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Las leyes del caos y la teoría sistémica en las terapias actuales

Publicado: Jun 2, 09 │ Categorías: ArtículosSin Comentarios
  • Víctor Manuel Hugo Sema
    Argentina



En este trabajo se intenta relacionar conceptos de irreversibilidad e incertidumbre de los procesos con algunos principios sustentados por la teoría sistémica y vislumbrar un nexo entre disciplinas distintas que posibilite un esclarecimiento en las prácticas relacionadas con fenómenos complejos.

RESUMEN

Una de las características actuales de las epistemologías es la de colocar entre paréntesis la certeza (de lo observado, de las leyes descubiertas y de las predicciones que surgen de esto). Hoy es más apropiado expresar los fenómenos en términos de probabilidad (tendencias a ocurrir de los procesos).

Con el desarrollo de los modelos sistémicos en psicología, ha ocurrido un fenómeno similar. De los primeros modelos de sistemas cerrados (aquellos que no intercambian información con el medio circundante), se pasó a los modelos de sistemas abiertos (aquellos que intercambian información o energía con el medio circundante). Actualmente, la denominada segunda cibernética usada en psicología sistémica, incluye al observador en la observación.

Los postulados de Ilya Prigogine sobre la irreversibilidad de los procesos en contraposición a los modelos clásicos en física, que hablan de procesos reversibles, han determinado cambios en el pensamiento de los psicólogos sistémicos, con relación a la psicología tradicional. Se asocia reversibilidad a los sistemas cerrados e irreversibilidad (de los procesos) a los sistemas abiertos.

Con este trabajo se intenta relacionar conceptos de irreversibilidad e incertidumbre de los procesos con algunos principios sustentados por la teoría sistémica y así vislumbrar un nexo entre disciplinas distintas que posibilite un esclarecimiento en las prácticas que están en relación con fenómenos complejos.

Palabras clave: Caos, complejidad, sistema, probabilidad, reversibilidad.

Desarrollo

Para abordar la complejidad , como estudio inherente a un proceso o a un hecho es necesario tener en cuenta la definición de sistema ya que éste concepto tuvo la virtud de haber puesto en el centro de la teoría no una unidad elemental discreta sino una unidad compleja, un todo que no se reduce a la suma de sus partes constitutivas (Morín E.1995, pág. 42) el concepto de sistema abierto, las leyes de organización de lo viviente no son de equilibrio sino de desequilibrio y la inteligibilidad del sistema debe encontrarse no sólo en éste sino en su relación con el medio ambiente. La realidad, dice el autor está, de allí tanto en el vínculo como en la distinción entre el sistema abierto y su ambiente (Morín,1995 pág 44).

Desde que se derrumbó el postulado de la simplicidad de la realidad enunciado hasta Newton, el estudio de los sistemas complejos adquirió características de necesidad, ya que la solución de los procesos complejos debe abordarse con metodologías distintas a la abordada para sistemas simples.

Cuando más se indaga lo simple (por ejemplo, la estructura atómica) más nos encontramos con la complejidad del mismo. De todas maneras, lo complejo puede definirse como que está constituido por lo simple y éste como una síntesis de aquél.

En este trabajo se abordará algo importante, esto es, de qué manera conocemos los seres humanos, ya que pareciera que este hecho condiciona de muchas maneras la percepción que tendremos de la realidad. Además, se buscará términos, semejanzas, diferencias, y correlaciones, con el objetivo de arrojar alguna luz sobre aquellos.

Si se toma el lenguaje como constructor de objetos y conceptos se puede rastrear la ideología que subyace a estos.

Términos usados en la física, como los de simetría y complementariedad, son usados en el abordaje sistémico de familia; en este trabajo afirmo que son equivalentes. Tomando una definición de epistemología, aquella que postula una gnoseología. No es necesario entrar en los planteamientos ingenuos de que es posible conocer todo, ni su extremo, la realidad como incognoscible sino adoptaremos una postura intermedia: puede conocerse una parte importante de la realidad y nunca podremos abordar la totalidad de la misma.

Como planteamiento inicial se presentan los principios clásicos de la física y los establecidos por Prigiogine “las hipótesis de la ciencia clásica son aquellas que se centran alrededor de la convicción básica de que el mundo microscópico es simple y está gobernado por leyes matemáticas simples, lo cual significa que la labor de la ciencia consiste en superar las apariencias complejas y reducir los diversos procesos naturales a un conjunto de efectos de dichas leyes. Este concepto de los objetos científicos corresponde a una realidad “objetiva” y lo que se considera ilusorio, ligado a nuestra propia subjetividad” (Prigiogine,1997).

Aquí ya se ven planteados dos campos marcados del conocimiento. Por un lado las postulaciones epistemológicas de tipo “subjetivistas” y, por el otro lado, las consideraciones de un mundo microscópico, manejable, manipulable, objetivo declarado de la ciencia clásica, en contra de un mundo macroscópico donde ya no es tan fácil ni predecir los fenómenos, ni manejarlo como queramos, de hecho, las leyes matemáticas simples a las cuales, según se cree están sujetos los comportamientos elementales y que constituirían la verdad última del universo, casi siempre han sido concebidas sobre el modelo general de las leyes dinámicas, estas leyes describen el mundo en términos de trayectorias deterministas y reversibles. Desde éste momento no se niega solamente la libertad o la posibilidad de innovación, sino también la idea de que ciertos procesos, como la combustión de una vela o el envejecimiento de un animal, son intrínsecamente irreversibles. “Que lo que se hace no pueda ser deshecho siempre , que la vela no puede “desquemarse” o el animal rejuvenecer, no serían mas que verdades relativas, dictadas por las limitaciones de los medios con que disponemos para observar” ( Prigiogine 1997).

Postulados clave

Aquí tenemos una de las claves de los postulados del autor citado “de que los fenómenos o los procesos que se dan en la realidad son irreversibles” que la “flecha del tiempo” tal como la postuló Sir Eddignton significa que una vez que un proceso se inició , ya no es posible volver atrás.

Esto iría en contra de los postulados del positivismo, en donde, la repetición de los fenómenos (la experimentación) es la base de la “investigación científica”.

Para quienes estamos en las denominadas ciencias sociales o como se las denomina ahora ciencias del lenguaje o de la comunicación, no podríamos estar ( y de hecho no estamos) en las ciencias duras, la ciencia de la reversibilidad, de la objetividad, de la previsibilidad y de la repetibilidad de los fenómenos (del experimento controlado).

Dice I. Prigiogine “hemos descubierto que la irreversibilidad juega un papel esencial en la naturaleza y se encuentra en el origen de muchos procesos de organización espontánea.La ciencia de los procesos irreversibles ha rehabilitado en el seno de la física la idea de una naturaleza creadora de estructuras activas y proliferantes. Por otra parte, ahora sabemos que tanto en la dinámica clásica o en lo que concierne al movimiento planetario, ha muerto el mítico diablillo omnisciente al que se suponía capaz de adivinar el pasado y el futuro a partir de una descripción instantánea. Nos encontramos en un mundo indiscutiblemente aleatorio, en un mundo en el que la reversibilidad y el determinismo son casos particulares y en el que la irreversibilidad y la indeterminación microscópica son la regla” (Prigiogine,1997).

Hoy, cuando abordamos el estudio de los grupos familiares, descubrimos lo impredecible de su trayectoria, el caos que muestran ciertas familias en su interacción cotidiana y aún cuando entran en crisis, resuelven la misma de una manera que no lo esperábamos. En definitiva no son previsibles como lo postulan las ciencias duras. El mundo, la sociedad, las familias son, como dice Prigiogine “un mundo indiscutiblemente aleatorio” (Prigiogine,1997).

Se hace importante recordar que las leyes de la naturaleza son creaciones del hombre quien encuentra la regularidad de los fenómenos allí donde es posible que no exista. En última instancia, podemos decir que el conocimiento es una creación humana. Las cosas están allí, nosotros las creamos, o las descubrimos, como deseemos llamarlas.

Edwin Shrodinger (citado por Prigiogine,1997) había expresado “hay una tendencia ha olvidar que toda ciencia está en estrecha relación con la cultura humana en general y que los descubrimiento científicos, incluso aquellos que en el momento parecen los más avanzados, esotéricos y difíciles de comprender, no tienen sentido fuera de su concepto cultural”.

El tema central de las hipótesis newtoniana es práctico. Es característico de la cultura anglosajona el estudio de la naturaleza y del mundo con motivos prácticos. La invención de la máquina de vapor se realizó con el objetivo de usarlos en máquinas de tejer y esto fue uno de los más espectaculares avances de la revolución industrial.

Pero el objetivo del conocimiento científico está, como expresaba Schrondinger, asociado a los procesos culturales. En la época de los griegos, Aristóteles decía que lo interesante no era tanto cómo un proceso se produce sino por qué se produce.

O también que debía unirse ambas preguntas y que no pueden separarse ambas cuestiones, siendo este un tema central en ciertos momentos del desarrollo de la terapia sistémica. La pregunta clave era ¿Cómo un sistema familiar funciona de cierta manera? Y no ¿Por qué funcionaba de cierta manera?

Parecen cosas desconectadas entre sí, pero siguiendo la tesis sostenidas por muchos autores en el sentido que la cultura determina los procesos de conocimientos veremos que cuando se dan palabras claves o conceptos claves una sociedad y sobre todo la sociedad intelectual, tiende a emplear esos términos en las diversas disciplinas.

El sentido del tiempo en la actualidad

El tiempo (Prigiogine, 1997) que la ciencia clásica describe como reversible, ligado únicamente a la medida del movimiento al cual aquella reduce todo cambio: se trata de la actividad innovadora, la cual la ciencia clásica niega, oponiéndole el autómata determinista.

La ciencia de hoy escapa al mito newtoniano porque ha concluido teóricamente en la imposibilidad de reducir la naturaleza a la escondida simplicidad de una realidad regida por leyes universales, no puede negarse a otros puntos de vista como los de las ciencias humanas la filosofía y el arte.

Las leyes de Newton

Un problema central en física ha sido siempre la aceleración de los cuerpos. Es pedirle cuenta a la naturaleza sobre los cambios sufridos por el estado de movimiento y de reposo de los cuerpos, así se he conseguido obtener de estas cualidades repuestas matemáticas dice Prigiogine: Galileo descubrió que no debemos pedir a la naturaleza la causa de su estado de movimiento si éste es uniforme ni tampoco la causa de su estado de reposo, ambos se mantienen por siempre si nada viene a perturbarlos. Pero sí se pedirán explicaciones cuando se pasa del estado de reposo al de movimiento, del movimiento al de reposo, por todo cambio de velocidad. Las trayectorias espacio-temporales de un conjunto de puntos en interacción contienen la totalidad de la información que la dinámica reconoce como pertinente: constituyen la descripción completa del sistema dinámico. Toda descripción dinámica implica, por tanto, dos tipos de datos: la descripción de la posición y de las velocidades de cada uno de los puntos de un sistema en un instante dado, llamado inicial ( Prigiogine,1997).

Es importante tener en cuenta la definición de éstos términos pues a la hora de hablar de sistema familiar hemos adherido estos postulados de la física, ya que, como se había expresado anteriormente, los conceptos de la ciencia (como todo lenguaje) se introducen en la sociedad y quedan como “cosas dadas” premisas profundas (Bateson G, 1979) que, a la manera que lo hace un sistema familiar, una sociedad repite estas premisas sin cuestionarlas. Esta función es parecida a la que realizan los mitos, que no se prueban, no se discuten pero se creen.

Las ecuaciones dinámicas desplegarán a partir del instante inicial, la sucesión de estados, es decir, el conjunto de las trayectorias puntuales, la manera en la cual las aceleraciones instantáneas que generan pueden ser deducidas del estado instantáneo del sistema ( Bateson G, 1979).

Definiciones que fueron y son usadas por la mayoría de los sistémicos que sobre todo adhieren a los postulados cibernéticos. No estamos en contra de estas definiciones. Sino por el hecho que un “sistema familiar o más ampliamente, un sistema humano” no puede restringirse a ésta definición. Es decir hay otras posibles.

El único sistema dinámico es el universo en su conjunto. La ley de gravitación universal es, por ese motivo, aplicable al movimiento de los astros tanto como a la atracción que ejercen los átomos entre sí.

La dinámica define todos los estados como equivalentes (simétricos), ya que cada uno permite determinar todos los demás y predecir la totalidad de las trayectorias que constituyen la evolución del sistema.

Cuando consideramos a las interacciones entre las personas, hemos observado que éstas pueden ser descritas como simétricas y complementarias, a veces ambas a la vez.

Todo viene dado dice Bergson. Todo viene dado por el dato inicial, la ley general de evolución dinámica no permite ninguna predicción particular en tanto que uno de sus estados del sistema no esté definido. En cuanto lo está, la ley determina completamente al sistema, permite deducir su evolución y calcular su estado en cualquier instante anterior o posterior.

Algunos terapéutas sistémicos (por ejemplo en caso de Mara Selvini) aconsejaban analizar el pasado de un sistema familiar para comprender como había llegado el mencionado sistema a relacionarse en la actualidad. Otros como el caso de Watzlawick, de tradición más cibernética, decía que no era necesario conocer el pasado de un sistema, para conocer el estado actual.

La reversibilidad de la trayectoria dinámica fue afirmada implícitamente por todos los fundadores de la dinámica. Hace de la reversibilidad la propiedad de toda evolución dinámica. Define como matemáticamente equivalente a t y -t es decir la inversión del sentido de recorrido n del tiempo y v y- v la inversión de las velocidades.

Desde este punto de vista un sistema humano (familiar o social) no sería reversible, no sería predecible, ya que el observar un sistema humano dado en un momento dado, no define ni su pasado ni su futuro, ni su trayectoria. Desde ésta perspectiva dejaría a los sistemas sociales fuera del alcance del conocimiento científico. Si, pero según como se defina el conocimiento científico. Si lo consideramos, desde esta perspectiva, como algo reversible, determinado, todos los estados del sistema (familiar, social) como iguales, no entramos en la categoría ni siquiera de conocimiento.

Prigiogine expresa “en las ciencias naturales el ideal tradicional es alcanzar la certidumbre, asociada a una descripción determinista, hasta la mecánica cuántica persigue este ideal. En cambio, las ciencias humanas, ya se trate de economía o de la sociología, están determinadas por la noción de incertidumbre” (Prigiogine,1993).

Estos son conceptos básicos de Prigiogine que generan “condiciones de posibilidad de estudio de las ciencias humanas desde la perspectiva de considerar a los fenómenos como procesos irreversibles: la biología , la psicología, sociología, y en general lo que se denominaron ciencias blandas, entran dentro de la categoría de ciencias de los procesos irreversibles, caóticos, complejos, continuos” .

Tiempo

Dice al respecto I. Prigiogine “en todos los fenómenos de nuestro alrededor como química, biología, y ciencias humanas, el futuro y el pasado tienen un distinto papel”. Hay por doquier “flecha del tiempo”. La cuestión nos lleva a la paradoja del tiempo, fenómeno en el cual se pueden distinguir tres etapas:

– Toma de consciencia en el siglo XIX de ésta paradoja

– Reaparición en las décadas actuales

– Reciente solución

En época de los griegos hubo una gran preocupación por el descubrimiento de lo inmutable, más allá de las apariencias de cambio, preocupación que se extiende a la física clásica.

La noción de suceso estaba excluida de dicha definición. La idea de llegar a una física sin sucesos tuvo enormes dificultades.

Einstein describe, en un famoso artículo, la emisión espontánea de la luz y expresa que el tiempo de emisión de los fotones está determinado por el azar. Ya anteriormente, Lucrecio se vio obligado a introducir la noción de clinamen que perturba la caida de los átomos en el vacío para permitir la aparición de novedades. Aquí notamos un paralelismo en los conceptos de ambos pensadores.

La ciencia moderna tuvo como una de sus principales características la eliminación del tiempo. Para Dios, todo está dado .La novedad , la elección o la acción espontánea dependen de nuestro punto de vista humano. En los ojos de Dios el presente contiene el futuro y el pasado. En la ciencia newtoniana no había flecha del tiempo.

Irreversibilidad

Es esencial en la termodinámica como en la biología. Las ciencias humanas que se basan en el 2º principio de la termodinámica (con su concepto de información) como la psicología sistémica, encontraron un paradigma que no sólo incluía la noción de sistema familiar, sino que el desarrollo práctico de sus principios se vio respaldado por los éxitos en el campo de la terapia de pacientes con procesos esquizofrénicos que las terapias tradicionales no había logrado solucionar.

La psicología que no sólo no lograba explicar fenómenos individuales cuando se incluía un miembro más en el estudio, sino que no podía dar cuenta de la relación (comunicación) entre dos personas, pudo (al incorporar la noción de sistema) por fin comenzar a entender fenómenos que quedaban sin explicación.

La noción de irreversibilidad introducida por el segundo principio de la termodinámica no sólo dio un giro total a las nociones clásicas de la física sino que al hacer equivalentes a la información, a la probabilidad estadística, se encontró que las ciencias sociales (como disciplinas que estudian fenómenos probables, continuos, inciertos) podían ser estudiadas con metodología científica .

Los últimos desarrollos de la cibernética que incluyen al observador en las observaciones han sido rápidamente asimilados por las mencionadas corrientes, ya que hoy no se puede soslayar la inclusión del terapeuta en su relación con el paciente.

Sin embargo, Prigiogine (1993) elimina de la observación al observador, dice en relación a esto “un tiempo común al hombre y a la naturaleza se establece a través de las resonancias, ésta es la condición de una posibilidad de comunicarnos con la naturaleza”.

El paso de las potencialidades a las actualidades ya no es el efecto del observador, sino de la característica del sistema. La irreversibilidad no se debe a nuestra intervención en la naturaleza sino a la formulación de la dinámica extendida a los sistemas dinámicos inestables.

La estructura de la mecánica cuántica daba al observador un papel esencial. El desarrollo de la cosmología cuántica exige una mecánica cuántica sin observador.

Para Prigiogine, orden y desorden emergen del caos.

Si la descripción fundamental se haría en términos de leyes dinámicas estables no tendríamos entropía pero tampoco coherencia debida al no equilibrio, ni posibilidad de hablar de estructuras biológicas ni un universo donde esté el hombre.

La inestabilidad, el caos tiene dos funciones: por un lado la unificación de las descripciones microscópicas. Por el otro la formulación de una teoría cuántica directamente basada en la noción de posibilidad que evita el dualismo de la teoría cuántica ortodoxa.

Las leyes de la naturaleza estaban antes basadas en el determinismo y en la reversibilidad del tiempo. En los sistemas inestables, sin embargo, las leyes de la naturaleza se tornan fundamentalmente probabilísticas. Ya se había expresado al principio del trabajo que son tendencias a ocurrir, a la probabilidad de la aparición de tal o cual proceso. Expresan lo probable y no lo cierto.

Y éste es el giro fundamental de los enunciados de Boltzman, quien hizo posible la introducción del 2º principio de la termodinámica, a la vez que con éste principio, que habla de información, procesos estadísticos, probabilidades, las ciencias humanas tienen cabida en la ciencia general.

Las leyes probabilísticas tienen fluctuaciones e incluso bifurcaciones.

La ciencia clásica había nacido bajo el signo del dualismo de Descartes, quien decía que los actos intelectuales están asociados al pensamiento y estos no pueden separarse de un antes y un después, es decir de la “flecha del tiempo”.

Sin embargo, también observamos que la paradoja del tiempo expresa una forma de dualismo cartesiano.

Observa Prigiogine (1993) que “Hay objetos a los cuales podemos aplicar leyes deterministas y reversibles”. Son los menos que encontramos en la realidad. Objetos (o procesos ) a los cuales se le aplican el segundo principio de la termodinámica .

Este principio que está asociado directamente a fenómenos como la comunicación humana, los sistemas humanos, como dijimos anteriormentehacen posible el estudio de las ciencias humanas con los principios de la física.

Clasificación de sistemas

Sistemas cerrados

Están asociados a sistemas rígidos, estables, determinados por las consecuencias iniciales del sistema y que están indicando la evolución del mismo. Se le aplican conceptos simétricos, iguales y en los cuales, la evolución del mismo, puede ser considerado reversible, esto es, el tiempo no es un factor a considerar que influya en el desarrollo del sistema. Un ejemplo de esto son los procesos químicos, en donde las condiciones iniciales determinan la evolución del sistema. Si tenemos por un lado Na y por el otro SO4 H2 la ecuación final sería SO4Na (sulfato de sodio) + H2 (hidrógeno).

A los sistemas cerrados se los denominó también sistemas estables. Aquí es curioso señalar que a la química de los procesos inorgánicos se les denominó irreversibles, esto es que una vez que se producía las uniones químicas no se podía volver a producir la anterior ecuación. Y a los procesos orgánicos se los denominaba reversibles, pues eran tan inestables que no podían mantenerse sin alterarse, durante mucho tiempo.

Esta cuestión hay que considerarlas pues cuando definimos términos, nos olvidamos que éstos son relativos y tienen un sentido dentro de un contexto determinado.

Sistemas abiertos

Son todos aquellos sistemas que intercambian información con el medio circundante. Están asociados directamente a la inestabilidad, a las discontinuidades (diferencia entre los objetos), a la irreversibilidad, a la flecha del tiempo (esto es, que cuando un proceso se inicia, no puede volverse atrás) a la complementariedad, quiere decir que los sucesos, los procesos, los objetos, son distintos uno del otro.

Se debe dejar claro que cuando hablamos que un objeto (o proceso) es diferente de otro, es cuando nos permite establecer una relación entre ambos.

A esto se refería Bhor cuando decía “Hay que centrar la discusión sobre la cuestión de una terminología apropiada y para subrayar el punto de vista de la complementariedad”.

Información y entropía

Para Singh (Singh J. 1979) la información es la medida de nuestra libertad de elección al escoger un mensaje del conjunto de mensajes disponibles, aunque muchos de ellos carezcan de significado.

El contenido informativo de un mensaje se lo mide por el logaritmo de su probabilidad de aparición. Esta forma de definir la información tiene un precedente en la mecánica estadística donde la medida de la entropía es de forma idéntica a la de la información, por lo tanto, no es casualidad que exista entre ellas dos una relación bastante estrecha. Para empezar las dos la teoría de la información y la mecánica estadística son estadísticas.

En la mecánica estadística se trata de deducir el comportamiento de los cuerpos aplicando consideraciones estadísticas a los grupos de moléculas que están formados. Siempre que nos encontremos con grupos de entes (sean hombres, mensajes o moléculas) se presentan dos modos de estudiarlos: Especificando los atributos, estudiando cada uno de los individuos del grupo o especificando las medias estadísticas totales de sus atributos individuales.

El primero lo denominamos microestado, del grupo, y al segundo, macroestado. Si consideramos, por ejemplo, la edad de una clase de alumnos, su microestado se define con la edad de cada uno de los individuos, su macroestado se puede definir por la edad media de la clase completa.

En la mecánica estadística no se puede hacer una descripción detallada de la agitación molecular individual, por eso trata de captar el movimiento del conjunto de moléculas.

En el caso de la termodinámica el número de los distintos microestados que corresponden a un macroestado dado, definido por cualquier temperatura T es conocido como probabilidad termodinámica. La razón para llamarla probabilidad se basa en que cuando mayor sea el número de microestados correspondientes al macroestado definido por la temperatura T, mayor será la posibilidad de que cualquier microestado escogido al azar manifiesta la característica externa de ese macroestado, es decir, la temperatura T.

Por ejemplo cuando tenemos alumnos que todos tienen la misma edad en una clase, cuando se conoce la edad de uno de ellos se conoce la edad de cualquiera de ellos. Este estado del máximo orden interno u organización en el movimiento molecular, tiene una probabilidad termodinámica mínima, existiendo sólo un microestado entre todos los posibles. Por otro lado, cuando el estado de movimientos de las moléculas en un cuerpo es altamente desorganizado o anárquico, siguiendo cada molécula su propio patrón caótico, el número de microestados que nos lleven a uno y el mismo macroestado es mucho más numeroso, con lo que su probabilidad termodinámica se hace muy alta. Es obvio que este estado de gran probabilidad termodinámica proporciona mucha menos información sobre la estructura de los movimientos internos, ya que existen muchas más alternativas entre las que escoger. Un gran número de microestados, es decir una probabilidad termodinámica alta, corresponde a un gran desorden y una escasa uniformidad en la composición interna por lo que la probabilidad termodinámica (o mejor dicho su logaritmo, que llamamos entropía) es un índice del caos molecular existente en el interior.

Es lo que Eddington llamó la ” flecha del tiempo”, es decir, un indicador de la tendencia de los procesos naturales y por el otro nos revela cuantitativamente la estructura estadística de movimientos internos en forma muy parecida a como lo hace la teoría de la información, con un conjunto de mensajes (Singh J. 1979).

Aquí vamos a discrepar, si usamos estos términos de manera absoluta y no relativa nos encontraremos con las paradojas lingüísticas cuando no existen éstas en la realidad. Cuando decimos: un gran número de microestados de un macroestado determinado es bajo en contenido informativo, puede implicar dos cosas: que el número de posibilidades (de ocurrencia de un fenómeno) es alto y por lo tanto la organización (del sistema) dependen de un número grande de microestados. Y si consideramos la organización de un sistema como un conjunto mínimo de microestados para que sea conocido, entonces sí un sistema con un alto porcentaje de que cualquier microestado represente al macroestado correspondiente (o su media estadística como mejor se denomina) es posible.

Pero si tomamos como que el número de microestados en términos de cantidad de información, en el sentido de que a mayor cantidad de elementos o procesos, mayor cantidad informativa, entonces la cantidad de microestados posibles en un macroestado determinado en un sistema, puede ser tomado como mayor contenido informativo. Es necesario tomar en cuenta esto los planteamientos de Sing (1979), quien afirma que “la información y la entropía son dos caras de una misma moneda en el sentido de que el orden interno u organización implicando un mayor conocimiento o información de la composición interna del sistema, va siempre acompañado de una probabilidad termodinámica baja, o mejor dicho de su logaritmo o entropía, en cualquier sistema dado cuanto mayor sea el número de estados microscópicos correspondientes a cualquier macroestado dato, mayor será su entropía”.

De ahí que se deduce que la entropía es la medida de nuestra ignorancia en el conocimiento de la estructura ultramicroscópica ,en otras palabras la entropía es el negativo de la información por lo que Brillouin la llamó negentropía acortando el término negativo de la entropía.

El extraordinario parecido entre la información y la entropía fue advertido por Szilard al resolver la paradoja del demonio de Maxwel, enunciado por Maxwel en su Teoría del Calor. No es la radiación emitida por un objeto lo que la hace visible sino la diferencia entre lo que recibe y lo que emite. Un objeto no sólo emite radiación sino que la recibe de los otros y sólo la diferencia entre la radiación emitida y la absorbida hace posible verlo.

Aquí, para encontrar otra analogía más, ya en el campo del lenguaje citaremos la obra de Saussure, quien dice en la lengua sólo hay diferencias (Saussure, 1970). Podemos ir más lejos si decimos que en la realidad todo es binario (Sema, 1988).

Ya habíamos mencionado que las condiciones de posibilidad de aparición de las ciencias sociales (o humanas como la psicología, la filosofía, sociología etc.) al eliminar la noción de sistemas cerrados (que no intercambian información con el medio externo y son ordenados, no caóticos) y considerar los sistemas abiertos (que intercambian información con el medio externo) Prigiogine le dio un empujón fundamental al usar la estadística de los procesos medios de los conjuntos (de objetos, procesos) y que puede extenderse en el caso concreto de la psicología sistémica al estudio de la familia considerada a ésta como un conjunto de personas en interacción.

También habíamos visto en Prigiogine que la física clásica con su concepto de “integrabilidad” intentó eliminar “la interacción” (sea entre individuos o conjuntos de invididuos) y que el teorema de Poincaré (con el estudio de los sistemas divergentes) llevaba a la consideración de sistemas caóticos.

Acá es necesario realizar una aclaración conceptual:

Procesos convergentes: son aquellos en los cuales las condiciones iniciales determinan que las condiciones finales sean conocidas, o más aún las condiciones iniciales tienden a unas condiciones finales rígidamente determinadas. Ya citamos el ejemplo de dos sustancias químicas (sodio y ácido sulfúrico) unidas, y si reaccionan, tienden a un sólo resultado final: la formación de sulfato de sodio más hidrógeno. Las condiciones iniciales en fin, convergen a una y sola una condición final.

Desde éste punto de vista, que adscribió la física tradicional, los sistemas sociales (y otros) que eran considerados caóticos no tenían cabida en la ciencia.

Procesos divergentes: son procesos cuyas condiciones iniciales, cuales fueran, determinan cualquier condición final. Es el denominado prinicipio de equifinalidad (usado en la teoría de los sistemas) y sirve para hacer referencia a que cualquier condición inicial puede dar cualquier condición final Para Prigogine, la dependencia de las condiciones iniciales en la física clásica con su determinismo rígido era fuente de paradojas, que él pudo resolver, con la aplicación de las leyes del caos, de la probabilidad y del estudio del conjunto en contraposición al estudio del caso individual.

Poincaré logró demostrar que las resonancias, aparecen en las acciones y llevan a perturbaciones, a divergencias. Y demostró que es imposible eliminar las interacciones tal como lo quería la física clásica con su planteamiento de integrabilidad .

Dice Prigogine (1997) si se pudieran eliminar las interacciones, el universo sería isomorfo (no habría diferencias) no habría química, hombre, ni procesos culturales. En los sistemas estables no hay diferencias.

Para los sistemas caóticos la descripción estadística es la única que incluye la aproximación al equilibrio (como tendencia o posibilidad a ocurrir y no como certeza de ocurrencia).

Esto, a entender de muchos (y en especial a los terapeutas sistémicos), es lo que más posibilitó la resolución de problemas psicopatológicos como la esquizofrenia, al considerar al sistema en cuestión y no al individuo que portaba el síntoma. Así, salieron a la luz fenómenos que no tenían explicación cuando se consideraba al individuo aislado. Lo mismo que sucedió con otras disciplinas, por considerarlas caóticas (como la sociología), ya que los fenómenos sociales eran demasiados complejos, esto es, tenían demasiadas variables para poder ser entendidas. La consideración de la teoría del caos nos impide una descripción cuantitativa pero requiere una formulación nueva de la dinámica a nivel de los operadores de evolución, es una descripción probabilística y a la vez realista dice Prigogine. Estas formulaciones implican el estudio de las funciones propias y de los valores propios del operador de evolución:

Inestabilidad, Probabilidad, Irreversibilidad

La irreversibilidad sólo aparece para distribuciones de probabilidades regulares. Para los sistemas caóticos tenemos la opción de elegir entre dos formulaciones: la formulación tradicional en términos de trayectorias o la formulación nueva probabilística en términos de operador de evolución U. Hay que elegir la segunda.

La noción de trayectoria está limitada por el tiempo de Liapunov.

La nueva representación es más rica porque nos da el mecanismo de acercamiento al equilibrio en términos de tiempo de Liapunov e incluye la ruptura temporal de simetría (y la aparición de la complementariedad diría yo).

De ésta manera obtenemos una formulación de la dinámica a nivel de las funciones de distribución que incluye la flecha del tiempo.

Síntesis

Podemos seguir encontrando diferencias entre ambos esquemas. Para nosotros, lo básico que permitió la consideración de las ciencias humanas o sociales en la estructura de las ciencias es el concepto de probabilidad (tendencias a ocurrir) de los fenómenos y el concepto de interacción.

Referencias

Angrist S. Hepler L. (1972). Del orden al Caos. Edic. Troquel Bs. As.

Bateson G. (1982). Espíritu y naturaleza. Amorrortu Bs.As.

Bertalanffy L.von (1976). Teoría General de los Sistemas. Fondo Cultura Econ.Mex.

Morín, Edgar. (1995). Introducción al pensamiento complejo. Editorial Gedisa.

Prigogine Ilya. (1993). Las leyes del caos. (Ed.), Critica Grijalbo Mondadori, S.A. Barcelona España

Prigogine Ilya. (1997). La nueva Alianza. Alianza. Editorial S.A. Madrid.

Saussure F. de; (1970). Curso de Lingüística General. Editorial. LosadaBs. As.

Sema Víctor (1988). Psicoterapia de la Comunicación. Editorial. Akadia.

Singh J. (1979). Ideas fundamentales sobre la teoría de la información, el Lenguaje y la cibernética. Madrid.Alianza editorial

Watzlawick, Paul, Beavin Bavelas, Janet, Jackson, Don D. (1997). Teoría de la comunicación humana: interacciones, patologías y paradojas. Barcelona. Herder.

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    Para citar este artículo:
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    Hugo, V. M. (2009, 2 de junio ).Las leyes del caos y la teoría sistémica en las terapias actuales. PsicoPediaHoy, 11(4). Disponible en: http://psicopediahoy.com/leyes-del-caos-teoria-sistemica-terapias/
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