Recursos de Psicología y Educación

Familias reconstituidas, reconstruidas, ensambladas. Acerca de su denominación

Publicado: Nov 26, 10 │ Categorías: Artículos3 Comentarios
  • Dora Teresa Davison
    Universidad de Buenos Aires
    Buenos Aires, Argentina



Se analiza y compara el uso de los términos en diversos países. Se hace referencia a las consecuencias psicológicas y sociales que acarrea la carencia de un nombre propio y cómo esto afecta el sentido de identidad y pertenencia familiar.


RESUMEN

En este trabajo se analiza el uso de los de los términos familias re-constituidas y otros con que se designa, en los países de habla hispana, a las familias que se constituyen a partir del segundo matrimonio o unión de hecho de un progenitor. Se compara con la denominación en los países anglosajones y se destaca la nominación específica utilizada en la República Argentina. Se hace referencia a las consecuencias psicológicas y sociales que acarrea la carencia de un nombre propio y cómo esto afecta el sentido de identidad y pertenencia familiar.

Palabras clave: Familias ensambladas, familias re-construidas, familias re-constituidas, familias re-organizadas, familias re-compuestas, familias amalgamadas, familias mezcladas, familias mixtas, familiastras, padrastro, madrastra, hijastro, hermanastro.

Introducción

Familias re-construidas, re-constituidas, re-organizadas, re-compuestas, amalgamadas, mezcladas, mixtas o familiastras son todas denominaciones con las que se designa en idioma español al tipo de organización familiar que se constituye a partir del segundo o ulterior matrimonio o unión de hecho de un progenitor. Esta forma de familia está precedida por la muerte del cónyuge, por una separación o divorcio, la presencia de hijos previos a la constitución de la pareja es su característica principal.

Hasta mediados del siglo pasado, tenían su origen en la viudez de un progenitor, pero con el incremento de separaciones y divorcios de las últimas décadas, también ha crecido notablemente el número de personas con hijos que se vuelve a casar o simplemente a convivir en pareja luego de la ruptura del vínculo conyugal.

Se trata de una forma de familia cuya estructura y dinámica difiere de la familia tradicional. Ahora bien, contrariamente a lo que se pensó en las primeras investigaciones, hoy se sabe que cuando sus pautas de funcionamientos son acordes a su estructura particular, son perfectamente viables para el crecimiento y desarrollo de todos sus miembros, incluidos los niños que las integran. En otras palabras, son familias con un modo de funcionamiento e identidad propia.

Acerca de la denominación

Sin embargo, encontramos en muchos países el contrasentido de que, teniendo una identidad propia, carecen de nombre propio. Éste no es un tema menor. La importancia que tiene designar una familia con un nombre propio reside en que, además de conferirle identidad, queda establecido quienes pertenecen a ella -parientes- y quienes no pertenecen a la misma. Identidad y pertenencia son necesidades básicas del ser humano.

En la mayoría de los países de habla hispana, a excepción de Argentina, donde se las conoce como “familias ensambladas”, y de México, como “familias de segunda vuelta”, no poseen un nombre específico que las designe. Como señalábamos más arriba, se habla de familias “re-compuestas”, “re-constituidas”, “re-construidas”, “re-organizadas”, etc. términos dónde el prefijo “re”, más que referirse a una configuración con una identidad propia, pareciera indicar algo que se recompuso luego de haberse roto o destruido. De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, el prefijo “re” hace referencia a “reintegración” o “repetición”, de modo que “reconstituir” (re-constituidas) quiere decir “volver a constituir” o “re-hacer”; “re- componer” (recompuestas) significa “volver a componer”. Sin embargo, de ninguna manera, la nueva familia es una re-composición, una reparación o un arreglo de la anterior.

Todas estas nominaciones, indudablemente, encierran una connotación peyorativa: nada que se haya roto y luego recompuesto podrá ser tan bueno como antes de romperse. Por su parte, el término “amalgamada”, tampoco es muy feliz y confunde, ya que en una amalgama los componentes se mezclan y diluyen entre sí. “Familiastra”, no escapa a las generales de la ley, ya que el sufijo “astra”, según lo establece el mencionado diccionario imprime un carácter despectivo a cualquier palabra al entrar en su composición.

En lengua sajona se usa un término preciso para su designación: stepfamily, palabra compuesta por step + family, para la cual no existe traducción literal al idioma español. El prefijo “step” tiene una doble acepción: por un lado, proviene de “steop” (inglés antiguo) y que significa huérfano, desamparado y, por otro, en su connotación más moderna, significa “paso”.

En Argentina se ha popularizado el nombre “familias ensambladas”. Ensamble es una palabra proveniente de la ingeniería y alude al resultado de la unión, encaje, o más precisamente, del ensamble de piezas de distinto origen, cuyo resultado configura una unidad nueva y diferente de aquellas que le dieron nacimiento, a la vez, que conserva en este proceso su forma anterior. Pensemos en el ensamble de las piezas de un automóvil. Hay quienes prefieren asociar la palabra ensamble con una metáfora musical. Los ensambles son obras musicales escritas para un grupo de solistas y aquí el término en discusión se refiere tanto al conjunto musical, como al  grado de coherencia en la ejecución de la obra.

Para más precisión, puede leerse en un pie de página en la obra “Familias Ensambladas”, de las Doctoras Cecilia Grosman e Irene Martínez Alcorta (2000): En las III y IV Jornadas Interdisciplinarias de Familia realizadas en Morón en 1993 y 1995, una de las comisiones de estas reuniones científicas trabajó sobre la “familia ensamblada”, presentándose numerosas ponencias sobre el tema. El X Congreso Internacional de Derecho de Familia realizado en Mendoza, Argentina, 1998, recomendó el uso de la denominación “familia ensamblada”, como una “categoría sociológica que tiene como finalidad encuadrar el objeto de estudio y promover su visibilidad en el ámbito institucional y científico. También en la doctrina ya se emplea la misma designación, mencionando a título informativo el trabajo de la Dra. María Josefa Méndez Costa” (1996,466).

De modo que, al hablar de  familia ensamblada, queda claro que no nos referimos a la mera suma de miembros provenientes de dos o más familias anteriores que aportan niños a la nueva familia sino que, además, nos referimos a una configuración familiar específica con roles y reglas propias. Por Ejemplo, no es lo mismos ser padre o madre en una familia ensamblada, que ser padre o madre en una familia nuclear. Las relaciones en la primera no ocurren espontáneamente como sucede en una  familia tradicional. En las primeras etapas sólo el padre o madre ejercerá el rol disciplinario  y el nuevo miembro deberá desarrollar primero un vínculo con los hijos de su pareja antes de asumir dicho rol, debiendo contar para ello con el apoyo del cónyuge. Por su parte, los niños antes de aceptarlo/a deberán superar fuertes sentimientos de traición hacia el progenitor del mismo sexo que el recién llegado o la recién llegada.

Los vínculos

Como se puede apreciar, el lenguaje juega un papel preponderante en la construcción simbólica de ésta (o cualquier) familia. A la hora de atribuir a cada miembro, el nombre originado en el vínculo entre un integrante de la pareja y los hijos e hijas del otro, las cosas no son más felices. Se llama “padrastro” al marido de la madre y “madrastra” a la esposa del padre, nombres que arrastran una connotación malévola desde hace siglos. En una encuesta realizada en Buenos Aires por la Fundación Familias Siglo XXI, entre niños de alrededor de 10 años, hijos de padres separados, se les preguntaba: “¿Tu papá (o mamá) se volvió a casar?” y cuando la respuesta era afirmativa, se le preguntaba: “¿Tenés madrastra (o padrastro)?” La respuesta sistemática era: “No”.

El estereotipo estigmatizante

Cuenta la leyenda que, cada vez que la madrastra de Blancanieves se miraba al espejito mágico, le preguntaba: “Espejito, espejito, ¿hay en el reino alguna otra mas bella que yo?, y la madrastra recibía la consabida respuesta: No. Tú eres, la más hermosa de todas las mujeres”. Pero, cuando su hijastra cumplió los 15 años, el espejo le respondió: “La más bella de todas es Blancanieves”. Entonces, la reina montó en cólera y llena de ira y de envidia, ordenó a un cazador llevar a Blancanieves al bosque, matarla y como prueba de haber cumplido con su encargo, debía llevarle en un cofre su corazón. ¡Realmente estremecedor!

“Blancanieves y los siete enanitos”, “Cenicienta”, “Hansel y Gretel” y otras historias de transmisión oral sobre madrastras y padrastros, fueron recogidas por los hermanos Grimm y volcadas en versión escrita en 1812; luego ampliadas en 1857 bajo el título de Cuentos de Hadas. Ha pasado mucho tiempo desde entonces y ya nadie cree en los cuentos de hadas. Sin embargo, pareciera que aún hoy, se creyera en la maldad innata de las madrastras y los padrastros.

Por su parte, la palabra padrastro deriva del latín “patraster” despectivo de padre. En sentido figurado significa “mal padre”, “estorbo”, y también se denomina así, al pequeño pellejo que se levanta en la carne inmediata a las uñas de las manos causando agudo dolor.

Como ocurre con las madrastras, los cuentos han presentado a esta figura como un ser malvado y sin ningún sentimiento de amor filial. Históricamente, los padrastros representaban una amenaza que ponía en peligro los bienes heredados por los hijos del primer matrimonio.

La Dra. Margorie Engel (2004)  señala que

“Irónicamente, la cruda realidad es que en los cuentos de los hermanos Grimm originalmente los padres eran los personajes malvados y no los padrastros o madrastras. La historia de Hansel y Gretel comienza como un cuento sobre la maldad paterna. Ya para la cuarta edición de Nursery and Household Tales de los hermanos Grimm, se excusa al padre por abandonar a los niños y la madre abusiva se convierte en una increíblemente malvada madrastra, en el papel de la villana. En la primera edición de Blancanieves, es la madre quien quiere deshacerse de ella, y en la segunda edición, la Reina Madre se transforma en una madrastra sexualmente rival, con su espejito mágico.

Originariamente, estas historias eran narradas oralmente por y para adultos; éstos y otros cuentos sorprendentemente devinieron en cuentos para niños. La sociedad no apoyaba la idea de representar en los cuentos a los progenitores como seres malvados, lo que llevó a los editores a cambiar raudamente por una versión más comercial. Las malvadas madrastras se consideraban más apetecibles que las crueles madres, y ahora, muchos años después, las familias ensambladas deben padecer leyes con consecuencias impensables”.

Podría ser inmensamente útil para las madrastras recodar que Märchen, término alemán para cuento, implica una historia buena y una mentira convincente.

Lo cierto es que el estereotipo reinante hasta nuestros días, presenta a las madrastras y a los padrastros como seres crueles e indeseables. Los vínculos madrastra e hijastros/as, padrastro e hijastros/as son el eje alrededor del cual se configura la familia ensamblada. Una mirada al contexto en el cual nace y perdura el mito, da cuenta que éste acompaña a una ideología social que propugna el ideal normativo familia nuclear (padres e hijos) como la única forma válida de familia. De modo que, cualquier conformación familiar que se aleje del mismo, es objeto de recelo o no considerada “una verdadera” familia. Resulta claro, entonces, que el estereotipo estigmatizante de la “madrastra cruel” al igual que el del “padrastro cruel”, no hacen otra cosa que sostener a la familia nuclear como la única configuración familiar socialmente válida y aceptable.

Cotidianamente en la vida familiar, las madrastras y los padrastros son llamados por su nombre o bien mediante frases en las cuales se mediatiza el vínculo a través de la figura del progenitor: “la esposa de mi papá” o “el esposo de mi mamá”, eludiendo la relación directa.

La forma en que se designa a una persona de nuestro entorno, la ubica dentro de la familia o como ajena a la misma y ello tiene un profundo significado para la construcción de los vínculos. Madrastra y padrastro, a pesar de su mala prensa, son nominaciones que permiten el uso del posesivo “mi”: “mi madrastra”, “mi padrastro”, al igual que: “mi mamá”, “mi papá”, “mi tío”, “mi abuela”, “mi familia”, etc.

En el ámbito jurídico -en la Argentina- se usa la el término “afín” para designar el parentesco que une a cada uno de los cónyuges con los parientes consanguíneos del otro. Es decir, es el matrimonio el que determina el lazo de parentesco y en este marco el padrastro recibe la denominación de “padre afín”; “madre afín”, la madrastra e “hijos afines”, los hijastros. Existe entre ellos los derechos y obligaciones recíprocas que estipula la ley en razón del parentesco. En la familia ensamblada, los parientes de unos pueden no serlo de otros, por ejemplo, los hermanastros son parientes del esposo de la madre o de la esposa del padre, pero no lo son entre sí. Esta terminología jurídica, al igual que las denominaciones padrastro, madrastra, hijastro y hermanastro permite el uso del posesivo “mi”, pero cuenta con el inconveniente de ser poco conocida fuera del área del Derecho.

Conclusiones

La falta de un nombre propio sumado a las connotaciones peyorativas subyacentes a las nominaciones con que se designa a estas familias redunda -desde el punto de vista psicológico- en una disminución de la autoestima de sus miembros, especialmente de los niños y adolescentes que las integran.

Si bien el sufijo astro añade un significado despectivo a los nombres en cuya formación interviene, padrastro, madrastra e hijastro/a o hermanastro/a van perdiendo su carga emocional negativa en forma paralela a la aceptación con que la sociedad va integrando a las familias ensambladas en su entramado como otra forma habitual de familia.

¡Madrastras y padrastros, eran los de antes!

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    Para citar este artículo:
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    Davison, D. T. (2010, 26 de noviembre ). Familias reconstituidas, reconstruidas, ensambladas. Acerca de su denominación. PsicoPediaHoy, 12(14). Disponible en: http://psicopediahoy.com/familias-reconstituidas-reconstruidas-ensambladas/
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3 Comentarios a: Familias reconstituidas, reconstruidas, ensambladas. Acerca de su denominación

  1. Francisco García Hortelano dice:

    Considero que este trabajo está conceptualmente bien desarrollado, si la finalidad es aportar una forma de análisis sobre el tema; pero si lo vemos desde un aporte para la práctica de nuestra disciplina (tan necesitada) que permita cambios positivos, me permito dudarlo. No estoy tan seguro que las denominaciones, o palabras tengan un poder que contrarresten una “actitud” (contenedora, comprensiva, afectiva, preocupante, etc) de la madrastra, o de una familia ensamblada. Esto es, las palabras pueden afectar (o no afectar) de muchas maneras, pero nunca superarán una actitud (sea esta positiva o negativa). Sabemos que podemos ser muy sensibles a los dichos (rótulos etc), pero mucho más a los hechos. Lo dicho precedentemente no intenta desvalorizar el excelente trabajo (cuya capacidad envídio) , solo lo evalúo desde otra óptica.

    • Dora Davison dice:

      Estamos en el 2015, han pasado muchos años desde que se publicara este comentario, hoy por casualidad me topé con él y tuve deseos de responder. Estoy de acuerdo, Francisco, por más lindo nombre que le pongamos si la actitud es mala, es mala. Pero, me gustaría mencionar un par de cosas desde la práctica (los hechos)
      La denominación “familias ensambladas”, se ha extendido por toda América Latina, lo cual demuestra que estaba haciendo falta. En España -Cataluña- se están comenzando a llamar “familias enlazadas”, lo cual demuestra que cubre una necesidad; este nombre empezó a promoverlo Berta Rubio Faus, escritora de cuentos infantiles. En la Argentina, se ha reformado el Código Civil y por primera vez, se regulan los derechos y obligaciones de estas familias, a las que llama “familias ensambladas”, al padrastro: “padre afín”, a la madrastra: “madre afín” e “hijo afín” a los hijastros; es decir, esto demuestra que en el campo jurídico, también había una necesidad. Pero, por sobre todas las cosas, el rechazo de las mujeres a que se las llame “madrastras”, y un poco menos, pero también de la mayoría de los hombres a los que no les gusta que se los llame “padrastros”, y la negación de los niños/as a llamar de esta manera a quienes aman, vienen a demostrar la necesidad en lo cotidiano de conferirles identidad a estas familias y a sus miembros mediante denominaciones socialmente aceptadas.
      Gracias por comentar y darme oportunidad de responder
      Dora Davison

  2. jenifer jesus panta pingo dice:

    se dice que las familias reconstruidas es cuando el papa o la mama forman otra familia .
    se producen cuando las personas que conforman una nueva pareja ya han tenido anteriormente hijos e hijas ,viven con estos y con los que tienen con la nueva pareja .

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