su entorno por medio de uno de los conceptos centrales a tener en cuenta: el afrontamiento; como aquellos esfuerzos cognitivos y conductuales constantemente cambiantes que se desarrollan para manejar las demandas externas y/o internas que son evaluadas como desbordantes o excedentes de los recursos del individuo (Lazarus y Folkman, 1984; citado en Mikulic, M. I.).

Este instrumento ha sido traducido y adaptado como inventario autoadministrado en el contexto de diversos trabajos investigativos realizado por la Dra. I. M. Mikulic y su equipo de investigación UBACYT.

El inventario CRI combina dos perspectivas al momento de evaluar el afrontamiento de un sujeto. Por un lado, considera la orientación o el foco del afrontamiento; por el otro, el método de afrontamiento. Desde el foco de afrontamiento, las respuestas se dividen en: aproximación y evitación. Cada uno de estos dos grupos se divide en dos categorías que reflejan los métodos de afrontamiento cognitivo y conductual. Por lo general, el afrontamiento de aproximación se focaliza en el problema y refleja los estresores cognitivos y conductuales para resolver los estresores. El tipo de afrontamiento por evitación tiende a estar centrado en una emoción; refleja intentos cognitivos y conductuales para evitar pensar en un estresor.

El CRI evalúa ocho tipos de respuestas de afrontamiento que se clasifican en ocho escalas: Análisis Lógico, Revalorización Positiva, Búsqueda de Apoyo y Orientación, Resolución de Problemas, Evitación Cognitiva, Aceptación o Resignación, Búsqueda de Gratificaciones Alternativas y Descarga Emocional. Las primeras cuatro escalas evalúan el afrontamiento en su faceta de aproximación y el resto evalúa la faceta de evitación. Cada una de estas ocho escalas está compuesta por seis ítems. Al responder el cuestionario, las personas seleccionan y describen un estresor reciente. A su vez, este inventario incluye un grupo de diez ítems que suministran información sobre la forma en que el sujeto evalúa el problema seleccionado y sus consecuencias. También evalúa la percepción del individuo sobre el estresor y si ha resuelto o no el problema. Este inventario puede usarse con personas adultas en población normal, pacientes clínicos, psiquiátricos, drogadictos. Se puede administrar como una entrevista estructurada o como inventario autoadministrable, en forma individual o colectiva.

Para llevar a cabo el análisis de los datos, se utilizaron los programas computarizados Acces y SPSS. Para el ingreso de datos se construyeron bases en Access; para el proceso y análisis de los mismos se utilizó el Paquete Estadístico para Ciencias Sociales (SPSS).

Metodología

La investigación es un diseño no experimental, transversal, de tipo descriptivo-comparativo. La elección del mismo se fundamenta en que el presente estudio parte de la recolección de datos en un momento dado, se describen las variables y luego se comparan las muestras. Es decir, en este trabajo se parte por describir los siguientes constructos: Estrategias de Afrontamiento y Estrés Laboral en hombres y en mujeres; y luego se determina si existe diferencia significativa entre hombres y mujeres en cuanto a las estrategias de afrontamiento frente al estrés laboral. No se pretende explicar las causas de los fenómenos.

El diseño es de tipo no experimental debido a que los grupos ya estaban conformados y consecuentemente esto proporciona mayor validez externa, como dice Kerlinger (1978, citado en Sampieri, R., Collado, C., Baptista, P., 2001), en un diseño no experimental no se construye ninguna situación, sólo se observan situaciones existentes.

Descripción de la muestra

Se realizó una investigación con una muestra total de 100 personas de ambos sexos. Hay un predominio del 57% masculino sobre el 43% femenino sobre el total de la muestra, siendo la muestra total de nacionalidad argentina.

Tabla 1
Sexo

Figura 1. Sexo

El rango de edad de la muestra está comprendido entre los 18 a 41 años, con una media de edad de 28,59 años (sd 5,712).

Tabla 2
Edad

En cuanto al estado civil, se puede decir que el 66% de la muestra era soltera; el 17%, casado; el 13% vivía en concubinato; el 2% había enviudado; el 1% era separado y el 1%, divorciado.

Tabla 3
 Estado civil

Figura 2.  Estado civil

En lo que se refiere al nivel educativo, la mayoría había iniciado estudios universitarios, el 24% lo había completado y el 22% aún no lo había finalizado; un 36% había culminado el nivel secundario y un 5% aún no (incompleto); con respecto a los estudios terciarios, un 12% lo había completado y una minoría del 1% lo tenía incompleto.

Tabla 4
 Nivel de educación

Figura 3.  Nivel educativo

En cuanto a la residencia, la mayoría (95%) vivía en la Provincia de Buenos Aires, el 3% en Capital Federal y una minoría del 2% en Neuquén.

Tabla 5
Residencia

Figura 4. Residencia

Se encontró que del total de nuestra muestra, un 83% trabajaba, mientras que el 17% restante no lo hacía.

Tabla 6
Trabajo

Figura  5. Trabajo

El 41% era empleado; el 28%, profesional; el 13%, estudiante; el 9%, comerciante; el 7%, desocupado y una minoría del 2% ama de casa.

Tabla 7
Ocupación

Figura  6.  Ocupación

Resultados

Al evaluar la distribución de respuestas de afrontamiento en la muestra total con sujetos que han padecido estrés laboral, se evidencia mayor uso de respuestas de afrontamiento por aproximación, es decir, que se focalizan en el problema, mientras que una minoría elige respuestas por evitación.

Tabla 8
Respuestas de afrontamiento de muestra total

Figura  7. Análisis de respuestas de afrontamiento de la muestra total

Es decir, ante la situación específica de estrés laboral los sujetos tienden a implementar en mayor grado respuestas como: la Revalorización Positiva (M= 12; SD=3), que supone los intentos cognitivos de construir y restaurar un problema en un sentido positivo mientras se acepta la realidad de una situación; la Resolución de Problemas (M=12; SD=3), que implica intentos conductuales de realizar acciones conducentes directamente al problema; el Análisis Lógico (M=12; SD=3), que se refiere a los intentos cognitivos de comprender y prepararse mentalmente para enfrentar un estresor y sus consecuencias. Por lo tanto, los sujetos tienden a movilizar en mayor grado las respuestas focalizadas en el problema y no en la emoción, es decir, evidencian intentos conductuales de reducir la tensión que el estrés laboral (evento estresor) le genera.

Al evaluar la presencia de diferencias significativas entre las estrategias de afrontamiento empleadas por hombres y las implementadas por mujeres que han atravesado estrés laboral, se han encontrado diferencias significativas (al 1% y 5%, respectivamente) en las Escalas de Descarga Emocional y Búsqueda de Apoyo.

Tabla 9
Respuestas de afrontamiento

Figura 8.  Respuestas de afrontamiento por género (femenino)

Figura  9. Respuestas de afrontamiento por género (masculino)

Se puede decir que, de acuerdo con el anterior análisis, en las mujeres prevalecen la respuestas de afrontamiento por Descarga Emocional y Búsqueda de Apoyo, lo que indica un intento conductual de reducir la tensión que el estrés laboral provoca, expresando sentimientos negativos, así como también intentos conductuales de buscar información, apoyo y orientación.

En la muestra femenina que han padecido estrés laboral se evidencian mayores diferencias respecto de la respuesta de afrontamiento, tanto en el afrontamiento activo o focalizado en el problema (Búsqueda de Apoyo), como en las respuestas evitativas (Descarga Emocional), mientras que se observa un patrón de respuestas de afrontamiento con características similiares en los otros tipos de respuestas de afrontamiento. Tanto en el hombre como en la mujer las respuestas focalizadas en el problema se encuentran dentro de la media (Revalorización Positiva, Análisis Lógico, Resolución de Problemas), prevaleciendo sobre las Respuestas de Evitación.

Conclusiones

De acuerdo con los resultados obtenidos, se corroboran las hipótesis presentadas al inicio de la investigación. Se observó que en ambos existen estrategias de afrontamiento. En las mujeres que han sufrido estrés laboral predominan las estrategias de afrontamiento evitativas y las de aproximación; esto indicaría la naturaleza recíproca y dinámica de las relaciones de aproximación y evitación en el proceso de afrontamiento y en el estrés. Así, las mujeres que han padecido estrés laboral se centran tanto en la emoción como en el problema y realizan intentos para no pensar en ello y para poder resolver sucesos vitales.

Por otro lado, haciendo referencia al género masculino y al tipo de afrontamiento que presenta, puede decirse que ante el estrés laboral predominan las Respuestas de Aproximación. Esto está relacionado con la mejor resolución de los problemas y con mejores funcionamientos en cuanto a las respuestas por evitación (Moos, 1993; citado en Mikulic, M. I.), debido a la acción directa para enfrentar el problema., a diferencia de las mujeres que utilizan más el apoyo social, tal como se refleja en la investigación (predomina la Búsqueda de Apoyo). Otros estudios (Belle, 1987; Ptacek et al, 1994; Trocki, y Orioli, 1994; citado en Gonzalez Morales, 2006) también confirman que las mujeres solicitan y reciben más apoyo que los hombres (Ashton, y Fuehrer, 1993; Burda, Vaux y Schill, 1984; Butler, Giordano, y Neren, 1985; citado en González Morales, 2006).

Las diferencias significativas de género hacen referencia que en las mujeres prevalecen las repuestas de tipo aproximativas y evitativas, y en los hombres las de aproximación.

Sería conveniente, tanto para continuar dicha investigación como por los aportes que la misma provocaría, extender estos mismos objetivos planteados, pero a una muestra más específica y dentro de un mismo ámbito. Debido a que el afrontamiento es variable también sería importante trabajar con un solo problema.

Creemos importante esta investigación, ya que a partir de ella podrá llevarse a cabo el abordaje de dichos sucesos desde un punto de vista mucho más profundo y sobre bases bien asentadas.

Anexos

Tabla de rangos

Variable de agrupación: Sexo

Estadísticas de contraste (a)

Referencias

Casado Cañero, F. (2002). Modelo de afrontamiento de Lazarus como heurístico de las intervenciones psicoterapéuticas.

Krzemien, D.; Urquijo, A.; Monchietti A. (2005). Afrontamiento activo y adaptación al envejecimiento en mujeres de la ciudad de Mar del Plata: una revisión de la estrategia de autodistracción.

Mikulic, M. I. (2006). Calidad de vida: Aportes del Inventario de de Calidad de Vida Percibida y del Inventario de Respuestas de Afrontamiento a la Evaluación Psicológica. Buenos Aires: Universidad de Buenos Aires, Facultad de Psicología.

Sampieri, R., (2001). Diseños no experimentales. En: Sampieri, R., Collado, C., Baptista, P., (Eds.). Metodología de la investigación. México: McGraw-Hill, pp. 184-200.


  • ___________________________________________________
    Para citar este artículo:
    --------------------------------
    Garcete, M. E. (2008, 23 de enero ). Estrategias de afrontamiento y estrés laboral en hombres y mujeres de 18 a 41 años. PsicoPediaHoy, 10(2). Disponible en: http://psicopediahoy.com/estres-laboral-estrategias-de-afrontamiento/
    ____________________________________________________

Un Comentario a Estrategias de afrontamiento y estrés laboral en hombres y mujeres de 18 a 41 años

  1. GERARDO dice:

    hola María Garcete me gustaria realizar una investigación similar porfavor me podrias enviar el instrumento que utilizaste…me seria de mucha ayuda……saludos desde PERU.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *