Recursos de Psicología y Educación

Reflexiones sobre identidad y generaciones

Publicado: may 22, 06 │ Categorías: Artículos3 Comentarios
  • Angie Vázquez Rosado
    Catedrática Asociada UIPR
    San Juan, Puerto Rico



Cada generación tiene que asumir el rol de anunciar los defectos sociales, pero además tiene la responsabilidad de aportar soluciones reales, implementarlas y promoverlas. En este trabajo se resume las características de las nuevas generaciones sin predicciones de las futuras.


Generaciones

En los grupos sociales se observa que en la secuencia y devenir del tiempo se conforman generaciones, esto es, grupos que son identificables por rasgos que los hacen socialmente como únicos ó distintos y que vienen a caracterizar toda una época en el tiempo con diferencias marcadas a sus generaciones antecesoras y que aportan una nueva forma de ver y “hacer las cosas”. El concepto “generación” es completamente abstracto.

En términos metodológicos, el concepto generación es una construcción hipotética cognitiva (una categorización) que sirve para establecer una medida de tiempo arbitraria con la que podemos observar la conducta de grupos (es un concepto de colectivos) en un parámetro específico de tiempo. Usualmente se hablaba de una nueva generación cuando habían pasado 20 años de la anterior como mínimo, sin embargo, la mayor parte de las veces una generación caracterizaba medio siglo, tendía a identificar una década específica como fecha de inicio a una generación en particular. Actualmente, vemos como se ha tratado de establecer “generaciones” por cada década en la segunda mitad del siglo XX, quizás por efecto a la imprescindibilidad percibida sobre la nueva generación del Siglo XXI y la incapacidad, o negación de lo que ya está siendo observado.

En términos generales, “generación” es un concepto útil que nos ayuda a:

- Contextualizar la personalidad social-histórica de un momento dado.
- Contextualizar las visiones de mundo (cosmovisión) de las personas de una época histórica.
- Agrupar los patrones de conducta y las actitudes sociales de un momento en particular.

En el siglo XX, tres generaciones fueron identificadas en algunas partes del mundo (obviamente, no aplican a todos los países ni regiones del mundo sino a las sociedades industrializadas): la Generación Silente, la Generación de los “baby-boomers” y la Generación X. Veamos algunos rasgos generales atribuidos a cada una de estas.

La Generación Silente: Primera mitad del Siglo XX

- Tuvieron que hacer trabajos, primordialmente físicos muy fuertes en su infancia y adolescencia.

- Se mostraban hiperconcientes de los procesos económicos en su sociedad, pues les tocó vivir la Gran Depresión.

- Eran de fuertes controles y obligaciones morales y responden a la moral social establecida con actitudes conservadoras.

- Hablaban con esperanzas sobre un futuro mejor, mostrando optimismo en los tiempos por venir.

- Se expresaban como personas confiadas en el gobierno.

Los “Baby-Boomers”: Segunda mitad del Siglo XX

-  Idealistas y radicales cuestionando lo establecido (establishment).

-  Valorizan algunas tradiciones, pero en general, retan muchas.

-  Temerarios e inciertos del futuro, pues la Guerra de Vietnam marcó sus vidas.

-  “Liberales sociales”/Radicales de pensamiento, teoría y práctica.

-  Activos políticamente; su meta es la militancia en organismos y organizaciones que promuevan cambios sociales, legales y culturales.

-  De aspiraciones y metas a estudios universitarios; consideran el valor del trabajo intelectual superior al trabajo manual.

-  Es una generación atrapada en la tensión; la mayor parte expresa querer simplificar sus vidas y liberarse de las grandes tensiones que ha provocado su propia gestión de cambios, los choques y contradicciones entre estilos, actitudes, y valores distintos.

Los de la Generación X: Finales Siglo XX

- Viven con la filosofía del momento: “el aquí y ahora”.

- Inmediatistas; de poca paciencia, lo quieren todo al momento y comprenden poco los procesos que toman tiempo.

- Egoístas y cínicos; el individualismo reina en sus valores personales y se dan muchas personalidades egocéntricas.

- Dependientes económicamente de los padres hasta llegar a adultos, pues paradójicamente no quieren salir de las comodidades y seguridades que sus padres (los “baby-boomers”) les han dado en crianzas, donde les han dado todo lo que generaciones anteriores no tuvieron.

- Cuestionan autoridades tradicionales con agresividad y muchas veces sin argumentación o base teórica.

Se habla de que surgirá una nueva generación para el Milenio, quizás llamada Generación Y, Generación Z, o tal vez Generación XXX, cuyas características se presumen serán: (Principios Siglo XXI). También se les ha llamado Generación WEB por el uso intensivo de la tecnología en sus vidas.

- Materialistas, egoístas e irrespetuosos; muy acostumbrados a soluciones individualistas y de conveniencia material.

- Literatos en tecnología; su vida depende y gira, desde lo recreacional hasta lo vital, de todas las comodidades que les ofrece la tecnología casera.

- Quieren crecer rápido, tener vida de adultos; se observa una desvalorización y achicamiento de la niñez y gran prisa por entrar en libertades y actividades adultas.

- No tienen modelos apropiados que imitar, pues no consideran los modelos tradicionales satisfactorios y andan en la búsqueda de modelos que signifiquen éxito, fama, dinero y estatus.

- Probablemente interesados/as en la metafísica y la espiritualidad, paradójicamente se observa que se aferran intensamente a ambos polos: espiritualidad y materialismo.

- Preocupados/as por los problemas de la ecología pues es la única causa/problema global que parece despertarles preocupación y algún sentido motivacional de compromiso.

La Generación X fue una categoría generacional inventada, un concepto creado por razones literarias, por el escritor Douglas Coupland, quien en una corta novela -del mismo nombre- describió la forma en que visualizó a los jóvenes sucesores a la generación Baby-Boomers y a la subgeneración -dentro de esta- de los “hippies”. Fundamentalmente, Coupland los llama X y tienen características de “yuppies”, es decir, hijos de los “hippies” que, pasado algún tiempo, se convirtieron en parte del sistema buscando ocupar posiciones que les brindaran opulencia material. La X tiene un significado matemático, se usa para denominar cualquier valor o un valor desconocido. X representa un valor, o variable incierta. La Generación X es difícil de precisar: una que no sabemos como va a reaccionar, poco predecible, inconsistente e indefinida en cuanto a su proyecto generacional, y se prevé desde ya que será difícil de satisfacer (complacer).

“… Así se perfila toda una generación… vacía de ilusiones y de proyectos, de historia, pasión y deseos… un vacío tan estéril como el desierto…” (Douglas Coupland, 1993).

Características específicas atribuidas a la Generación X

- No quieren tener conciencia de la universalidad.
- No muestran interés en la Historia, la rechazan como algo no importante y aburrido.
- Degeneran el individualismo, lo interpretan y viven como anarquismo o libertinaje.
- Prefieren vivir en centros urbanos y se alejan de las áreas rurales.
- Buscan gratificación instantánea.
- No quieren participar en asuntos generales de comunidad inmediata.
- Quieren una carrera universitaria y prefieren trabajos que no requieran esfuerzo intelectual.
- Se conforman con la superficialidad en los medios de comunicación.
- Se muestran conformistas en general con muchas cosas.
- Muestran ausencia y desapego a ideologías –particularmente políticas- modernas.
- Se alejan de la pluralidad, de la apertura y de la solidaridad.
- Pierden perspectiva del futuro.
- Prefieren no reaccionar a los asuntos sociales con compromiso disciplinado.
- Rebeldes, agresivos e intolerantes.
- Pesimistas ante el futuro del mundo.
- Desconfiados del sistema.
- De baja lealtad y bajo nivel de compromiso laboral y académico.
- Con gran desconocimiento de asuntos políticos en general.
- No tienen fe en los políticos, y están insatisfechos con el estado general del mundo, pero prefieren no involucrarse.
- Conocen y piensan más que los “baby-boomers” en planes de retiro y en acciones (futuro económicamente seguro).
- Aprendieron de los “errores de sus padres”: se casan, tienen hijos más tarde en la vida.
- Tienden a quedarse a vivir con sus padres y a ser dependientes económicamente de ellos.
- Tuvieron una infancia diferente, probablemente de padres divorciados.
- Crecieron en centros de cuidado.
- Se criaron solos en sus casas (home-alone syndrome)
- Auto-dependientes.
- No reconocen figuras tradicionales de autoridad.
- No acatan órdenes por tradición o costumbres.
- Tienen literancia en computadoras.
- Grandes usuarios de “fast-foods
- Expertos en el “remote control” y la tecnología en general.
- Acostumbrados al uso de equipos instantáneos, ej. Micro-ondas.
- Funcionalmente, con déficit de atención.
- Sus padres fueron extremadamente permisivos.
- Se acostumbraron a defenderse solos.
- Mantienen el valor del amor familiar a pesar de todas las diferencias.
- Son consumidores de “marcas” (nombres, estatus, modas).
- Les gusta el cambio pues se aburren de todo y por nada fácil y rápidamente.
- Muy dependientes de la tecnología en su cotidianeidad.
- Idealizan estereotipos de la vida norteamericana.
- Rechazan lo tradicional.
- Difíciles de motivar.
- Quieren las cosas a su manera.
- No quieren que se les mande.
- No quieren asumir la responsabilidad de mandar tampoco.
- Valorizan y exigen más que los “baby boomers” los adiestramientos cortos en empleos.
- Consideran la velocidad (la variable tiempo; rapidez) más importante que la seguridad.
- Buscan la fama (reconocimiento) en vez de la felicidad como meta personal.

Se presume que la Generación del Nuevo Milenio retornará a valores tradicionales, serán más interesados en asuntos espirituales y metafísicos, serán más optimistas y rechazarán los extremos anarquistas de la Generación X. Serán luchadores del ambiente, convirtiendo las luchas ecológicas en su baluarte de lucha e identificación social generacional.

Me parece interesante lo expresado sobre el choque de generaciones en el un artículo publicado en el periódico El Nuevo Día, el cual habla de un grupo atrapado entre la generación “Baby boomers” y los de la generación X, aquellos “… Emparedados entre la gloriosa generación de la guerra, la de los héroes que salvaron al mundo del nacional socialismo y la de los antihéroes que impusieron las reglas de la Guerra Fría; embutidos en un espacio intermedio entre la depresión económica y el despilfarro neocapitalista, los miembros de nuestra generación han quedado -hasta el día de hoy- sin un nombre contundente con el cual identificarse”, (Hernández, 2004a). Indica la autora que existe conflicto al vivir tanto con las personas mayores y sus respectivas visiones de mundo así como con los nuevos jóvenes y sus nuevas actitudes desalmadas.

La identidad social generacional responde a los cambios que establecen y promueven los factores históricos, es decir, a los cambios de las circunstancias en el medio ambiente socio-cultural contextualizado en su época específica. Por ejemplo, recién se ha publicado un libro sobre el efecto en la identidad del norteamericano de los ataques terroristas del 9/11. La identidad norteamericana no está clara hoy por hoy, está atacada, dice el autor, lo cual les ha obligado a entrar en una profunda reflexión. En sus dos libros, The Clash of Civilizations and the Remaking of World Order y en el de más reciente publicación, Who Are We? The Challenges to America’s National Identity, el autor, Hungtinton, dice que EU es hoy diferente a lo que era su identidad original: personas cuyas señas comunes de identidad eran la raza blanca, religión protestante, lengua inglesa y creencia en una ideología que tenía como sus principales supuestos la libertad, la igualdad, la democracia y el imperio de la ley. El autor postula la idea de que existe un retorno hacia la nacionalidad tradicional; es decir, una de menos tolerancia hacia la diversidad de culturas dentro de su territorio.

“… la identidad nacional estadounidense ha sufrido numerosos embates… a partir de las décadas de 1960 y 1970 empezaron a promover medidas deliberadamente destinadas a debilitar la identidad cultural y credal de Estados Unidos y a fortalecer las identidades raciales, étnicas, culturales y subnacionales en general. Tales iniciativas, procedentes de los dirigentes de una nación y encaminadas a deconstruir la nación que ellos mismos gobernaban, carecían, posiblemente, de precedente alguno en la historia de la humanidad. Una proporción considerable de la élite académica, mediática, empresarial y profesional de Estados Unidos se unió a la élite gubernamental en tal empresa…”. Entre esas identidades subnacionales que le han presentado un reto a la identidad nacional del país, uno de los elementos a los que Huntington le dedica más atención es a la inmigración de personas procedentes de países hispánicos, sobre todo a los mexicanos. La presión que ha ejercido esa inmigración sobre la nación reside en que tales inmigrantes conservan una lealtad al país de origen, conservan también sus vínculos culturales con él (debido, sobre todo, a la facilidad de ir y venir y al progreso en las comunicaciones), incluyendo los que tienen un catolicismo que -contrario a lo que ha pasado con el de los Estados Unidos- no se ha nacionalizado y no sólo conservan el idioma sino que incluso presionan de una u otra manera porque los Estados Unidos se conviertan en una sociedad bilingüe. El estudioso dedica muchas páginas a diferenciar esta inmigración de las oleadas anteriores de inmigrantes. No es que tal situación no se haya estudiado antes, desde luego, pero quizás nadie ha expresado con tanta fuerza y claridad una oposición entre la creciente presencia hispana en los Estados Unidos (que en julio de 2003 llegó a los 39.9 millones de personas) y las bases de esa nacionalidad. No parece haber reconocimiento alguno aquí de una contradicción inherente entre el credo americano y sus consecuencias lógicas (y, hasta cierto punto, inevitables), y los fundamentos nacionales que quiere fortalecer Huntington. Tampoco lleva Huntington a sus últimas consecuencias -aunque menciona el caso de México- la historia de conquista y anexión de territorios aledaños que llevaron a cabo los Estados Unidos a través de gran parte de su historia. De Puerto Rico dice, en una frase incidental, “… las tribus indias… son, junto a los puertorriqueños, los únicos grupos étnicos a los que se les han asignado extensiones de territorio exclusivamente para ellos”. (Subrayado nuestro.) Los Estados Unidos estuvieron en la posición única de dar un paso adelante en el establecimiento de una sociedad verdaderamente abierta, que acomodara una multiplicidad de culturas e identidades. El 9/11, como demuestra este libro, ha marcado un repliegue hacia un pensamiento nacionalista que aquí se opone expresamente -en términos de futuro- a otras dos posibilidades: el desarrollo de una cultura cosmopolita o de una imperial: “La alternativa al cosmopolitismo y al imperialismo es el nacionalismo dedicado a la preservación y la acentuación de aquellas cualidades que han definido a la nación estadounidense desde su fundación” (Hernández, 2004b).

Las generaciones definen y escogen quienes son los autores y líderes que representan la cosmovisión de una época, así como también identifica poetas, pintores, líderes políticos, cantantes, y expresiones de arte más favorecidas, etc. Por ejemplo, esta generación actual ha desarrollado una gran predilección por el Reggaeton. Observe los datos encontrados en una encuesta realizada a través del WEB:

56.6% le gustan los ritmos de rap y reggaetón pero creen que deben cambiar la lírica o las letras de las canciones. A favor del rap sin condiciones se expresaron un 26% de los encuestados y un 17.4% dijeron que detestan estos ritmos tan populares y controversiales en estos momentos” (1).

Generaciones y Música: Cultura popular

En el fenómeno musical del Reggaeton podemos identificar cierto perfil de personalidad y demográfico que nos permite obtener ciertas indicaciones de la identidad social que provee esta música y la cultura a su alrededor. Veamos algunos datos obtenidos en la encuesta del periódico Primera Hora (Figueroa, 2003).

- El 59%, mayormente varones (15 y 17 años), acostumbran “perrear” siempre que visitan lugares donde se escucha rap y/o reggaetón. 25% “perrea” a veces, un 17% de mujeres adolescentes dijo que no lo bailaba.

- Seis de cada diez encuestados (65%) “perrea” tanto con desconocidos como con conocidos.

- Un 84% de los varones baila con dos mujeres a la vez. Sólo 9% de las mujeres dijeron que siempre “perreaban” con dos hombres a la vez.

- 91% sostuvo que no “perrea” con personas de su mismo sexo.

- 51% (15 a 17 años), dijo que acostumbraba a “perrear” de frente a la pareja de baile, mientras la otra mitad de los encuestados aceptó preferir bailar de espaldas a la pareja.

- 46% (15-17 años) intercambia las parejas. El 41% no practica el “perreo” en grupos (18 y 24 años.)

- Aunque el “perreo” es un baile en el que literalmente los jóvenes imitan la posición de los perros teniendo sexo, y que los encuestados, entre 15 y 24 años, están en la edad de tener las hormonas a millón, la mayoría aseguró a Primera Hora que no siente excitación alguna contoneándose al ritmo del reggaetón. 66% de los encuestados dijo no excitarse cuando “perrea”; 24% sólo “a veces” y solo un 10% reconoció que sí se excita. 25% reveló que le gusta ser “manoseado” mientras “perrea” (particularmente varones, 15 y 17 años).

- 28% (sobre todo hombres y jóvenes adultos) aceptan que perrean por las connotaciones sexuales que tiene este baile.

- 82%, es decir, ocho de cada diez jóvenes que perrean, sostuvo que no acostumbra tener relaciones sexuales luego de practicar este baile.

- 79% de las muchachas, (15 y 17 años), les gusta vestirse sexy para salir a perrear.

- Dicen que toman alcohol “a veces” y que muy pocos usan drogas. La cerveza es la bebida embriagante preferida (33%) y la marihuana la droga ilícita que predominó entre el bajo porcentaje que aceptó consumir sustancias controladas mientras se encuentra perreando.

- 49% afirmó consumir sólo “a veces” bebidas embriagantes cuando bailan perreo. De estos, la mayoría que respondió que bebía alcohol “a veces” eran mujeres y adolescentes. Sólo un 15% reconoció que toma bebidas alcohólicas “siempre”, el resto respondió que no.

- De los que beben “siempre” o “a veces” cuando perrean, tres cuartas partes, el 74%, dijo preferir las cervezas, especialmente las muchachas y los adolescentes de 15 a 17 años. Con un 33 por ciento, la segunda bebida alcohólica preferida por los que perrean resultó ser el ron, sobre todo entre hombres y jóvenes adultos entre 18 y 24 años, mientras el vodka ocupó el tercer lugar con 30 por ciento de aceptación de los encuestados.

- 88% alegó no ingerir sustancias controladas mientras participan de actividades donde se perrea, pero entre los que sí las consumen predomina el grupo de jóvenes adultos entre los 18 y 24 años. 91% identificó la marihuana como la preferida, seguida de la “cripy”, una marihuana de alta calidad que se siembra en laboratorios caseros, con un 64 por ciento. Según el estudio, esta última droga mayormente es consumida entre jóvenes adolescentes.

- En promedio, los encuestados comenzaron a escuchar el rap y/o el reggaetón a los 17 años y 40% dijo que fue el ritmo de este tipo de género musical lo que los atrajo, mientras la segunda razón para preferirlo fue la forma en que se baila, es decir, el perreo. La letra de las canciones, criticada muchas veces por su alto contenido sexual y violento, ocupó la cuarta posición (11%) entre las razones para oír rap y/o reggaetón.

- 25% de esos mismos jóvenes reconoció que la causa principal para que se critique y margine a los raperos es que usan letras obscenas o palabras soeces en sus canciones. A esto le sigue el que ganan “más dinero”, el baile del perreo y la forman en que se expresan los raperos.

- 16% de los encuestados no halló ninguna razón para criticarlos. Paralelamente, los encuestados describieron con calificativos positivos a las personas que gustan del rap o el reggaetón: una persona normal (19%), divertida, chévere o cool (11%); a la moda o moderna (8%), que viste de una forma particular (7%) y que le gusta escuchar música (4%). Sólo un ínfimo cuatro por ciento los catalogó de personas que “no tienen clase o son cafres”.

- A los varones les gusta que le toquen mientras perrean: 56% los testículos, 40% el pelo, 36% la entrepierna o la espalda, 32% los lados del cuerpo o las tetillas. A las chicas les gusta que le toquen: 55% los lados del cuerpo, 36% el pelo, la entrepierna o la espalda y un 27% el trasero.

Este estudio fue realizado por The Research Office con 300 personas, entre jóvenes y padres, mediante entrevistas/cuestionarios en centros comerciales. Las entrevistas fueron completadas entre el 20 de octubre y el 26 de octubre de 2003.

¿Qué nos dice la preferencia del Reaggaeton por parte esta generación? Nos dice que los jóvenes son musicalmente sensitivos, que sus temas giran sobre el sexo y la violencia (dos condiciones intensas), que sus valores cuestionan los tradicionales y que su propuesta es la denuncia. El reggaeton es un género musical integrativo (que nace en Puerto Rico) de otros géneros musicales como el Reggae de Jamaica y el rap/hip-hop de EU, lo cual comunica el fenómeno de mezclar diversos elementos culturales en un mundo globalizado. Conlleva un estilo de vestimenta particular que les identifica, cosa que hace toda generación nueva; curiosamente en los varones es muy holgada y ancha (muy asexual) y en las mujeres muy escasa y ceñida (hipersexual), lo cual nos comunica que la mujer debe ser atractiva y sensual irrespectivo a si el varón no cuida su estado físico y se viste sin marcar sus atributos corporales. Para las generaciones previas, la letra de la música es vulgar, hipersexualizada y propia de clases sociales de bajos recursos. Los artistas y fanaticada del género se defienden alegando que sus letras reproducen la realidad del mundo en que les tocó vivir; por eso hablan de

“… mujeres, sexo, racismo, drogas, odio, infidelidad, política, alcohol, del barrio, situaciones injustas, amores perdidos, diferencias sociales, dinero y en términos muy explícitos, por lo que algunas emisoras hispanas de EU han censurado ciertos discos” (Torres, En:  http://ocexcelsior.com).

Un contenido muy frecuente en sus temas es el de las drogas, la subcultura del adicto y el “tirador” de la droga. La expresión musical del reaggaeton nos describe una forma en que una actividad social-cultural creada y vivida en clases sociales bajas, logra insertarse en las demás clases sociales (media y alta), convirtiendo un lenguaje de “caseríos, cárceles y confinados” en un lenguaje de moda, aceptado y premiado por todos. Nos dice, entonces, éste género que es posible invertir la ideología dominante en las clases sociales, aun sin cambiar el orden (estructura) social, aunque sea temporalmente. Las preocupaciones, la conducta, el lenguaje, el vestuario, los sueños, el estilo de vida y diversión y las metas de jóvenes de escasos recursos ahora parecen ser de todos por igual en la sociedad.

En realidad, en mi opinión, es genial la forma como han logrado insertarse -infiltrarse- en clases sociales antagónicas construyendo la ideología del “caserío” como la cosmovisión de la diversión universal/nacional. Está más que probado que ahora un “senior-prom” de un colegio privado exclusivo ahora debe ser armonizado musicalmente por un Tego Calderón o Don Omar. La persona pobre de caserío ha logrado entrar directamente a las salas y cuartos de las clases sociales altas mediante la música del reggaeton. La “nenita blanca y rica” ahora “perrea” igual que la jovencita de escasos recursos. El “nene blanquito” de urbanizaciones de control de acceso ahora es el que invita al “rapero” a venir a su casa ante la confusión de padres y vecinos al verles llegar con sus vestuarios llenos de cadenas de oro y sus llamativas vestimentas exageradamente holgadas y deportivas.

Personalmente, me fascina la idea de la integración entre clases sociales, creo que no debiera existir las divisiones por clase, pero lamentablemente la historia humana ha demostrado que es casi imposible hacerlas desaparecer estructuralmente en cualquier sociedad. Lo único que me preocupa en este fenómeno de la “invasión ideológica del reggaeton” es que promueve valores que a la larga no solucionan los problemas sociales que ellos dicen denunciar, sino que, por el contrario se convierten en parte del mismo problema pues el mensaje es confuso, ambiguo y contradictorio, y a la larga, promueve los mismos valores clasistas de la sociedad capitalista. Si bien es cierto que, aunque de primera intención, parecen condenar la droga y su consumo, la promiscuidad y las hipocresías de la pareja y la sociedad en general, la lucha entre el pobre y el rico, entre otras cosas, la realidad es que la diversión y metas propuestas en las letras de esta música continúa girando sobre la mitificación del prototipo-tirador que logra “engañar” al sistema y se vuelve rico, con muchas posesiones materiales, con éxito, fama y dinero. Me parece lamentable; caer en el mismo error del rico blanco que cree que el dinero es suficiente para controlar el mundo y omite valores morales para vivir solo de la maquiavélica comodidad material individualista. Si la denuncia y la “invasión” reproducen los mismos valores materiales capitalistas, entonces no es una denuncia que busca la revolución de clases sociales, sino tal vez, la “dulce venganza”.

Si bien es cierto que la juventud no es la responsable del mundo social que heredan sino que es responsabilidad de las generaciones previas, cada nueva generación tiene que asumir su propio compromiso de aportar su propuesta generacional de manejo y solución a los problemas que le atañen. Es cierto que han heredado un mundo social falto de oportunidades justas que hacen que sientan mucho coraje y molestia.

“… muchos se enajenen o se refugien en los enclaves de la ilegalidad y, desde los baluartes de las gangas, hacen inseguras nuestras calles, intranquilas nuestras escuelas y tormentosas nuestras relaciones sociales. Un Estado ‘que está sujeto a fuerzas económicas egoístas que corrompen su misión’, señala Picó, ‘no puede asegurar la paz social’.

Según el perfil de las comunidades especiales realizado por la Oficina de Comunidades Especiales de Puerto Rico (OCEPR), éstas perciben los problemas de uso de drogas, escasa seguridad, abuso de alcohol, actividad criminal, deserción escolar y delincuencia juvenil como aquellos que más afectan a sus comunidades. Igualmente señalan la necesidad de servicios de prevención para mitigar los mismos.

Los problemas de deserción y fracaso escolar se encuentran muy ligados a la falta de empleo, la marginación y las conductas delictivas. En múltiples estudios a menores en instituciones el común denominador ha sido la deserción, los problemas de aprendizaje y el ausentismo escolar. La relación entre los problemas educativos y la delincuencia es obvia, como también lo es el vínculo con el problema estructural mayor que es la pobreza. Lamentablemente la criminalidad se ha convertido en una estrategia para la sobrevivencia entre diversos sectores de la población. A aquellos que logran burlar la ley, el lavado de dinero les permite obtener lujosas residencias y disfrutar de la riqueza que generan de la economía subterránea. Otros utilizan al Estado y, mediante el fraude, conspiran para aumentar sus riquezas. Sin embargo, para los sectores pobres, la criminalidad significa la agudización de la violencia y una lucha continua por la vida. Como el problema no es simple, tampoco lo es su solución. Se necesita la toma de conciencia y la colaboración de todos en el proceso de pacificar nuestra sociedad. Proyectos tan sencillos como un día sin música a todo volumen, hasta proyectos más ambiciosos para detectar y ayudar a aquellas familias que evidencian un mayor grado de conflictos, protegiendo y apoyando a sus niños, son alternativas que las juntas comunitarias pueden explorar para promover una mejor calidad de vida” (Colón, 2004).

Esta es una generación marcada por la criminalidad y todas sus consecuencias psicosociales; heredaron una sociedad criminalizada y han aprendido a actuar dentro de ella, mostrándose insensibles, o “frontúos” a la misma, como un ejemplo vivo del mecanismo de defensa freudiano de la compensación, donde usted de tanto miedo que le tiene al lobo termina convirtiéndose en uno, en vez de eliminarlo para absorber la tensión y distorsionar el peligro; sobreviviendo bajo las reglas del lobo, resaltando como positivas algunas de sus características para opacar, disminuir o aplacar las cosas negativas y en ese falso balance terminar diciendo que usted es tan bueno como el lobo. ¿Se dio cuenta? Ahora el lobo y usted son la misma cosa, pero no en las malas sino en las buenas porque así ocurre el proceso de distorsión valorativa y actitudinal.

Las denuncias de la nueva juventud son ciertas. Ojalá pudiera decir que son correctas sus estrategias. No me parece que tengan claro que siguen siendo víctimas de la criminalidad como antes. Veo que carecen de soluciones concretas y específicas a corto y largo plazo. Las estadísticas de la policía nos reflejan que han incrementado las muertes violentas de jóvenes, mucho más que en cualquier otro momento del pasado (solo superadas por las muertes por causa de guerra, donde también se recluta a los jóvenes). No veo efectividad en disminuir el crimen ni en devolver la paz ciudadana con sus “nuevos” valores.

Cada generación tiene que asumir el rol importante de denunciar los defectos sociales, pero además tiene la responsabilidad de aportar soluciones reales, implementarlas y promoverlas. El estado actual de dominio sobre la ideología del crimen en PR se observa claramente en los resultados de una encuesta realizada por el Periódico El Nuevo Día (2004):

- 23% de los entrevistados informó que la criminalidad es “un problema serio” en el área donde viven; 42% como “un tanto problemática”.

- La criminalidad es un “problema serio” en su área que los que residen fuera del área metropolitana (38% y 18% respectivamente).

- 26% señala que el nivel de criminalidad ha aumentado en su comunidad durante el pasado año, versus 10% siente que la criminalidad ha disminuido. 62% indica que el nivel de criminalidad se ha mantenido más o menos igual.

- 73% dicen que el temor al crimen los ha llevado a limitar los lugares que visitarían solos, y 57% ahora restringen los lugares o las horas en que van de compras debido a la preocupación por su seguridad personal.

- 79% (clase alta) señalan que ahora limitan los lugares que visitarían solos; 65% de los que devengan menos de $5000 que hacen lo mismo.

- 63% está de acuerdo en que esta medida fue un arma efectiva para combatir el crimen, mientras que sólo el 32% cataloga la acción como ineficaz.

La identidad del joven puertorriqueño ha sido estudiada con mucho énfasis sobre todo en las últimas décadas. Existe mucha conciencia y preocupación de que el Puerto Rico del futuro está en manos de esta nueva generación (además que son el principal objeto de estudio de todo el mundo del mercadeo y la publicidad). Por tanto, para hacer unas especulaciones razonables de donde y cómo estaremos en un futuro debemos buscar lo que ya se encuentra en la “cabeza” de los jóvenes de hoy. Un estudio de la Oficina de Asuntos de la Juventud, realizado por Consultores de la Conducta Humana en octubre de 2003, muestra que la mayoría de los jóvenes en Puerto Rico:

“… están aislados de su entorno social, son apáticos a la política, pertenecen a una religión pero no la practican, son sedentarios, prefieren ver televisión que leer y su prioridad es el progreso económico. La muestra constó de 4,591 entrevistados entre las edades de 13 a 29 años, residentes en los 78 pueblos de la Isla” (López, 2004).

Lo que se ha encontrado en las últimas dos décadas es que la juventud es de valores extremadamente hedonistas e individualistas, muy dependientes de lo material pero con pocas destrezas concretas y en mala actitud para soportar sacrificios o lograr metas por sí mismos, donde la diversión y el jangueo pueden llegar a ser más importantes que la disciplina de estudio y/o trabajo. Veamos el resumen de un estudio desarrollado por el antropólogo social Luis Santiago, profesor de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, Recinto de Arecibo, realizado con entrevistas a 523 estudiantes universitarios entre 17-20 años:

- La mayoría tiene una actitud hedonista (aman el placer) y que sobre un 80% manifiesta su identidad a través de claves individuales, específicamente de claves emocionales.

- En una pregunta abierta como ¿quién soy? su contestación está basada en sus emociones y no en relación a las estructuras sociales.

- Las prioridades de los jóvenes hoy son: “casarse, tener una familia y ser feliz” y “ser profesionales”, seguido de “tener un carro” y “adquirir bienes materiales”.

- Pero muchas de estas respuestas no tenían fundamento instrumental (cómo llevarlo a cabo).

- Por ejemplo, los que decían que querían ser profesionales, por otro lado decían que no les gustaba leer ni estudiar.

- Las respuestas eran como una repetición de los alegados valores de nuestro sistema: casarse y ser profesional para ser feliz, pero sin la conciencia del esfuerzo que eso conlleva. Son muy pocos los que ven estas metas como una forma de ayudar a la sociedad.

- Individualismo reforzado por el sistema: La hipótesis de Santiago es que la identidad de los jóvenes es la consecuencia lógica de un sistema en el que impera la falta de valores que enfaticen una dimensión social en vez de una identidad individual.

- “Si ser triunfador en esta sociedad significa obtener bienes materiales y la ostentación, ¿para qué un muchacho va a estudiar y pasar trabajo, si puede duplicar sus ganancias y lograrlo más fácil trabajando en un punto de drogas? Los jóvenes ven todo en función de sí mismos y no como parte de un grupo que se afecta por sus actuaciones. Por eso no les interesa el pasado ni el futuro, sino el placer del presente” plantea Santiago.

Como testimonios reales (estudios de casos) me parece muy saludable aquí incluir entrevistas periodísticas que indican que la principal preocupación en la formación y crianza de los hijos es el efecto negativo de la presión de grupo y la tentación de las drogas.

“La presión de grupo y las drogas son la mayor preocupación de las madres puertorriqueñas en la crianza de los adolescentes hoy. Al referirse a la droga, comenta (una madre) que ‘es la plaga más grande que ha venido’, y se sorprende de ver que ‘a todos los muchachos jóvenes, varones y hembras, tú los ves tomando alcohol en las actividades sociales’. Los padres dejan a los hijos hacer lo que quieren, hay demasiada libertad, no se puede reprender al niño, ni los padres ni los maestros. Está bien que los padres no maltraten a los niños, pero hay que reprenderlos”, añade (Rivera, 2004).

Toda sociedad enfrenta en alguno que otro momento crisis sobre sus estructuras sociales y valores que confunden y llevan a la sociedad a formas y expresiones de desorganización. No obstante, las sociedades han demostrado poder encontrar -eventualmente- caminos hacia la revalorización del ser humano y la re-estructuración social, bien sea mediante revoluciones (cambios de segundo orden) o reformismos (cambios de primer orden). No podemos ser pesimistas, ni catastróficos, asumiendo que las crisis de identidad, los cambios de valores y las nuevas propuestas estructurales a la sociedad nos van a extinguir como especie ni como grupos sociales.

Sobre todo, y desde la ciencia de la conducta, tenemos que ser objetivos y explorar cómo los cambios de rasgos en identidad social nos ayudan a mejorar en algunos aspectos hacia el futuro, y cómo nos ponen en peligro en cuanto a otros aspectos. Parece ser una fórmula dialéctica inequívoca: para ganar algo nuevo hay que perder algo viejo. Lo importante es estudiar y aportar a que lo que se gana sea suficientemente bueno como para no echar de menos lo que se sacrifica. Por lo tanto, les dejo -estudiantes y lectores- con las siguientes preguntas: ¿Cuál es la aportación que hará esta generación X a la sociedad futura? ¿Qué les reconocerán sus hijos y nietos como bueno? ¿Qué habrán de criticarles? ¿Qué predicciones podemos hacer basados en estos datos sobre el futuro que nos espera a todos en PR? Sea objetivo en su respuesta y análisis.

La identidad universitaria y los cambios generacionales

Los estudiantes universitarios siempre han sido considerados como parte de una élite muy especial en cada país. Se les considera como los más inteligentes, los líderes futuros del país, los más intelectuales y diestros, los especiales, la “crema innata”, los privilegiados, entre muchos otros adjetivos de su “personalidad” como grupo social. Pero si usted pregunta a cualquier persona de generaciones pasadas va a decirle que observan un gran cambio entre los estudiantes universitarios de “antes” y los de ahora. Un estudio periodístico desarrollado como reportaje especial por Primera Hora trató de buscar respuestas a esta diferencia de conducta, identidad y roles entre universitarios de distintas épocas en Puerto Rico. ¿Qué encontraron? En primer lugar, se señala que el estudiante actual trabaja tiempo completo a diferencia del anterior que si trabajaba en tareas parciales, pues la prioridad eran sus estudios. Se identifican otras grandes diferencias, como que hay más estudiantes con problemas familiares serios, con poca disciplina y rigurosidad personal y académica, inmadurez y una autoestima baja que dejan la universidad para trabajar.

Recibimos los mejores estudiantes que están dispuestos a estudiar en Puerto Rico… El nivel de exigencia del Recinto es mucho, pues se espera que el estudiante maneje temas diversos. Hay estudiantes que no pueden bregar con las demandas simultáneas, algunos vienen de hogares sobreprotegidos. Lo otro que hemos observado, y hasta se ha discutido en reuniones departamentales, es que muchos pasan crisis familiares muy fuertes que es un reflejo del deterioro social que atraviesa Puerto Rico.. Otro problema es el de la selección de carrera, que es un problema real… En última instancia permanecer en la universidad es un asunto de talento y perseverancia”, opinó la profesora de las facultades de Estudios Generales y Humanidades. “Estamos en tiempos de precariedad. Estamos asediados por una sociedad consumista que nos exige cosas, de modo que estamos tironeados por unas ideologías muy fuertes que afectan más a estudiantes sin experiencia. Hay mucha inmadurez, pero ésta es una inmadurez que no tiene que ver con la capacidad que les puede dar un empleo. No están pensando a largo plazo, sino en pagar el celular y el carro este mes. Estamos ante un grupo de estudiantes con problemas de ajuste y de propósito, que no es la mayoría”, agregó” (Shokooh, 2006b).

Una variable muy diferente en la identidad del actual joven universitario es el trabajo asalariado que claramente compite con el tiempo dedicado a la universidad. Hace 25 años, los padres sufragaban la gran mayoría de los costos educativos de sus hijos adolescentes. Pero el incremento en el costo de vida y la competencia en el mercado laboral ha cambiado el escenario. Los datos recientes muestran lo siguiente (Primera Hora, 2006):

- Los jóvenes entre las edades de 16 a 19 años cada vez trabajan más. El empleo denota un incremento en la cantidad de jóvenes entre 16 y 19 años que, por una u otra razón, deciden asumir la responsabilidad de un trabajo en esa edad formativa.

- El trabajo para un joven entre 16 y 19 años puede proveerle una oportunidad laboral, un ingreso indispensable o complementario e introducirlo al competitivo mundo laboral.

- Sin embargo, el empleo durante los últimos años de la adolescencia, con el salario y el sentido de independencia que conlleva, también podría provocar que un joven abandone sus estudios de manera precoz o que no explote su desarrollo en el deporte o las artes.

- Durante el 2005, unos 34,272 jóvenes entre las edades de 16 y 19 años estuvieron empleados, según estadísticas provistas por el Departamento del Trabajo y Recursos Humanos.

- La cifra es un incremento marcado en la cantidad de adolescentes del mismo renglón demográfico que laboraron en la década del ochenta.

- En 1980 un promedio anual de 21,500 jóvenes entre 16 y 19 años asumieron la carga y responsabilidad de trabajar.

- En 1990 la tendencia comenzó a subir considerablemente. En promedio, unos 31,000 jóvenes de 16 a 19 años trabajaron cada año en esa década.

- Entre 2000 y 2005 el promedio ha aumentado más aún: unos 32,166 jóvenes entran cada año al mundo laboral.

- La cantidad de adolescentes en edad productiva, sin embargo, se ha mantenido relativamente estable durante los pasados 25 años, por lo que las estadísticas de empleo sí denotan un incremento real en el trabajo que asumen los jóvenes de 16 a 19 años.

- Existe un sinnúmero de razones económicas, sociales y culturales para que un joven trabaje. Y aunque no se identifique como una de las principales razones, el cambio en la composición familiar es un factor.

- En 1980, según estadísticas provistas por la Oficina de la Procuradora de las Mujeres, había 143,085 hogares con la mujer como jefa de familia sola. En 2000, sin embargo, esa cifra casi se había duplicado a 268,476 hogares con un solo jefe de familia.

Las entrevistas realizadas por el periódico Primera Hora no sólo reflejan un joven que trabaja para ayudar a la familia y a sí mismo en situaciones económicas difíciles sino que también se caracteriza por tener gustos determinados, a veces caros, de objetos de consumo que no son considerados como importantes por sus padres y familias pero sí para los jóvenes, los cuales les llevan a trabajar para asumir sus propios gustos consumistas (Aldridge, 2006). Este consumismo compite e inclusive vence las intenciones de comprometerse con sus estudios universitarios:

“La economista laboral María E. Enchautegui y la socióloga urbana Liliana Cotto coincidieron, por separado, en que la tendencia del incremento de jóvenes entre los 16 y 19 años que trabajan en Puerto Rico se debe principalmente a la “expectativa de consumo”: tener celular, computadora, un carro y ropa de diseñador, entre otros artículos codiciados. Una de las consecuencias de este fenómeno, dijeron, es que ha impactado negativamente el aprovechamiento académico de los estudiantes, cuya prioridad debe ser estudiar” (Shokooh, 2006a).

“Ahora estos jóvenes se han unido a la fuerza laboral de forma más permanente. Esto se puede dar por las expectativas de consumo, que hace 20 años no tenían. Un muchacho de 16 años quiere su carro, un celular, unos mahones de diseñador, cosas que están ampliamente aceptadas como de consumo general. Por otro lado, tienes todos los cambios industriales en donde se demanda una fuerza laboral en venta en detalle, preparación de alimentos (“come y vetes”), en donde no se espera que una persona desarrolle una carrera. El cambio a estos trabajos menos pagados también acomoda a los jóvenes porque tienen menos experiencia, no van a pedir beneficios, como plan de salud”, explicó. Enchautegui explicó que aunque esta tendencia podría beneficiar la economía, también se ha sacrificado el aprovechamiento académico, según varios estudios. Los estudiantes tienen otras prioridades y menos tiempo para dedicarles a las clases”.

Twixters

Y como si esto fuera poco, ya existe una hipotética nueva generación llamada los “Twixters” quienes vienen a sustituir a los de la Generación X, ya que algunos observadores sienten que este concepto generacional no sirve apropiadamente para describir a la generación del Nuevo Milenio. Los “twixters” tienen muchas de las características que ya habían sido atribuidas a la Generación X, pero magnifican y solidifican un estilo de vida con claras comodidades que les diferencian de la libertad e independencia sacrificada que promovían sus padres “baby-boomers” (Revista Times, Domingo, 16 de enero de 2005):

- Se casarán bien tarde en sus vidas.

- Se proponen planificar posponer el tener hijos hasta lo más posible.

- Se mantendrán estudiando carreras profesionales, o carreras cortas universitarias, (aspiración de universidad y grados académicos) con los que aspiran a ganar buenos sueldos.

- Mientras son solteros y aunque se hayan graduado, se mantendrán viviendo en las comodidades de la casa de sus padres.

- No quieren asumir deudas económicas, como lo hicieron sus padres, sino hasta bien tarde en sus vidas y cuando ya sea inevitable.

- Prolongan extensivamente la transición entre adolescencia y adultez plena, manifestando su deseo de vivir los placeres de la vida por la mayor cantidad de tiempo posible antes de comprometerse en matrimonio, familia y deudas económicas, por lo que son motivados por el hedonismo.

- Pueden cambiar con frecuencia de trabajos, mostrando poca lealtad hacia estructuras corporativas y laborales. Ya no buscan relaciones “familiares” o duraderas de oficios o carreras de vida en un empleo, sino que no temen saltar y cambiar buscando donde se sienten mejor.

- Valorizan en extremo el “pasarlo bien”, las fiestas, el “jangueo”, la socialización en ambientes juveniles.

- Trabajan (no son vagos ni haraganes mantenidos) y ganan su propio dinero pero lo invierten en sus placeres y no en hacer “capital” desde jóvenes para su vejez.

- Son adultos legal y biológicamente pero funcionan como “pseudo-adolescentes emocionalmente”, pues quieren prolongar lo que antes era un estilo de vida limitado a ciertas edades (12-20 años).

Indica el artículo del Times que si la definición clásica de una persona adulta es alguien que es independiente económicamente y que establece su hogar (comprando casa) y teniendo familia propia (teniendo hijos), estamos frente a un “nuevo adulto” que integra características entre dos etapas de desarrollo que antes eran más claramente diferenciadas: la adolescencia y la adultez. Ante este cambio, el “Twixter” evidencia una nueva forma de hacer la transición entre estas dos etapas; una que definitivamente deja aturdidos a sus padres “baby-boomers”:

Twixters have all the privileges of grownups now but only some of the responsibilities” (Revista Times, Domingo, 16 de enero de 2005).

Conclusión

El siglo XX dio paso a cambios sociales radicales, donde la prisa, el materialismo, la tecnología, los conflictos, el consumismo y la revisión de valores o re-significaciones sociales han sido intensas, revisadas, experimentadas cuestionadas y reformuladas. Sociólogos, psicólogos, antropólogos, publicistas, economistas, y muchos otros profesionales han observado y analizado estos cambios, los cuales arrojan una clara conclusión: existe diferencia en la forma en que nuestros jóvenes aprecian y definen la vida para sí mismos.

No sabemos finalmente cómo será la generación que identificará este primer siglo del nuevo milenio, pero ciertamente sabemos que existen marcadas y constantes diferencias en relación a las generaciones del siglo anterior. Aquí, yo me he limitado a resumir la identificación de las características nuevas observadas, pero no me dispongo a hacer predicciones. Hacerlo en este momento podría contaminar mis conclusiones hacia predicciones pesimistas, puesto que muchas de las características manifestadas, debo admitir, no son valorizadas como positivas desde el crisol de mi generación personal. En definitiva, queda pendiente entre muchas otras cosas, conocer cual será la propuesta generacional final de esta nueva generación. Dando tiempo al tiempo, me quedo observando la transición y las transformaciones aún por venir


Referencias

Aldridge, L. (Lunes, 16 de enero de 2006). Trabajan para independizarse de los padres. Periódico Primera Hora. Panorama. Rescatado en:

http://primerahora.com/noticia.asp?guid=3367317B6FE545A4A51E2C0575B18E82)

Colón Reyes, L. (Sábado, 22 de mayo de 2004). Violencia, Criminalidad y Pobreza. Linda Colón Reyes, Coordinadora General Comunidades Especiales. Periódico El Nuevo Día. Perspectiva. http://endi.com

Culpable el crimen por el pesimismo público. (Lunes, 17 de mayo de 2004) Periódico: el Nuevo Día

El consumismo los lleva al empleo. (Lunes 16 de enero de 2006). Más jóvenes en el mundo laboral. Primera Hora. Panorama. Rescatado en:

http://primerahora.com/noticia.asp?guid=30AC738FC1EF40BFAF2DE7A69007CBE7

Figueroa, M. (Lunes 17 de noviembre de 2003). El fenómeno del Reggaeton. Periódico Primera Hora.

Hernández, D. (Sábado 26 de junio de 2004a). La Generación del Sándwich. Periódico El Nuevo Día. Rescatado de http://endi.com

Hernández, D. (Domingo, 4 de julio de 2004b) Libros. Periódico El Nuevo Día. Rescatado de: http://endi.com

López Rodríguez, (Domingo 8 de agosto de 2004) Perfil pesimista del joven. Periódico El Nuevo Día, (11) Ibid.

Revista Times. Grow up? Not so fast. Domingo 16 de enero de 2005. Rescatado en: http://webserve.govst.edu/users/ghrank/Advertising/ABCs/twixters.htm

Rivera Arguinzoni, A. (Domingo, 8 de agosto, de 2004). Neurálgica la presión de grupo. Periódico El Nuevo Día

Shokooh Valle, F. (Lunes, 16 de enero de 2006b). Sin tiempo para disfrutar de la vida universitaria. Periódico Primera Hora. Panorama. Rescatado de:

http://primerahora.com/noticia.asp?guid=30AC738FC1EF40BFAF2DE7A69007CBE7

Shokooh Valle, F. (16 de enero de 2006a). El consumismo los lleva al empleo. Periódico Primera Hora. Lunes. Rescatado en: En:

http://primerahora.com/noticia.asp?guid=30AC738FC1EF40BFAF2DE7A69007CBE7)

Torres, L. El “Reggaeton”, el nuevo “boom” musical adquiere respetabilidad. Miami, Excelsior online. Recatado de: http://ocexcelsior.com

Bibliografía Recomendada

Coupland, D. (March 15, 1991). Generation X. St. Martin’s Griffin; 1st ed edition.

Revista Times. (Domingo, 16 de enero de 2005). Grow up? Not so Fast. Rescatado en: http://www.time.com/time/covers/0,16641,1101050124,00.html o en:

http://www.time.com/time/archive/preview/0,10987,1018089,00.html

Coupland, D. (March 15, 1991). Generation X. St. Martin’s Griffin; 1st ed edition.

Revista Times. (Domingo, 16 de enero de 2005). Grow up? Not so Fast. Rescatado en: http://www.time.com/time/covers/0,16641,1101050124,00.html o en:

http://www.time.com/time/archive/preview/0,10987,1018089,00.html

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    Para citar este artículo:
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    Vázquez, A. (2006 22 de mayo ). Reflexiones sobre identidad y generaciones. PsicoPediaHoy, 8(7). Disponible en: http://psicopediahoy.com/identidad-y-generaciones/
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3 Comentarios a: Reflexiones sobre identidad y generaciones

  1. dolly pachon dice:

    Es la realidad que se refleja e identifica culturas ocultas.

  2. aurileidy cabral dice:

    Este artículo es muy importante, ya que representa la valoración que tenemos que tener sobre nuestra identidad y sobre todo nos sirve a muchos para reflexionar y conocernos como jóvenes, el texto me lleva a pensar que la juventud de ahora no se preocupa como los y las de antes sino que quiere encontrar las cosas fácil y esto lo lleva al consumo de vicios y otros problemas sociales. Aurileidy Cabra de Rep. Dominicana.

  3. FELIPE dice:

    Muy buen trabajo, lo más influyente hoy es en los niños de 10 a 13 años que son delincuentes, en Chile la tasa ha aumentado, la base que tienen los niños para delinquir es por obtener cosas materiales tales como dinero, ropa, zapatillas de marca y otras cosas, y esto es a base de este estilo de música, que los mismos cantantes impulsan a través de la letra de las acciones y los videos, son como los traficantes gozan y viven a costillas de las desgracias de las familias.

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