Recursos de Psicología y Educación

Propuesta de sistema de trabajo para el uso de las tecnologías de la información y la comunicación como vías para potenciar la participación en las organizaciones laborales

Publicado: Ene 30, 07 │ Categorías: ArtículosSin Comentarios
  • Roberto Rodríguez González
    Universidad Central Marta Abreu de Las Villas
    Santa Clara, Cuba

    Yamila Roque
    Doval Teresa Gallardo López
    Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas, Cuba.



Esta propuesta contribuye a la integración de esfuerzos de la comunidad y la organización laboral para que mediante las TICs,  logren desarrollar adecuadamente tres elementos implicados: comunidad, organización laboral y hombres. Los interrogantes planteados son abordados desde diversos  enfoques científicos.

RESUMEN

La introducción de la Tecnologías de la Información y Comunicación (TICs) impacta en todos los ámbitos de desempeño social, particularmente inciden en esferas tales como la educación, la ciencia, el mundo laboral, los medios de difusión masiva, en fin, en la cotidianeidad en la que el hombre se desarrolla. El uso adecuado de estas tecnologías constituye un reto para la sociedad, en especifico, para las organizaciones laborales que necesitan de ellas para mantener su competitividad, al tiempo que necesitan, cada vez más, de recursos humanos (RRHH) capaces de usar las mismas en forma creadora.

Interrogantes tales como: ¿qué impacto generan? ¿Cómo potenciar y desarrollar, a través de ambos, las capacidades humanas? ¿Qué efectos ocasionan en las relaciones interpersonales y  en las culturas? ¿Cómo adecuarlas a los diferentes contextos? ¿En qué cantidad y calidad modifican las capacidades? ¿Qué elementos deben tenerse en cuenta para que (TICs) y el accionar del hombre con esta la conviertan en un instrumento importante para el desarrollo del psiquismo humano? ¿Cómo influyen las nuevas tecnologías en el mundo laboral? Son abordadas desde diferentes posiciones y enfoques por las ciencias.

Se presenta una propuesta con fines de contribuir a la integración de esfuerzos desde la comunidad y la organización laboral para, mediante de las TICs contribuir a lograr el desarrollo de los tres elementos: implicados comunidad, organización laboral y hombres. Igualmente, se privilegia trabajar con la zona de desarrollo próximo, mediante la potenciación de la participación, con apoyo en el aprendizaje cooperativo en que los sujetos co-construyen las competencias necesarias para el adecuado funcionamiento en organizaciones laborales ubicadas en un escenario histórico concreto.

Palabras clave: Tecnologías de la información, la comunicación, organización laboral, recursos humanos.

Introducción

En la actualidad, la informática y el desarrollo de tecnologías asociadas a estas han penetrado en lo más profundo de la sociedad, convirtiendo al hombre en sujeto y objeto de esta transformación. Particularmente, inciden en esferas como la educación, la ciencia, el mundo laboral, los medios de difusión masiva, la medicina, en fin, en la cotidianeidad en la que el hombre se desarrolla. Lo anterior provoca que la forma como se trasmite el conocimiento, la cantidad de personas que tienen acceso a estos procesos, la calidad y confiabilidad de los mismos sufran cambios sustanciales, al igual que la concepción de tiempo y espacio.

Indiscutiblemente, estos cambios impactan en el psiquismo humano; de hecho, un conjunto de especialistas, desde las diferentes ciencias, analizan estas transformaciones y, si bien algunos son seguidores fieles, otros la rechazan con vehemencia.  Es indiscutible el desarrollo, pero el mismo debe ser estudiado para que permita y facilite el despliegue de  las potencialidades humanas y no atenten contra el hombre en su esencia.

Las nuevas tecnologías, como tales, no son más que esto, tecnologías, no constituyen “elementos mágicos”. En algunos casos, la  preocupación se ha centrado  en  generar nuevos software y hardware, pero no ha sido igual la preocupación en cuanto al impacto sobre el hombre en lo individual y lo social, incluso en el impacto sobre la sociedad en su conjunto. ¿Qué impacto generan? ¿Cómo potenciar y desarrollar, por medio de ambos las capacidades humanas? ¿Qué efectos ocasionan en las relaciones interpersonales y en las culturas? ¿Cómo adecuar las NTIC a los diferentes contextos?  ¿Cómo impactan en la comunicación humana?  ¿Qué sucede en los grupos humanos? ¿En qué cantidad y calidad modifica las capacidades? ¿Qué elementos deben tenerse en cuenta para que las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) y el accionar del hombre con esta la conviertan en un instrumento importante para el desarrollo del psiquismo humano? ¿Cómo se refleja en la actividad cotidiana? ¿Cómo influye en el mundo laboral?

Estas y otras interrogantes abren nuevas áreas de investigación en el campo de la Psicología y otras ciencias que estudian el comportamiento humano y exigen el desarrollo de estudios multidisciplinarios que enfrenten el conjunto de problemáticas que las mismas generan.  Abordar el problema del desarrollo humano como categoría que recoge un conjunto de variables tangibles e intangibles y ver el mismo asociado al uso adecuado de las TIC, al dominio de la información y la calidad con que se oferte la misma  desde el principio histórico cultural permite analizar el fenómeno de forma dialéctica, teniendo en cuenta la relación del hombre con su medio y cómo este último influye en la forma de asimilar la experiencia y el acervo histórico cultural en determinada época y lugar.

El autodesarrollo de los sujetos, las organizaciones y las  instituciones que implementen estas tecnologías se favorecerá si se demuestra que las TIC son un medio ideal para la mediación, esto si la información que las mismas contienen se diseña de manera adecuada. Igualmente, debe tenerse en cuenta la influencia que ejercen en el hombre para perfeccionarlas cada vez más y desarrollar, mediante su uso, elementos actitudinales acordes con la realidad contemporánea tales como:  la colaboración, la toma de decisiones grupales, el trabajo en equipo, la educación continua o permanente, la cooperación y la participación, entre otros.

El surgimiento y el desarrollo de la computación, y sobre ella las TIC y la automitazación, ponen al hombre en una encrucijada: por un lado aumentan las diferencias, desarrollan tendencias negativas en el comportamiento humano, la manipulación y la enajenación del hombre y, por otro lado, la potenciación de la creatividad, el conocimiento, la cultura, las relaciones humanas, en pocas palabras, el desarrollo humano.  Es tarea de la ciencia y de aquellos hombres de bien que sigan el segundo camino. En este sentido se exponen algunas ideas que permiten trabajar con la computadora y con las tecnologías de la información, la automatización y la comunicación como aliadas para el desarrollo de humano.

Desarrollo

La postmodernidad ha impuesto al hombre del siglo XXI retos como la transculturación, la globalización, la desertificación, la desigualdad extrema, el desarrollo con costos ecológicos importantes. A todo esto los países subdesarrollados se enfrentan en desigualdad de condiciones con los países desarrollados.  El contexto cubano permite ver el problema desde perspectivas optimistas. Cuba enfrenta esta realidad con un sistema de educación y salud fuertes e ideas y programas como la masificación de la cultura, la universalización de la enseñanza superior, entre otros, que contribuyen al desarrollo pleno del hombre. Las TICs se ponen fundamentalmente en función de estos objetivos sociales.

Los cambios que la sociedad cubana pretende realizar hacia su interior encuentran estructuras que pueden soportarlos y algunas que deben surgir o modificar sus funciones para poder cumplir con los objetivos trazados. Las comunidades se convierten en escenarios especiales para el triunfo de estos programas, a ellas se ha acercado la universidad, el trabajo social y un conjunto de  ideas que afloran producto del devenir de la sociedad en su contexto actual, las organizaciones laborales al igual utilizan las TICs en sentido de potenciar el desarrollo individual, organizacional y comunitario. Ejemplo de ello lo constituye el uso de las mismas en y para la difusión de la enseñanza, de la cultura en general y de los programas de calificación y recalificación de los recursos humanos (RRHH), junto a la contribución de modernizar los sistemas productivos y de servicios que brindan las organizaciones laborales.

Para alcanzar altos grados de participación social, si entendemos por esta, y según M. Limia David (1997: 29),  la vinculación interesada, activa, construida sobre factores intrínsecos a la actividad misma de los distintos agentes sociales quienes, bajo estas condiciones devienen en sujetos de la participación real, a su conversión en sujetos de ella y no sólo ni esencialmente a la presencia de los mencionados agentes sociales en cualesquiera condiciones en el sistema de la actividad, pues en rigor este no puede existir sin aquellos (ya sea como sujetos, objetos, medios o resultados de la misma).

Es una demanda para el autodesarrollo de nuestras comunidades, de las organizaciones laborales y de la sociedad en su conjunto, aprender a gestionar sus problemas de forma eficiente, vincular las diferentes generaciones en todos los proyectos, abordar problemáticas que presente la organización, tanto en sus aspectos formales como informales, así como a problemáticas que pueden estar presentes en la comunidad en que se ubica (de la que forma parte desde la óptica social), por ejemplo: desvinculación laboral, delincuencia, marginalidad, prostitución, consumo de sustancias tóxicas, violencia, tercera edad, u otros, cuestiones a las que no debe estar ajena la organización. ¿Cómo trabajarlos? Una de las vías que se utilizan para la intervención de estos temas es la participación de especialistas, la interrelación de las diferentes organizaciones e instituciones presentes en la comunidad, entre otras. En este contexto aparecen una nuevas vías, las TIC,  que en función de cómo se diseñen pueden contribuir al objetivo señalado. Los mensajes comunicativos que se utilicen, el diseño y uso de  redes interna (intranet) y la red de redes (Internet) se convierten en herramientas o vías que permitirán potenciar estilos de trabajo participativos entre los sujetos, fundamentalmente jóvenes y adolescentes, por cuanto son más proclives al uso de las mismas. Las organizaciones pueden y deben contribuir a partir de facilitación de recursos tanto humanos (especialistas) como instalaciones de que disponga.

La participación se debe entender como un proceso activo que involucra al ser humano en todo el proceso de actividad que desempeña en la sociedad, no se trata de ser parte de una acción aislada en  momentos específicos e irrepetibles, sino que es un proceso que ha de transitar por diferentes etapas que se imbrican en una práctica constante donde la persona o grupo de que se trate toma iniciativas y afirma su autonomía para hacerlo a partir de las expectativas a corto y largo plazo que van surgiendo.

Especial significación en los procesos participativos adquiere el derecho a la información correcta, en el momento oportuno y la práctica de una cultura del diálogo que respete la pluralidad de criterios. En este sentido, aparecen dos posiciones que difieren al abordar el proceso: una que aborda la participación como sinónimo de información, viendo en ella la expresión de la capacidad que posee la población de sensibilizarse, apoyar y actuar sobre la base de decisiones ya tomadas por alguien. En dicho caso, los sujetos se remiten sólo a colaborar o brindar su apoyo en la ejecución de la tarea. Participar a través de esta propuesta implica la respuesta dinámica de la población a una propuesta ya planteada. La otra perspectiva, sensibiliza a la población y de ese modo aumenta la receptividad y capacidad de esta para reaccionar ante las propuestas planteadas, alentando y desarrollando las iniciativas locales (P. Oakley, 1985: 24).

Cuando los individuos interactúan al participar pueden percibir cómo son aceptados por los otros, validar sus propios criterios y confrontar su autovaloración. Pueden mencionarse dos fases importantes de la acción participativa:

– La movilización y autoorganización. Esta puede ser espontánea o con cierto asesoramiento, junto con la búsqueda de información necesaria para definir y tomar clara conciencia acerca de lo que se necesita, las causas que provocan la carencia y las vías y técnicas  adecuadas para resolverla.

– Intercambio de opiniones (comunicación). En ella se comienzan a clarificar los objetivos, a perfilar los proyectos de acciones que conduzcan a la solución y a la posterior evaluación de las gestiones de su ejecución. Todo esto va acompañado de sucesivas tomas de decisiones y acciones que completan el proceso.

La posibilidad de todos los miembros de un grupo o comunidad de estar informados, de opinar y, lo más importante, de decidir sobre los objetivos, metas, planes y acciones en cada una de las etapas del proceso, constituye el indicador auténtico de la participación.

La participación debe ser vista como medio y fin, así como una de las principales necesidades del hombre. Puede ser evaluada como punto neurálgico si queremos hablar de democracia y un método de aprendizaje que transcurre en el propio proceso de toma de decisiones. Debe ser considerada el acto consustancial a la democracia y un proceso de autoaprendizaje que implica un compromiso activo para quienes deciden intervenir. Un verdadero proceso de cambio, transformación y apropiación autónoma de la sociedad será el resultado de enfrentar y resolver sus contradicciones y conflictos a través de las intervenciones conscientes de sus integrantes. Por ello, el primer requisito es crear las condiciones esenciales que garanticen una real participación. En este sentido se ha de ver a la participación como el ingrediente vital de cualquier estrategia de desarrollo.

Para lograr lo anterior, es necesario que la organización laboral se reconozca como miembro y parte de la comunidad en que se encuentra instalada, por ello, lograr el desarrollo de la comunidad contribuye a su propio desarrollo. Sus objetivos deben estar en consonancia con las características y el desarrollo de la comunidad, de otra forma los conflictos y crisis serían casi inevitables.

El concepto de comunidad ha sido ampliamente abordado en la literatura sobre el tema, pero como quiera que se trate, la comunidad ocupa determinado territorio cuya pluralidad de personas actúa más entre sí que en cualquier otro contexto del mismo carácter. Se realizan tareas y acciones comunes y sus miembros comparten cierto sistema de orientaciones valorativas que tienden a homogeneizar o regular de manera semejante su conducta. Forma parte de una organización social mayor y está atravesada por múltiples determinaciones que van, desde las de tipo económico-social, que dan como resultado las diferencias sociales entre los actores por los diferentes roles que debe desempeñar en el régimen económico dominante de que se trate, pasando por las de tipo institucional, que se ubican en el plano funcional del organismo social. Siendo así, no puede hablarse de la comunidad como un ente pasivo y su activismo pasa por la actividad que realizan sus integrantes al participar en ella. Por tanto, la organización laboral no debe estar ajena a esta realidad, su desarrollo está matizado por el de la comunidad. Pretender asilarse de la misma, estar “fuera” de ella es casi una utopía.

Para un análisis más cercano del tema que se expone, es pertinente que se tenga en cuenta la manera en que se trata el término comunidad por el Grupo de Estudios para el Desarrollo Comunitario (GEDCOM) de la Universidad Central “Marta Abreu” de las Villas, donde queda expresada la idea acerca de que la participación y la cooperación de los miembros que la conforman, constituyen los pilares básicos para su propia existencia. Dicha concepción expresa que la comunidad es un grupo social histórico concreto interpenetrado por la estructura socio clasista de la formación social donde está inserto. Este grupo comparte territorio y cultura comunes, en los cuales los niveles de participación y cooperación de sus miembros posibilitan su autoidentificación y la elección consciente de proyectos de transformación dirigidos a la solución gradual y progresiva de las contradicciones potenciadoras de su autodesarrollo (J. Alonso Freire, 2002: 10). Encontrar en la comunidad vías para desarrollar la participación, tan necesaria para la ejecución de todos los proyectos ideados por la sociedad, es una urgencia y esto convierte las TIC en una de las variantes para su implementación, por las facilidades que las mismas ofrecen.

En las condiciones de Cuba, las comunidades cuentan  los “jóvenes club”, que poseen la infraestructura básica (computadoras, acceso a redes internas e Internet),  los mismos se han dedicado fundamentalmente a la enseñanza de la computación. En la nuevas condiciones proponemos que además de la enseñanza de la computación, utilizando las ventajas que ofrece la instalación de la fibra óptica en Cuba, éstos se conviertan en centros de transmisión de cultura, que potencien el aprendizaje colaborativo en red y puedan elaborarse sitios interactivos (donde se  trabaje y se visiten por parte  los jóvenes, adolescentes y personas de otras edades) con temas de cultura general y otros de interés social, educacional y políticos, además de generar una cultura de discusión y diálogo entre las personas. Los “jóvenes club” pueden convertirse en centros de educación continua para la población y dar acceso de forma interactiva a la información y creación y difusión de las realidades y necesidades del contexto en que se insertan.

Las TIC pueden revolucionar la concepción de la enseñanza aprendizaje y vistas desde concepciones como las del constructivismo, el principio histórico cultural y el cognitivismo son un arma excelente para llevar a cabo nuevas formas de enseñanza, donde quien aprende y quien enseña tengan una relación horizontal (P, Freyre, 1970), donde aún siendo el proceso de enseñanza aprendizaje dirigido, puedan tenerse en cuenta las diferencias individuales, la zona de desarrollo próximo, hacer cada vez más significativo el aprendizaje y donde las personas desarrollen la metacognición, seleccionando contenidos teniendo en cuenta la relación de lo académico con el ámbito social, no los contenidos más novedosos, sino los más necesarios, aquellos que le permitan al estudiante su adaptación y asimilación a los cambios constantes del mundo profesional, aumentando la calidad de vida y variando las concepciones tradicionales de cultura, aprendizaje, etc.

La proliferación de nuevos conocimientos y la rapidez con la que otros se hacen obsoletos, exige de la sociedad y la educación enormes esfuerzos para proporcionar a los sujetos las habilidades necesarias para acceder al conocimiento existente y para contribuir a su generación, así como capacidad para aplicarlo a la resolución de problemas que afecten a cada sociedad. En el caso de los RRHH de una organización, esto significa estar preparados para asimilar los cambios que se producen; estos cambios, si se enfocan de manera participativa, resultan más productivos, evitando las tensiones y conflictos que suelen provocar. Para la participación, el uso de las TICs como recurso  para la comunicación se trata de  una de las vías que facilita la misma. Contar con RRHH que se “sientan”  sujetos de los cambios y no objeto del cambio significa contar con las potencialidades de éstos para enfrentar los nuevos objetivos.

Acceder al conocimiento existente para desarrollar la participación constituye un desafío que tiene su posible respuesta en la forma en que seamos capaces de utilizar las TICs para facilitarlo, para lo cual proponemos utilizar el aprendizaje colaborativo en red. Si bien hablar de aprendizaje colaborativo no resulta novedoso, consideramos que el aporte está en la incorporación de las TICs y las ventajas que estas ofrecen para el proceso de enseñanza-aprendizaje. Si se posibilita una mayor interacción de quien enseña con los demás sujetos, de los sujetos con entre ellos y con aquellos que se encuentren en el mismo espacio o no, se puede guiar el proceso pero, a su vez, se permite una relativa independencia; se desarrolla la colaboración, se motiva la integración; se ayuda a una mayor sistematicidad horizontal y vertical, se apoya a tener la opinión del facilitador, pero a su vez consultar otros especialistas; se promueve la realización de proyectos etc.

La reflexión teórica que acompaña la creación de este nuevo ambiente de aprendizaje se basa en la promoción de un clima de trabajo que propicie en el sujeto el ejercicio del pensamiento crítico, la toma de decisiones, el desarrollo de habilidades comunicacionales, sociales y cognitivas, la construcción colectiva del conocimiento y otras competencias necesarias para desempeñarse en un mundo globalizado y complejo. Encontramos favorable el trabajo en los “jóvenes club”, pues facilita el desarrollo cognitivo del individuo. Esta premisa conceptual se deriva de la Zona de Desarrollo Próximo, teoría que Vygostky define como: “la distancia entre el nivel real de desarrollo, determinada por la capacidad de resolver independientemente un problema, y el nivel de desarrollo potencial, determinado a través de la resolución de un problema bajo la guía de un adulto o en colaboración con otro compañero más capaz”. (Vygotsky, cit. por Crook, 1998).  Esta concepción permite tener en cuenta a los otros en la formación de cada uno de los sujetos y cuán útil nos puede ser la creación de ambientes de aprendizaje donde se pondere la cultura participativa; quizás, esto permita reorientar el trabajo de “coaching” de manera que sea más útil.

Atendiendo a lo expuesto se elabora una propuesta de utilización de las TICs como elemento que facilita alcanzar altos grados de participación social, la vinculación interesada, activa, construida sobre factores intrínsecos a la actividad de los distintos agentes sociales quienes, bajo estas condiciones, devienen en sujetos de la participación real como demanda para el autodesarrollo de las organizaciones y las comunidades, por cuanto se logra aprender a gestionar problemas de forma eficiente, vincular las diferentes generaciones a los proyectos, abordar problemáticas de interés para el desarrollo los contextos en que se desempeñan.

Se toma en consideración lo siguiente:

Los planteamientos teóricos del constructivismo

El conocimiento se construye, no está dado. El conocimiento es un proceso dinámico e interactivo a través del cual la información externa es interpretada por la mente. Esto significa que conocemos la realidad a través de los modelos que construimos para explicarla, y que estos modelos siempre son susceptibles de ser mejorados o cambiados. Por lo tanto, cada sujeto tiene que construir y reconstruir en forma permanente su propio conocimiento de sí mismo y del mundo.

Los proyectos colaborativos/cooperativos

Los componentes teóricos antes mencionados sirven de base para el diseño conceptual de los proyectos colaborativos/cooperativos que hacen parte del ambiente tecnológico propuesto. El objetivo principal que persiguen estos proyectos es el de propiciar el trabajo en equipo, la integración de saberes y el uso de las tecnologías de la información y la comunicación en la actividad.

Se toma en cuenta que los  métodos que se utilizan al enseñar constituyen un aspecto central del modelo educativo, pues son parte importante del mensaje que captan las personas que aprenden. Para lograr una visión compleja y comprometida de la realidad, la educación deberá tener en cuenta la complejidad del educando y adoptar una metodología apropiada que se convierta en contenido educativo.

Se define como proyecto un conjunto de acciones de búsqueda e indagación con la finalidad de resolver un problema o mejorar una realidad existente, para lo cual es necesario que las acciones sean conducidas y ejecutadas en un tiempo determinado y se cuente con los recursos necesarios para obtener los logros deseados (Sánchez J., 1999).

Con el trabajo por proyectos se busca que los sujetos aprendan de la experiencia ordenadamente, articulando metas y etapas en un número creciente de organizaciones, estableciendo tiempos y mecanismos de regulación y evaluación. El trabajo por proyectos está orientado por objetivos claros y precisos, y se basa en los intereses y necesidades de aprendices instructores. De esta forma, el desarrollo de un proyecto y su resultado final facilita la construcción de aprendizajes por parte de los sujetos, quienes participan activamente en todo el proceso.

De acuerdo con el pensamiento de Prescott, el aprendizaje colaborativo busca propiciar espacios en los cuales se dé el desarrollo de habilidades individuales y grupales, a partir de la discusión entre las personas al momento de explorar nuevos conceptos, siendo cada cual responsable de su propio aprendizaje. Se busca que estos ambientes sean ricos en posibilidades y propicien el crecimiento del grupo. (Prescott cit. por Urrego, I. et al, 2000). El tipo de trabajo que se propone facilita encontrar en los involucrados los principales problemas de la organización, incluidos aquellos que se vinculan de forma directa con las características de la comunidad en que están enclavadas las vías para su solución y desarrolla en las mismas actitudes de búsqueda y preocupación por la realidad cotidiana.

Apoyándose en las ventajas que describen Bischoffshausen P. en el trabajo colaborativo/cooperativo con el apoyo de las tecnologías informáticas y de telecomunicaciones (Bischoffshausen P. et al, 1999).

– El trabajo de varias personas frente a un sólo computador y en pos de un objetivo común genera el debate y la búsqueda de estrategias de uso y de resolución de problemas.

– Al utilizar los computadores como elementos de comunicación, y a través del desarrollo de las redes telemáticas, los sujetos acceden a múltiples y diversas formas de abordar, entender, operar y representar un mismo concepto u objeto de conocimiento.

– Por su estructura, facilita el almacenamiento y posterior intercambio de información.

– Favorece que las personas compartan sus trabajos con colegas del mismo lugar y con otros “virtuales” de otras partes del mundo.

La metacognición

Cuando un grupo humano desarrolla un emprendimiento, debe planificar sus acciones, hacer un inventario de los recursos disponibles, elegir entre ellos los más apropiados para los fines buscados, controlar el desarrollo del proyecto, introducir modificaciones y/o rectificaciones si fuera necesario, evaluar si se han alcanzado las metas, etc. En la medida que esas acciones colectivas de planificación, regulación y control son internalizadas por el individuo pasan a formar parte de un tipo de conocimiento especial que el sujeto utiliza para controlarse a sí mismo y que suele denominarse metacognición.

Un acercamiento a las principales formas de poder asumir las TIC, manejando conceptos como el de zona de desarrollo próximo, aprendizaje significativo entre otros, permite apreciar que la aplicación adecuada de las TICs en países en desarrollo generan nuevos espacios porque es una exigencia y a la vez se convierte en ventaja.

Las TICs representan, en la actualidad, una necesidad de cambio: exigen de la sociedad nuevas estrategias en la concepción de enseñar; exigen y permiten interdisciplinariedad de saberes.

Conclusiones

Es posible constatar que las TICs para las organizaciones y las comunidades en que enclavadas una posibilidad elaborar y concretar estrategias de colaboración participativa tanto en lo individual como lo social  trascender la cotidianeidad y formar, sin lugar a dudas, RRHH capaces de desarrollar las competencias necesarias para enfrentar los retos que la sociedad actual presenta, la calidad de los resultados que se obtengan depende de la concepción con que sean empleadas las TICs.

 Referencias

Alonso Freyre, Joaquín; Rivero Pino, Ramón y Riera Vázquez, Celia M. (2000). Autodesarrollo comunitario: teoría y método. Santa Clara: Editorial Feijoo.

Bischoffshausen, Cabrera, P.; Castañeda, M.; Garrido, J.; Ortega, A. (1999). Aprendizaje colaborativo asistido por computador. La esencia interactiva. Referencia virtual en: http://contexto-educativo.com.ar//12/nota-8.htm

Crook, Ch. (1998). Ordenadores y aprendizaje colaborativo. Madrid: Ediciones Morata.

________ (s. f). Conclusiones sobre el aprendizaje significativo. Referencia virtual en: http://www.icarito.cl/profes/entrega3/gestion1.html

Freire, Paulo. (2000). Pedagogía del oprimido. Madrid: Siglo XXI de España Editores.

Gutiérrez, A. (1997). Educación multimedia y nuevas tecnologías. Madrid: Ediciones de La Torre.

Johnson, C. (1993). Aprendizaje Colaborativo. Referencia virtual del Instituto Tecnólogico de Monterrey, México. Visto en:  http://campus.gda.itesm.mx/cite

La educación como factor de desarrollo. (1995).  (Documento presentado en el V Congreso de Bariloche, Argentina, (1995).  Revista Iberoamericana de Educación, Núm. 9, septiembre-diciembre, Ed. Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), Madrid, España,  pág. 251.

Limia David, Miguel. (1997). Sociedad civil y participación en Cuba. En: Informe de Investigación, CIPS.

Oakley, Meter. (1985). Consideraciones en torno a la participación en el desarrollo rural. Ginebra. Oficina internacional del trabajo.

Sánchez, J. (1999). Construyendo y aprendiendo con el computador. Santiago: Centro Zonal Universidad de Chile/ Proyecto Enlaces/MECE.

Urrego, I. et al. (2000). Aprendizaje colaborativo y cooperativo. Documento de trabajo interno al Proyecto Conexiones.

Zúñiga, M. (1994). Del constructivismo al construccionismo. Referencia virtual en: http://www.mep.go.cr/educacion/constructivismo.asp


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    Para citar este artículo:
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    Rodríguez, R. & Roque, Y. (2007, 30 de enero ). Propuesta de sistema de trabajo para el uso de las tecnologías de la información y la comunicación como vías para potenciar la participación en las organizaciones laborales. PsicoPediaHoy, 9(2). Disponible en:http://psicopediahoy.com/propuesta-uso-tics/
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