Recursos de Psicología y Educación

El desarrollo de habilidades comunicativas en el docente

Publicado: Feb 17, 05 │ Categorías: Artículos3 Comentarios
  • Publio Virgilio Salinas Carrizales
    Universidad Autónoma de Tamaulipas
    Victoria, México



El lenguaje y los constructos del docente son tan importantes o más que la lectura de los textos de apoyo para la enseñanza. Este mediador semiótico entre lo que se enseña y se aprende se analiza en el presente ensayo. El lenguaje del docente y su impacto en el aprendizaje y desarrollo cognitivo de los alumnos de educación básica

La ausencia en la mayoría de los casos de una formación cultural en el sujeto educador lleva en ocasiones a perder de vista la importancia que tiene para el aprendizaje del niño sus procesos de formación de conceptos y la naturaleza distinta de su lenguaje.

Tradicionalmente, lo que se trabaja es la definición directa de los conceptos utilizados también en el lenguaje del profesor, con sus variables, dependiendo también de la formación inicial y continua de quien enseña. Se trabaja, entonces, con la idea de que los conceptos acabados y aprendidos con la experiencia de trabajo en el mismo nivel, y a veces con el mismo grupo de alumnos, termina o tiene su desenlace exitoso en que los niños o adolescentes que lo escuchan y repiten lo han aprendido, lo que da la idea falsa, de un desarrollo y madurez cognitiva suficiente para su edad, y si no, es que psicológicamente no lo ha logrado.

Sin embargo, a la luz de las corrientes cognitivas sociales de reciente difusión entre los docentes, de la estructura metodológica de los libros de texto y de los recursos tecnológicos postmodernos (por ejemplo, Enciclomedia) esta posición tradicional del discurso prefabricado adolece de algunas variables que es necesario analizar para empatar la brecha de calidad tan grande que se presenta entre lo que se dice y lo que se hace, entre lo que se planea evaluar y lo que se realmente se evalúa, entre las teorías integradoras de la enseñanza y la práctica empírica del docente.

En primer lugar tendemos, porque así nos enseñaron a educar, a darle mayor importancia a la reproducción de conceptos acabados y no tanto al proceso del pensamiento con el cual el niño procesa la información y adquiere su propia noción del concepto estudiado. Es decir, el lenguaje y bagaje cultural del docente tradicional presenta el conocimiento como definiciones que están previamente establecidas por el adulto que “sabe” frente a un sujeto en formación que quiere aprender por que no “sabe”. Bajo esta óptica del sentido común nos interesa más saber en nuestras evaluaciones que tanto conocimiento es el que se depositó en la cognición del alumno y que tanto experimentó dicho conocimiento.

Se pierde de vista un parte del engranaje del desarrollo cognitivo que tiene que ver con la forma en que también el alumno va construyendo su propio lenguaje y sus estructuras de pensamiento y que es casi imposible desarrollar en el salón de clase. El lenguaje en construcción es bloqueado por el que ya esta de alguna manera construido, el del docente.

En segundo lugar, el método analizado se basa más en palabras que el docente maneja según su propio criterio y no en conceptos relacionados o asociados al contexto vivencial en el cual el niño desarrolla su propio pensamiento. Verbalizar los contenidos de los libros de texto es separar su contenido de un contexto mucho más amplio. Ese en el cual la sociedad interacciona y que el docente como responsabilidad debería manejar para ofrecer distintas perspectivas de acercamiento a un pensamiento, que como ya dijimos esta en construcción, en otras palabras circunscribir el lenguaje del docente al contenido de los libros de texto es un ejercicio empírico que no permite al educando incorporar un lenguaje solidamente fundamentado.

Centrando esta última cuestión en el docente se puede decir que, de manera común se cree que el pensamiento del que enseña es un proceso ajeno a la forma en que trasmite oralmente sus conocimientos, como si por dos líneas de acción diferentes transcurre paralelamente una clase con todas sus implicaciones mecánicas, si el niño aprendió a decir lo mismo que el docente dijo luego entonces el niño entendió el pensamiento del docente.

Múltiples experimentos de la psicología social debaten hoy en día esta idea y apuestan más por contemplar al pensamiento y al lenguaje de manera integral bajo la perspectiva de que todo pensamiento tiene una conexión directa con la forma en que el docente le da significado a la palabra.

En el lenguaje utilizado por el profesor en clase están incluidos todos los contextos sociales que lo han configurado al mismo tiempo que sus pensamientos y entre más ricos sean estos contextos mejor manejo de las ideas y de los conceptos se tendrá para trasmitirlos con un grado de análisis y de construcción epistemológica más alto.

Las palabras escuchadas por los alumnos en el lenguaje de su profesor adquieren un significado cuando este último las significa adecuadamente presentando diferentes variables de ejemplos y de asociaciones con las cuales el alumno puede alcanzar a comprender la forma en que el docente estructura cognitivamente sus pensamientos.

El resultado es que a mayor significación mejor aprendizaje y a menor significación menor aprendizaje.

Este proceso eminentemente socio-cultural que se presenta en cualquier escuela tiene como punto de apoyo no solo el entorno familiar de los alumnos sino también el entorno familiar del docente.

Con esta discusión, que parece demuestra la unión entre algo que manejamos de manera separada a diario; pensamiento y lenguaje, hace que se configure una de las conclusiones más importantes de la psicología social y que va más allá de cualquier corriente psicológica rebasada, el hecho de que el lenguaje no sólo esta unido al pensamiento del individuo y la forma en que este configura sus andamiajes explicativos y verbales sino además la evolución necesaria para cualquier educador de estas mismas estructuras.

Si los niños y jóvenes de la educación primaria y secundaria escuchan decir lo mismo que escucharon en un año anterior a su maestro desde luego que no esperemos que el alumno se comprometa ha evolucionar en su propia estructura de pensamiento y del manejo de nuevos conceptos.

Analógicamente, el docente puede comparar su lenguaje con el de un diccionario frío y sin significado en el cual el alumno puede consultar lo que significa la palabra pero no los contextos sociales y culturales en el cual puede aplicar dicho significado.

La riqueza del proceso de abstracción no se presenta de manera automática sino es que con la ayuda de quien puede llevar a cabo este proceso de ejemplificar lo mismo desde diferente formas conceptuales y de lenguaje. Es el lenguaje en su uso común y diario del docente el que puede generar desde formas generalizables y primitivas de respuesta en los alumnos hasta alcanzar formas superiores y de mayor complejidad que se manifiestan en el pensamiento y el lenguaje del niño al manejar conceptos abstractos.

Consideramos entonces que es necesario contextualizar la enorme importancia que tiene para el docente sus formas de decir las cosas y entender que el lenguaje es una manifestación interna del pensamiento, una forma de evolución intelectual integral que lo viste que lo identifica y que, por lo tanto, lo hace enseñable o no enseñable dependiendo de la forma en que organice lo que piensa y lo que dice y el nivel que alcance esta estructura dialogal.

Los pensamientos explicativos de los docentes no culminan en las palabras que lo configuran sino, más bien, están todo el tiempo unidos por la forma en que se piensa y se expresa lo que se quiere enseñar.

Mientras que la configuración del niño y el adolescente de su propio pensamiento y lenguaje camina de la mano con la incorporación de nuevas palabras y nuevos significados, de lo particular a lo general, el docente cuidando esta configuración deberá cuidar el contenido semántico de lo que enseña de lo general a lo particular para, en ocasiones, regresar el procedimiento y elevar de nueva cuenta su explicación hacia lo abstracto. “Obligando” con ello al ejercicio intelectual de la comprensión en el niño.

Debemos concretar diciendo que el lenguaje memorístico, al que estamos acostumbrados, no expresa de manera pura y limpia el pensamiento de quien lo utiliza. El pensamiento se reestructura, conforme lo educamos con la palabra y nuestras equivocaciones en su aplicación; es en esta diferenciación donde radica la conciencia de aceptar que aprendemos de las diferencias y no de lo que nos han hecho creer que somos iguales.

Por último, no se deberá menospreciar la diferenciación cultural y social que posee el educando, diferenciación que también significa al docente en el complejo mundo del pensamiento y el discurso entre eso que llamamos trascendencia de lo pedagógico.

Conclusiones

El lenguaje y los constructos que el docente maneja frente al grupo son tan importantes o más que la lectura de los textos de apoyo con los que cuenta la educación básica para la enseñanza de las ciencias. Este mediador semiótico entre lo que se enseña y se aprende es motivo de análisis en el presente ensayo.

Sus implicaciones metodológicas y la posibilidades de potencializar el lenguaje y las estructuras cognitivas del alumno es un hecho ineludible que es necesario revisar con investigaciones centradas en la función de mediador del conocimiento que el docente tiene.

La forma en que se habla tiene una relación directa y esta íntimamente unida con la forma en que se piensa, separar estas dos funciones, que forman un todo cognitivo, es un ejercicio empírico que arroja como resultado una visión parcial de los elementos cognitivos, sociales y culturales con los que se configura el discurso del educador.

Lo que tradicionalmente se revisa es el trabajo práctico, lo que se ve que el docente lleva a cabo con el alumno en tareas y ejercicios, los elementos subjetivos de interacción y comunicación entre el que enseña y el que aprende forma parte de un contexto más enriquecedor. Si el conocimiento se trasmite, como comúnmente se acepta, no queremos que el niño o el adolescente en formación repitan el mismo lenguaje y las mismas palabras que escucho de su maestro, pues en el tiempo y la evolución de la sociedad el lenguaje no es un elemento estancado, sino más bien, en constante evolución y cambio.

Acervo Cultural
Biblioteca del Departamento de Actualización y Capacitación del Magisterio.

Referencias

Ausubel D. P. Novak, J. D. Hanesian H. (1996). Psicología Educativa. Paidós Educador.

Coll Salvador, C. (1997). Aprendizaje escolar y construcción del conocimiento. Un punto de vista cognoscitivo. Ed. Trillas.

Vigotsky, L. S. (1982). Obras Escogidas, Tomo II, Editorial Visor.


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    Para citar este artículo:
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    Salinas, P. V. (2005, 17 de febrero ). El desarrollo de habilidades comunicativas en el docente. PsicoPediaHoy, 7(3). Disponible en: http:http://psicopediahoy.com/habilidades-comunicativas-en-el-docente/
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3 Comentarios a: El desarrollo de habilidades comunicativas en el docente

  1. Efrain Vazquez dice:

    Me parece que es muy importante tener una buena relación de coperación entre el maestro y el alumno y esta ayuda a un mejor aprovechamiento en los salones. El maestro debe enseñarle al alumno a pensar por si mismo y generar ideas.Buen Artículo.

  2. Victor Coria dice:

    Todo ser humano tiene que aprender aprovechar sus recursos en cada reto en su contexto como parte natural de nuestro crecimiento, necesitamos conocernos y darnos a conocer, con nuestras habilidades comunicativas,para manejar situaciones difíciles siendo tolerantes y flexibles, para lograr una verdadera comunicación asertiva, clara y efectiva con sensibilidad humana.

  3. CESILIA IBARRA dice:

    Me genera una reflexión muy interesante donde debemos tener conocimiento y dominio de lo que queremos transmitir a nuestros niños ya que estoy totalmente de acuerdo que lo que comentamos deja huella en ellos

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