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Ética y Homosexualidad: ideologías y prácticas discursivas en los debates

Publicado: may 22, 06 │ Categorías: Artículos3 Comentarios
  • Angie Vázquez Rosado
    Catedrática Asociada UIPR
    San Juan, Puerto Rico



Los asuntos éticos sobre la comunidad homosexual/ lésbica cubren una amplia gama de esferas de la vida social. Este artículo se enfoca en identificar algunos de los asuntos éticos más recientes o intensos en el debate en la literatura revisada.

Introducción

En el orden social-histórico de la humanidad siempre ha existido la tendencia a crear algún, o varios, sistemas normativos como ideal de comportamientos, costumbres y valores sociales que cumplen la función de establecer códigos, a veces considerados como contratos sociales, sobre lo que es o no permitido. La dimensión sexual no queda exenta de este juicio evaluativo, sino todo lo contrario, se observa que la sexualidad humana es una de las áreas donde más esfuerzo se ha mostrado en cuanto a control normativo en la adjudicación de categorías valorativas sociales de manejo, intercambio y proceso del poder social. Diversos sistemas éticos inciden directamente en persuadir hacia formas pre-determinadas en que se valoran, significan e interpretan las manifestaciones de la sexualidad humana a través de la historia, teniendo efectos negativos particularmente con lo que ha sido calificado como transgresiones sexuales, y en el sentido más amplio, en toda la diversidad sexual.

Sexualidad Humana: Generalidades

El concepto de sexualidad humana es muy abarcador e incluye, sin limitarse, una compleja gama de aspectos tales como:

a. La dimensión biológica, estudiada en su fisiología y anatomía.
b. La dimensión psicológica que incluye pero no se limita al erotismo, el placer, el deseo, la intimidad y las fantasías.
c. La dimensión sociológica, que incluye la significación cultural, social, política, religiosa que se atribuyen y construyen, a las distintas expresiones de la sexualidad.
d. La dimensión médica, que maneja las enfermedades y disfunciones de los aparatos o sistemas reproductivos.
e. La dimensión académica-profesional donde se estudian, entre otras, las formas conceptuales e históricas de construcción psicosocial del género, las orientaciones sexuales, la diversidad, la variación sexual, las normativas científicas-profesionales y las diversas formas de intervención, ayuda o control de las problemáticas en dicha área. También la sexualidad humana es estudiada, y evaluada desde la Filosofía, la Teología, las Artes y desde las Leyes, cada campo teórico atendiendo su particular área de competencia e interés.

Ética: Generalidades

La ética es un cuerpo de conocimientos especializados que se encuentra dentro de un campo mayor, el de la Filosofía. En su procedencia lingüística del griego, la palabra “ética” se revela significada como el estudio de las costumbres con particular atención a los asuntos de la moralidad; entiéndase de forma simple y sencilla, el estudio de lo que es aceptado (lo bueno) y lo que será rechazado (lo malo). La ética, desde esta perspectiva, es un sistema valorativo moral del quehacer humano; es decir, un sistema social-cognitivo de juicios, valores, responsabilidad y consecuencias, en las cuales las palabras “bueno” y “malo”, o sus equivalentes semánticos valorativos, son usadas con marcada frecuencia.

Mucho de lo que hoy discutimos sobre la ética tiene que ver con si ésta es una construcción social o si es de origen divino, pero en general es ética normativa, fundamentada en paradigmas como los de la Teoría de la Conducta y la Teoría de los Valores. En la primera, se identifican y perpetúan los estándares de moralidad social aceptada mediante el establecimiento de los códigos y normas que habrán de ser reconocidos, aceptados y seguidos por las personas dentro de su comunidad o sociedad. La segunda, la Teoría de los Valores, busca identificar lo que es bueno en cuanto a expectativas y metas basado en la forma en que se define “lo bueno” y “lo malo” en cada sociedad. En ambos casos, se persigue la conformidad del individuo ante unas formas pre-determinadas de conductas aprobadas socialmente, aunque hay quienes sostienen que la ética no es un sistema obligado de prescripción de conductas sino simplemente un sistema de identificación referencial sobre lo moral que solo sirve como guía sugerida.

Además de la ética normativa, existen la meta-ética, la ética aplicada y la ética descriptiva. En la primera se busca estudiar, investigar y comprender la naturaleza de las afirmaciones éticas profundizando en la comprensión de los significados buscando la clarificación y conceptualización sobre valores universales versus los relativos (culturales-históricos) pero, sobre todo, el origen de las ideas y afirmaciones éticas (humanas o divinas). Es un modelo autoritario que establece de antemano lo que se debe y tiene que hacer usando creencias religiosas como marco referencial de base, por ende, lo malo es “demoníaco” y lo bueno es “virtuoso”, adscribiéndole frecuentemente palabras de connotación ideológicamente religiosas. En la segunda, la ética aplicada, se trabaja con asuntos controversiales de presencia y urgencia inmediata, particularmente en asuntos que representan dilemas éticos para la comunidad o sectores específicos de la misma; aunque también se refiere a las normas protectivas que se establecen de antemano para el manejo e intervención en diversos asuntos para evitar posibles conflictos éticos. Los códigos éticos de las profesiones, como el Código de Ética de los Psicólogos aprobada por la APA, son ejemplos específicos de ética en su forma aplicada. La tercera forma, la ética descriptiva, estudia las formas en que las personas perciben, asumen e interpretan los valores de “bueno” o “malo”; incluyendo desde la Psicología Evolutiva y del Desarrollo, enfoques teóricos sobre el desarrollo individual por etapas de la moralidad, como hace Lawrence Kholberg (1927-1987).

No todo está planteado a favor de la ética universal-divina. Dentro del meta-análisis de la ética se encuentra el movimiento del escepticismo moral que sostiene, en un enfoque diametralmente opuesto a lo anterior que todo reclamo ético es falso pues contiene errores valorativos que responden solo a concepciones humanas inventadas. El planteamiento fundamental de teóricos y filósofos en esta escuela, que no es el más frecuentemente aceptado, es que no existe una ética absoluta, objetiva ni mucho menos de carácter divino.

Algunos asuntos éticos relacionados con la homosexualidad

A través de la historia, la ética ha estado presente fungiendo como sistema regulador de la conducta y actitudes. La mayor parte de las conductas sexuales han sido evaluadas desde sistemas éticos normativos y conservadores; en occidente, principalmente desde la ética judeo-cristiana que ha establecido como norma el trinomio del matrimonio, la monogamia y la sexualidad reproductiva junto con otras ideas moralistas como la actitud de rechazo y censura al cuerpo, la pasión y los deseos, antepuestos a la “virtud”. Este sistema ético inculca la idea del pecado y la vergüenza (San Agustín) así como la procreación como meta exclusiva del acto sexual (Santo Tomás de Aquino). Primoratz (1999) identifica esta moralidad cristiana como restrictiva normativa. Es claro que, en sus efectos, la ética fundamentada en el esencialismo ofrece una visión de la sexualidad que excluye a sectores como los niños, las personas no casadas, las personas envejecidas que ya han terminado su edad reproductiva y las personas de orientación disímil a la heterosexual. La homosexualidad, particularmente, no sólo queda excluida dentro de esta ética sino que queda condenada en muchos momentos de la historia. Si algo queda claro en el estudio de las diversas formas de sexualidad es que existen muchos debates, muchos conflictos y mucha animosidad emocional, racional y consecuentemente ética.

La ética tradicional cristiana estimula visiones esencialistas sobre la naturaleza del ser humano y sobre su sexualidad. Broido (2000) dice que este modelo esencialista se enfoca en identificar las causas de patología en todo aquello que no responda al heterosexualismo, penalizando así la diversidad sexual; inclusive dentro de la misma heterosexualidad, afectando negativamente los sistemas de ayuda psicoterapéutica a personas con dilemas sexuales que solicitan estos servicios, sobre lo cual Broido (2000) levanta banderas de aviso a la necesidad de tener cuidado sobre la forma en que se aborda la psicoterapia.

La ética normativa también afecta la forma en que se proyectan (en conversaciones, en los medios de comunicación, en los discursos y textos) las imágenes de las personas homosexuales en múltiples formas conflictivas. En tiempos recientes, la posibilidad de adoptar niños ha afectado negativamente las expectativas sobre sus roles como padres adoptivos. Riggs (2005) discute los peligros de los contenidos en los discursos científicos hechos públicos, en lo que llama la retórica de las pseudociencias, así como de los medios de comunicación en sus proyecciones de la comunidad gay.

Desde las ciencias se ha establecido como argumento de defensa que la paternidad/maternidad de personas homosexuales debe ser estudiada y medida empíricamente para desautorizar científicamente los argumentos prejuiciados populares en contra de sus capacidades parentales. En un controversial y muy crítico artículo, Riggs (2005) propone una estrategia radical: no someterse a las organizaciones profesionales médicas en general, o de la salud mental como organismos autorizados a dictar pautas sobre la ética de la sexualidad humana, recordando que en el pasado la misma APA clasificaba como psicopatología la atracción entre personas de un mismo sexo y que dichas organizaciones responden a juegos e intereses cambiantes de poder.

Situaciones como esta ocurren en diversas partes del mundo. Riggs (2005) indica que el incremento de padres adoptivos homosexuales en Australia pareciera indicar que se ha desarrollado un ambiente de aceptación, cuando en realidad las mismas agencias adoptivas siguen promulgando la deseabilidad de que sean parejas heterosexuales. El heterosexismo, como código ético referencial, presenta un “doble estándar” para la adopción, contradictorio y ambiguo que confunde y crea problemas en asuntos protocolarios (de las mismas agencias de adopción) como son los talleres de entrenamiento para la paternidad en los cuales se asume que los padres adoptivos homosexuales deben criar en normas y ambientes heterosexuales, negando o dejando de abordar las particulares diferencias en las vidas de padres/madres del mismo sexo.

Existen dificultades metodológicas y éticas que afectan los estudios sobre la comunidad homosexual, pues plantean dilemas sobre la validez de la investigación, pero, en voz de Judith Stacey (2001) -socióloga, profesora y co-autora del artículo: How does the sexual orientation of parents matter?-, no existen más dificultades que en otros campos investigativos, siendo la mayor la dificultad de obtener muestras representativas y significativas.

“It’s almost never possible to transform complex social relationships, such as parent-child relationships, into adequate, quantifiable measures, and because many lesbians and gay men remain in the closet, we cannot know if the participants in the studies are representative of all gay people” (Stacey, 2001, p. 5).

Han ocurrido fuertes discusiones en el debate público sobre el derecho de adopción de parejas homosexuales/ lésbicas, aduciendo que es un paso éticamente incorrecto el llevar a niños heterosexuales a ambientes de padres homosexuales. Sin embargo, dos estudios (publicados en las revistas profesionales Child Development and Developmental Psychology, en APA), mencionados por Stacey (2001), revelan que no existen diferencias negativas en la paternidad/maternidad asumida por padres y madres homosexuales, contradiciendo así las predicciones originadas en sectores conservadores basados en sistemas éticos tradicionales normativos.

Estas son algunas de las conclusiones de los estudios, en donde se encuentra que la orientación sexual de los padres/madres adoptivos homosexuales:

a. No daña el estado general mental de sus hijos.
b. No daña la autoestima de sus hijos.
c. No les crea impedimentos en la capacidad de establecer relaciones sociales con sus padres.
d. No afecta la calidad de las relaciones entre padres/madres e hijos/as.
e. Las destrezas parentales de homosexuales y lesbianas son iguales, y en algunos casos mejores que las de padres heterosexuales.
f. La orientación sexual de los padres no guarda relación con el estado de salud mental de los padres homosexuales/lésbicos (no lo determina).

Nuevos giros han surgido en la dirección de las investigaciones científicas relacionadas con la homosexualidad. Es importante revisar las políticas y códigos éticos de la investigación científica genética, sobre todo en la marcada y renovada tendencia de buscar las causas heredables de las orientaciones sexuales. Schuklenk, Stein, Kerin y Byne (1997) advierten sobre los peligros de enlazar estas investigaciones con ideas erróneas sobre las conductas, actitudes y orientaciones sexuales; particularmente con usar el localizacionismo anatómico como estrategia para buscar causas que podrían ser usadas como criterios de defectos. Sería no-ético fomentar investigaciones que estigmaticen o penalicen a distintos sectores de la población, y mucho menos admisible sería que fomentaran prejuicios a base del género o la identidad sexual.

En cuanto a asuntos de salud física, es importante que las personas puedan desarrollar nociones de aceptación sobre la diversidad de orientaciones sexuales y los derechos humanos y civiles que les acogen, para identificar y cambiar aquellas condiciones que aún no existen y que no son garantizadas por la ley, los servicios de salud o la misma ética. Para lograr esto, es mucho el trabajo que ha estado llevándose a cabo en la prevención educativa, pero aún así muchas decisiones personales erradas (conductas de riesgo) pueden continuar perpetuando problemas de salud como en el caso de la epidemia del SIDA. El manejo de esta enfermedad claramente ha sufrido el impacto del prejuicio contra diversos estilos de vida y personas de diversas orientaciones sexuales; en un principio, culpabilizando y estigmatizando al paciente, y al presente aún impactando negativamente, la cobertura, acceso y costos apropiados de los servicios médicos.

Una de las tareas éticas correspondientes a la lucha de derechos iguales es la promoción de conductas sexuales responsables en toda la población, así como en las personas seropositivas y seronegativas al VIH. Cambios en las conductas y actitudes sexuales, en la política pública, en el manejo de condiciones, como uso y abuso de drogas; son necesarios para que la sociedad pueda implementar modelos de vida libres de contagios y enfermedades de transmisión sexual.

Otro asunto que ha levantado conflictos es el proceso de revelación pública de la identidad homosexual. En tiempos pasados, el asunto era si la persona homosexual negaba su identidad y orientación sexual y se ocultaba, pero en tiempos más recientes la presión ha sido hacia “salir del closet’ (outing) a veces manifestando una identidad estereotipada “queer”, que ha creado polémicas dentro del mismo movimiento LGBT, pues no todo homosexual parece estar de acuerdo con las campañas y movimientos públicos en su forma, contenido o estilo. Warner (2000) sostiene que el movimiento a favor del matrimonio legal gay, por ejemplo, ha caído en las mismas trampas de la legalidad ideológica del matrimonio heterosexual. Estas diferencias, según Warner (2000), han creado divisiones que han debilitado la fuerza de un movimiento unido.

Los derechos civiles de la comunidad homosexual han sido atacados y negados por muchos sectores conservadores, no en su carácter de personas sino en su carácter de homosexuales. Un artículo muy interesante es el de Peddicord (1997) en el cual plantea que el hecho de que algunas religiones, como la católica, declaren inmoral al homosexual no puede ser usado como argumentación moral-religiosa de base para la negación de sus derechos civiles. En otras palabras, Peddicord (1997) aporta una visión “fuera de la cajita” indicando que los católicos pueden seguir calificando al homosexual como inmoral, si así lo desean, pero que deben reconocer que lo moral y lo civil o lo legal son dos cosas distintas, liberando el espacio legal para las transformaciones civiles. En este debate se trata de separar lo legal de lo moral y ético como dos líneas separadas de acciones, aunque como hemos visto, lo legal y lo moral ha sido muy difícil de separar a través de la historia, y nada realista si lo miramos desde el prisma de lo que significan las ideologías.

En esa misma línea, Phelan (2000) dice que hace falta fomentar más investigación sobre la discrimación de la homosexualidad, no desde una perspectiva individual sino como grupo minoritario, ya que los movimientos feministas fallaron, en su mayoría, en incluirlos en sus particularidades y de todas formas no se puede traspolar lo de un movimiento a otro de forma automática. Phelan (2000) señala que la homofobia ha sido una reacción mucho “más visceral que el racismo y el sexismo”.

En un estudio, realizado por McNaron (2000), mediante cuestionarios en universidades norteamericanas, se revela el discrimen homofóbico, que actualmente existe en las academias, parece mantenerse impúdico e impune y que trae como resultados que muchos miembros homosexuales de Facultad no sean promovidos en sus puestos, por lo que prefieran mantenerse “dentro del closet” para cualificar para fondos investigativos y en general, para no ser aislados por sus colegas.

En resumen, vemos que los conflictos o asuntos éticos que enfrenta la comunidad homosexual/ lésbica cubren una amplia gama de aspectos y esferas de la vida social: legales, familiares, académicos, parentales, investigativos y en última instancia, de política pública en la búsqueda de soluciones. No se pretende aquí hacer una lista exhaustiva de asuntos éticos críticos sino identificar algunos de los más recientes o intensos en el debate en la literatura revisada.

Un último asunto medular: el cuestionamiento ético-filosófico

En el ejercicio de la profesión, la Ética, como código interno de profesiones, facilita guías para evitar problemas o conflictos en el desempeño profesional. En el caso de la conducta sexual, el Código de Ética para Psicólogos sirve, entre otras cosas, para evitar lo que Bersoff (1999) llama “imprudencias sexuales”. La ética profesional se adopta para sobreguardar la integridad y el bienestar del cliente dentro de las relaciones profesionales que claramente suponen una estructura de poder asimétrico, por autoridad, en jerarquía de poder. Existen muchas posibles situaciones de conflictos éticos entre las partes, tanto en la diversidad de roles (supervisor de prácticas graduadas, profesor/a, terapeutas), como en escenarios de trabajo (hospitales, la academia, oficinas privadas), así como en los tipos y las condiciones de las relaciones (amistad, vecinos, relaciones amorosas, miembros de mismas comunidades, comités de trabajos, etc.). La ética establece responsabilidades y límites (fronteras) que deben ser cuidadas para no llevar al cliente a relaciones de explotación o malestar, ni en lo sexual ni en otras condiciones no-sexuales.

Si bien cierto la ética provee un sistema de guías, algunos filósofos y teóricos han cuestionado su contenido y sus efectos, desenmascarando así el doble estándar de estos sistemas de creencias. No se niega que lograr un sistema organizativo sobre la forma de proceder, sobre todo en el campo profesional, es útil y necesario. Sin embargo, no se debe asumir que la ética constituye una forma de verdad absoluta ni estática ni mucho menos aceptar sus exclusiones, que resultan ser prácticas discriminatorias, como formas verdaderas de cierto orden natural del mundo.

Richard Joyce (2006) escribe, en su libro The evolution of Morality, que la moral contiene ideas y postulados que pueden ser errores (teoría del error). Postula que, en términos evolutivos, la moral es necesaria como elemento social motivador, aún con sus errores. Para Joyce (2006), la posibilidad de lo innato en la moralidad no es una hipótesis problemática pues no considera que heredar la capacidad necesariamente determina los contenidos. También considera que no se pueden justificar las cosas como verdades éticas absolutas.

“Human desires, after all, don’t come from nowhere—all desires have a history, and some of them have an evolutionary history. Everyday thinking allows that beliefs and desires are frequently caused by environment factors without thereby counting as “coerced,” and I fail to see why things would stand differently if some beliefs and desires are caused by genetic factors.

Nor need the hypothesis that morality is innate be undermined by observation of the great variation in moral codes across human communities, for the claim need not be interpreted as holding that morality with some particular content is fixed in human nature. The analogous claim that humans have innate language-learning mechanisms does not imply that Japanese, Italian, or Swahili is innate.

When it comes to the question of an innate moral faculty, neither hypothesis should be rejected in advance of examining the evidence. It is perfectly plausible that biological natural selection should have developed dedicated mechanisms designed to produce such judgments. It is just as plausible that it did nothing of the sort, and that moral judgment is a culturally generated capacity flowing from more general psychological faculties” (Joyce, 2006, Introduction).

El énfasis de Joyce (2006) radica en la función y valor de la supervivencia (auto-preservación) mediante los valores morales, capacidad evolutiva necesaria que fomenta el altruismo como interacción social. Enfatiza desde una perspectiva evolutiva (antes llamada sociobiológica) que el contenido de la moral cambia, por lo que no es correcto asumir desde una ética tradicional la noción de que la ética es inmutable, abstracta, ni mucho menos, ahistórica. Mackie (1991), quien también es un teórico dentro de la moral escéptica como Joyce (2006), entiende que no existe una moral innata, sino que la moralidad y la ética son construcciones sociales que contienen errores, siendo el error fundamental la premisa que la ética es objetiva y de naturaleza “buena”. “Naturaleza buena”, en la concepción de este autor, se refiere a lo que es relativo a cierto deseo o interés relevante al contexto.

Por estas razones y argumentos, para algunos, aunque sea tarea difícil, es necesario diferenciar lo moral de lo ético. Lawrence Hinman (2006) establece que lo moral es propio de un primer orden de ciertas creencias sobre como vivir bien la vida cuyo objetivo es buscar la salud moral identificando lo que nos enriquece (mejora) o lo que nos hace daño. Lo moral se apoya en discursos y contenidos específicos como los deberes, la obligación y el derecho. Lo ético es de un segundo nivel, y se refiere a la reflexión conciente de la adecuación en la vida de las creencias morales. El objetivo de la ética debe ser la búsqueda del significado y valores en la vida, pero está sujeto a la evaluación dada desde “los otros” y con “los otros”. Hinman (2006) sostiene que la ética, ha servido para intervenir con las demás personas, o para ser intervenidos; atribuye el derecho de juzgar a los demás y ser juzgado; puede ser usado como arma de poder, aunque también puede enlazarnos mediante compasión y empatía con otros seres humanos. Es entonces, como forma de intervención, cuando los juegos de poder pueden convertir a los sistemas éticos en sistemas ideológicos de opresión y discriminación.

Sin caer en relativismos morales o éticos, lo que estas visiones presentan es una nueva mirada sobre los códigos, normas, ideales y referencias paradigmáticas que por siglos se han desarrollado y aplicado a la vida del ser humano como verdades absolutas e incuestionables.

En resumen, si bien cierto que el ser humano tiene capacidad moral, y esto es uno de sus más importantes componentes cognitivo-afectivo, igualmente cierto es que el contenido de estos sistemas ha sido construido socialmente; han sido asumidos como verdades y han servido para guiar, en ocasiones hacia las buenas “costumbres” y en otras para ocultar el discrimen dentro de visiones de “orden natural”; disfrazándole de costumbres verdaderas, legítimas y aceptadas. Esta es la aportación de la meta-ética: el cuestionamiento, la revisión, la reflexión obligada, la reconceptualización de estándares clásicos pero ya pasados de época. De igual forma, es importante continuar los esfuerzos por cambiar las formas de opresión y censura de las libertades humanas (Abarca, 2002) que tanto afectan la integridad y dignidad de todos los seres humanos, como bien decía Foucault en su libro Historia de las Sexualidades, desenmascarando las ideologías que convierten a la sexualidad en un dispositivo a merced del control social.

“Hablar contra los poderes, decir la verdad y prometer el goce -escribe- ligar entre sí la iluminación, la liberación y múltiples voluptuosidades” (…) “He ahí lo que sostiene en nosotros ese encarnizamiento: he ahí lo que quizás también explica el valor mercantil atribuido no sólo a todo lo que del sexo se dice, sino al simple hecho de prestar oído a aquellos que quieren eliminar sus efectos. Después de todo -concluye- somos la única civilización en la que ciertos encargados reciben retribución para escuchar a cada cual hacer confidencias sobre su sexo, como si el deseo de hablar de él y el interés que se espera hubiese desbordado las posibilidades de la escucha, algunos han puesto sus oídos en alquiler” (Clarín, 2004, p.1).

Foucault entiende que las sexualidades se modifican continuamente, o son símbolos que sufren cambios en su significación social, como actualmente ocurre en occidente, que no deben ser estigmatizados sino aceptados en su diversidad (polimorfa). Esto implica que la ética también sufre sus modificaciones contextuales. No entenderlo así es negar la capacidad de transformación del ser humano e inclusive, no atender ni entender la historia humana; pero sobre todo, no entenderlo es no aceptar la diversidad humana.

“Pensamos que los sentimientos son inmutables, pero todos los sentimientos, y especialmente los más nobles y desinteresados, tienen una historia. Pensamos que el cuerpo, en cualquier circunstancia, obedece a las leyes de la fisiología y escapa a la influencia de la historia, pero esto también es falso (…) El cuerpo está moldeado por una gran variedad de regímenes distintos entre sí; es desgastado por los ritmos del trabajo, el reposo y las vacaciones; es envenenado por la comida o los valores, a través de la ingestión de hábitos o leyes morales, genera resistencias…”
Michel Foucault

Referencias

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Broido, E.M. (2000). Constructing Identities: the nature and meaning of lesbian, gay and bisexual identities. En: R. Pérez, DeBord, K.A. & Bieschke, K.J. (Eds.) Handbook of Counseling and Psychotherapy with lesbians, gay and bisexual clients. Washington, DC: American Psychological Association.

Descifrando a Foucault. (Sábado 19.06.2004.). El Clarín. Rescatado el 12 de abril de 2006 de: http://www.clarin.com/suplementos/cultura/2004/06/19/u-779060.htm

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Joyce, R. (2006) The evolution of Morality. MIT Press. Capts 1-2. Rescatado el 12 de abril de 2006 de:

http://mitpress.mit.edu/catalog/item/default.asp?ttype=2&tid=10894&mode=toc

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Mackie, J.L. (1991 ) Ethics : Inventing Right and Wrong. Penguin; Reprint edition (May 17, 1991). Rescatado el 12 de abril de 2006 de: http://psychcentral.com/psypsych/Moral_skepticism

Marks, G.; Burris, S.; Peterman, T. A. (1999). Reducing sexual transmission of HIV from those who know they are infected: the need for personal and collective responsibility. AIDS: Vol. 13(3) 25 February 1999, pp. 297-306. Rescatado el 12 de abril de 2006 de Infotrac Database

Moral skepticism. (n.d.) Wikipedia. Rescatado el 12 de abril de 2006 de: http://en.wikipedia.org/wiki/Ethical_skepticism

Nickels, T. (2000). Why Be Silent About Our Sex?, Lambda Book Report. May 2000 v8 i10 p28. Rescatado el 12 de abril de 2006 de Infotrac Database.
Peddicord, W., Sheed & Ward,. (1997). Gay and Lesbian Rights: Sexual Ethics or Social Justice? Theological Studies, March 1997, Vol. 58, No. 1,  p. 200 (1) Rescatado el 12 de abril de 2006 de Infotrac Database
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Why it’s wrong: The social Science Case. What the Studies say. (n.d.) ACLU Lesbian & Gay Rights Project.Rescatado el 12 de abril de 2006 de Let him stay Website: http://www.lethimstay.com/wrong_socscience_studies.html

Bibliografía recomendada

Abarca, H. (2000). Las fuerzas que configuran el deseo. En: J. Olavarría & R. Parrini (Eds). Masculinidad/es: Identidad, sexualidad y familia. Santiago, Chile: FLACSO, p. 105-112.

Broido, E.M. (2000). Constructing Identities: the nature and meaning of lesbian, gay and bisexual identities. En: R. Pérez, DeBord, K.A. & Bieschke, K.J. (Eds.) Handbook of Counseling and Psychotherapy with lesbians, gay and bisexual clients. Washington, DC: American Psychological Association.

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Focault, M. (1977). Historia de la Sexualidad, I. La voluntad del saber. México, D.F: Siglo Veintinuno Editores.

Parker, R.G. & Gagnon. J.H. (1995). Conceiving Sexuality: Approaches to sex research in a post-modern world. New York, NY: Routledge. Afterword, pp. 273-278.


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    Para citar este artículo:
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    Vázquez, A. (2006, 22 de mayo ).Ética y Homosexualidad: ideologías y prácticas discursivas en los debates. PsicoPediaHoy, 8(8). Disponible en: http://psicopediahoy.com/etica-y-homosexualidad/
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3 Comentarios a: Ética y Homosexualidad: ideologías y prácticas discursivas en los debates

  1. Alejandro Cruzado Balcázar dice:

    El mensaje de Angie Vázquez Rosado es una opinión. Y una opinión no es un axioma. Lo cierto es que la cultura no tiene sustitutos. Los logros de la Pedagogía han costado al hombre miles de años para poder encaminar sus designios. La naturaleza no nos ha dado a elegir si venimos a este mundo con determinado sexo. Nuestra identidad sexual es la expresión del cumplimiento de la ley natural. Por tanto, todo aquello que transite por atajos diferentes, se tienen por contrarias al orden de la naturaleza y son abominación para la moral, para la ética y para el sentido común.

  2. Daniel dice:

    Yo estudio psicología y considero que es buen artículo, sin embargo, sería coneviente hablar del tema de la homosexualidad en un sentido amplio, en el cual, se enlisten mitos y realidades acerca de la homosexualidad. Es una lástima que exista gente que aún cree que esta forma de ser es una enfermedad o determina tu calidad como persona. Recuerden:”La real y verdadera aristocracia, la da el PENSAMIENTO. Y la única manera de vencer los prejuicios es, a través de la educación.”

  3. Lic. Marco Antonio Kim Y Alvarado dice:

    Sin duda alguna el artículo es bueno. pero hasta ahí, pues no aporta novedades. Pareciera que la autora “duda” sobre si le entra o no en defintiva al tema, parece que se tambalea y no habla con mayor claridad pudiendo hacerlo y prescindiendo de formalismos y términos perfectamente sustituibles. En este caso, aunque la claridad no determina la aceptación pública, desde luego que determina el entendimiento para que no pase a ser uno más de los similares artículos sobre el tema.

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