Recursos de Psicología y Educación

Tipo, calidad y frecuencia de las relaciones sexuales en el adulto mayor

Publicado: sep 20, 05 │ Categorías: Artículos1 Comentario
  • Freddy Enrique Cutipa Gonzales
    Arequipa, Perú

    Erika Schneider Gallegos
    Universidad Nacional de San Agustín, Perú



Los resultados de la investigación revelan una tendencia, generan una hipótesis y sientan las bases para investigaciones futuras. Muestran que sexualidad es un asunto de poca importancia para el adulto mayor, generando, en muchos casos, sentimientos de renuencia al tema.


RESUMEN

El objetivo del presente estudio es identificar el tipo, la frecuencia y la calidad de las relaciones sexuales del adulto mayor. Para tal efecto se contó con una población de estudio conformada por 45 adultos mayores, pertenecientes a la Asociación Geriátrica Señor de los Milagros de la localidad de Cerro Salaverry, distrito de Socabaya, en la provincia de Arequipa. Todos ellos pertenecientes a un nivel socioeconómico bajo.

El instrumento de medición que utilizado fue una encuesta semiestructurada elaborada por el Centro de Salud Pública de la Universidad Católica de Santiago de Chile y que se adaptó al medio. Por medio del estudio se comprueba que la mayoría de los adultos mayores consideran indiferente el mantener una vida sexual activa, por lo que optan por no tener relaciones sexuales en esta edad. Entre los motivos que llevan a esta decisión están el pensar que no está bien tener sexo a su edad, que las relaciones sexuales son algo exclusivo de los jóvenes y gente enferma. En el caso de los que mantienen relaciones sexuales, predominan aquellas que se realizan con penetración y con una frecuencia de más de una vez al mes, siendo en su mayoría satisfactorias y espontáneas.

Tipo, calidad y frecuencia de las relaciones sexuales en el adulto mayor

El proceso de envejecimiento es, sin duda alguna, una etapa por la cual todos los seres humanos tendremos que pasar, sin embargo, también es muy cierto que no todas las personas la transitarán con satisfacción.

Es un fenómeno que se produce de forma paulatina y para el cual se han generado diversas teorías, en las cuales intervienen factores tan diversos como la nutrición, las enfermedades, el desgaste, la propia desvinculación y el mismo ambiente (Pardo, 2003).

En nuestra sociedad, la ancianidad constituye un problema serio de salud. Al constituir ésta un derecho de la población, los organismos pertinentes trabajan cada vez más en torno a la creación de condiciones óptimas para la atención geriátrica.

Por otra parte, los adelantos de la revolución científico-técnica hacen que la vejez hoy en día tenga características cualitativamente diferentes a hace un cuarto de siglo, siendo evidente en el aumento de la esperanza de vida en los países subdesarrollados. Esto deja en evidencia que la atención al anciano ha alcanzado logros notables en nuestro país, formándose clubes del Adulto Mayor, donde nuestros ancianos aún pueden sentirse pertenecientes a un colectivo y pueden seguir desarrollándose como individuos.

Sin embargo, en el abordaje de la sexualidad en la tercera edad persisten actitudes retrógradas que tienden a rechazar, burlarse o, en el mejor de los casos, ignorar la existencia de actividad sexual en las personas mayores de 55 años. Estas actitudes retrógradas ante la sexualidad en esta edad pueden tener dos explicaciones. En primer lugar, en nuestra sociedad se establece una incorrecta asociación entre sexualidad y reproducción, la cual está influida, en gran parte, por los valores religiosos impuestos en dicha sociedad. Gracias a esta asociación, se considera que sólo es normal la actividad sexual durante la edad reproductiva y, por tanto, los ancianos no tienen por qué practicarla. En segundo lugar, la existencia del prejuicio “viejo”, término con el que se denomina al adulto mayor y que se equipara a “estar enfermo”, es tan fuerte que se aloja en los destinatarios del mismo como ideas fuertemente arraigadas, que luego determina su comportamiento erróneo. Incluso el personal que atiende a los ancianos adopta este tipo de ideas que van en directo perjuicio de la salud integral de los mayores, las cuales se ven claramente expresadas en diversas aseveraciones que se hacen al respecto de manifestaciones sexuales en los ancianos, como por ejemplo, actitudes de sorpresa y vergüenza al ver las ostensibles manifestaciones de cariño de los mayores, produciendo comentarios agresivos e irónicos como son: “Hay que comportarse de acuerdo con su edad”, “ustedes ya no están para eso”, “eso es de viejo verde”, etc. (Álvarez, 1996).

A esto se pueden agregar las falsas creencias y mitos acerca de los factores que contribuyen a la desvalorización de los ancianos, los que están agrupados del modo siguiente: las desviaciones sexuales son más frecuentes en la vejez; la actividad sexual es mala para la salud, especialmente en la vejez; es indecente y de mal gusto que los viejos tengan interés por la sexualidad; en la menopausia termina la vida sexual; las personas de edad no son sexualmente deseables, no tienen deseo sexual y no son orgánicamente capaces.

A raíz de estas situaciones sociales, la problemática de la población envejecida es de difícil abordaje. La complejidad de los problemas que generalmente afectan a un anciano frágil, demanda el concurso de varias disciplinas: medicina, psicología, enfermería, trabajo social y otras, para evaluarlos de forma real. Con frecuencia, su solución escapa de la intervención aislada del trabajador de la salud y precisa la participación de otros sectores de la sociedad.

Un estudio actual realizado por Lorenzo (2003) en una muestra de nivel socioeconómico medio- bajo, ha demostrado que la actividad sexual del anciano está influida por un grupo de factores que pueden, incluso, hacerla desaparecer. Dentro de ellos se encuentran los factores de pareja como la causa que más provoca abstinencia sexual, sobre todo en la mujer. Existe mayor tendencia a la viudez en la mujer y la sociedad no aprueba que una anciana trate de buscar una nueva pareja después de enviudar y, por lo tanto, estas mujeres renuncian a la sexualidad. La salud es otro factor que influye en la desaparición de las relaciones sexuales; innumerables enfermedades mentales y físicas pueden influir negativamente en la sexualidad en la tercera edad. Finalmente, un factor que también afecta son las condiciones domésticas, ya que no es extraño que en nuestro país coincidan tres generaciones habitando la misma casa y, generalmente, los ancianos tienen que compartir su habitación con otra persona, pues no se piensa que ellos necesitan privacidad.

Sin embargo, un estudio realizado por Muñoz (2003) en una muestra de nivel socioeconómico elevado, reveló que a pesar de la apreciación que se tiene respecto de la tercera edad, de considerarlos como seres asexuados y carentes de deseo sexual, la gran mayoría de los adultos mayores mantenían relaciones sexuales con sus parejas y, además, la frecuencia de éstas era considerablemente mayor de lo esperado. También es importante recalcar que la edad de las personas no constituyó un factor condicionante para el término de la actividad, lo que demuestra que la sociedad se encuentra errada respecto al tema de la sexualidad.

Entonces, ante resultados tan disímiles, nos vimos en la obligación de esclarecer el tema y acercarlo mucho más a la realidad social peruana y, a su vez, contribuir así en la bibliografía referente al tema, que en la actualidad se encuentra muy escasa. Por lo tanto, en la investigación se estudia la sexualidad de manera explícita en la muestra, tratando de esclarecer aspectos referidos al tipo, donde se reseña aquel tipo de relación sexual que incluya o no la penetración, si se recibe alguna estimulación, ya sea por parte de la pareja o individual, si se practican relaciones sexuales anales u orales y, a su vez, si hay estimulación previa por parte de la pareja, la cual puede consistir en besos, caricias, contemplación de la desnudez, contactos o palabras estimulantes. También se estudia la calidad de la sexualidad, donde nos encargamos de la importancia que tiene para un adulto mayor el mantener una vida sexual activa, así como la valoración personal que le dan a sus relaciones sexuales. Se resalta, también, la importancia de la presencia de orgasmo en una relación sexual, además de quién toma la iniciativa dentro de la relación sexual y si éstas son programadas, espontáneas o forzadas. Finalmente, se investiga la frecuencia de las relaciones sexuales en el adulto mayor, que estaría determinada por la cantidad de relaciones sexuales que mantienen en un período de tiempo delimitado.

Método

Sujetos

En la presente investigación se trabajó con 45 sujetos adultos mayores, 21 de sexo masculino y 24 de sexo femenino, todos ellos de 55 años en adelante, correspondientes a un nivel socioeconómico bajo y, además, quienes conservan una lucidez mental que les permitió comprender para luego responder de manera adecuada a las preguntas de la entrevista. Todos pertenecen a la Asociación Geriátrica Señor de los Milagros de la localidad de Cerro Salaverry, del distrito de Socabaya, de la provincia de Arequipa, Perú.

Se utilizó el muestreo no probabilístico por conveniencia, en el cual los sujetos que característicamente emplean los investigadores son aquellos que más fácilmente disponibles para los mismos.

Material

El instrumento utilizado fue una encuesta semiestructurada que el Departamento de Salud Pública de la Universidad Católica de Santiago Chile preparó, teniendo el tipo de escala tanto ordinal como nominal, porque presentaba unidades desiguales de medida las cuales, a su vez, jerárquicas. Además, como exigencia metodológica contemplaba una complementación con entrevista individual al momento de su aplicación, el cual, por ser la primera vez que se utilizaba en nuestro medio, estuvo exento de validez y confiabilidad.

Con base en este antecedente de investigación, se trasladó y adecuó el instrumento hacia nuestra sociedad mediante el cual se logró la recolección de datos. Dicha encuesta consta de 15 preguntas divididas en 3 ítems, a saber: tipo de relaciones sexuales, frecuencia de relaciones sexuales y calidad de las mismas en el adulto mayor.

Para la calificación de la encuesta se utilizó una estadística descriptiva, siendo el método empleado específicamente la distribución de frecuencias.

Procedimiento

El estudio que a continuación se presenta, se realizó entrevistando de manera individual a cada uno de los sujetos de la muestra, explicándoles el motivo de la investigación. Se les pidió su participación voluntaria, garantizándoles el anonimato de sus respuestas; de obtener una respuesta afirmativa a la petición, se aplicaba la encuesta al adulto mayor, recalcando que la misma se efectuaría de manera personal, por lo delicado de la temática.

Se evaluaron las tres variables especificadas en el estudio, como son tipo, calidad y frecuencia de las relaciones sexuales, todas ellas inscritas en la encuesta elaborada por el Centro de Salud Pública de la Universidad Católica de Santiago de Chile.

Para el análisis de los datos se utilizó estadística descriptiva, específicamente la distribución de frecuencias, que consiste en la representación gráfica de las frecuencias obtenidas de las diferentes puntuaciones de un proyecto de investigación.

Resultados y discusión

En la presente investigación se utilizaron gráficas para representar las distribuciones de frecuencia, dentro de las cuales se examinaron tanto las escalas nominales como las ordinales que presenta el instrumento utilizado. Abordar un problema tan complejo como la sexualidad en el adulto mayor es de gran importancia por las aportaciones que pueda brindarnos al respecto.

Se pudo apreciar que la sexualidad es un tema al que el adulto mayor le da poca importancia, generando, en muchos casos, verdaderos sentimientos de renuencia hacia el tema. Esto se pudo valorar en las respuestas brindadas por muchas sujetos de la muestra que decían que ya no mantenían relaciones sexuales, ya que eso era sólo para personas jóvenes, o que sus creencias no se lo permitían, incluso llegando a contestar que eso sólo era para personas enfermas.

A esto se puede agregar el gran número de adultos mayores que se negaron a hacer la encuesta por sentir que se invadía su privacidad, teniendo en cuenta que se les garantizaba el anonimato de sus respuestas; esto es un claro indicador de que el tema de la sexualidad es muy incómodo a esta altura de sus vidas, ya que en la experiencia personal se puede apreciar que las personas más jóvenes no muestran ningún tipo de reparo en responder preguntas relacionadas con la sexualidad.

En el gráfico 1 se observa que la mayoría de los adultos mayores encuestados considera indiferente la sexualidad y, por lo tanto, no mantienen una vida sexual activa, tal como lo refleja el gráfico 2. Esto comprueba lo planteado en la teoría que explica la pérdida de interés en la sexualidad por parte del adulto mayor, esto debido a que se identifica la sexualidad con procreación, y cuando se rebasan los años de reproducción, este aspecto de la vida queda relegado a un segundo plano (Baur y Crooks, 2003).

Figura 1. Opinión acerca de las relaciones sexuales en la tercera edad

Figura 2. Importancia de una vida sexual activa

En cuanto al tipo de relaciones sexuales, queda claramente evidenciado en el gráfico 3 que la mayoría de adultos mayores que aún mantienen relaciones sexuales, las realiza con penetración, coincidiendo con los resultados obtenidos por Muñoz (2003), donde 93% de los entrevistados que mantenían relaciones sexuales lo hacían con penetración, y sólo 7% lo hacía sin penetración.

Figura 3. Relaciones sexuales con penetración o sin penetración

Podemos apreciar, en el gráfico 4, que la frecuencia en las relaciones sexuales en aquellos adultos mayores que aún tienen una vida sexual activa, no se ve mermada en esta etapa de sus vidas, lo que es un claro indicio de que la sexualidad puede seguir siendo parte importante en el transcurso de la vida. En este gráfico se puede apreciar que los resultados corroboran los estudios realizados tanto en Santiago de Chile por Muñoz (2003), así como los realizados en Cuba por Lorenzo (2003), donde también la mayoría de entrevistados respondieron que tenían una frecuencia de más de una vez al mes de mantener relaciones sexuales.

Figura 4. Frecuencia de las relaciones sexuales

El gráfico 5 refleja que a esta edad las relaciones sexuales son satisfactorias, lo cual deja entrever que aquellas personas, que por motivos de ideas y creencias equivocadas dejan de tener relaciones sexuales, están sumamente equivocadas y definitivamente están perdiendo una forma más de gozar esta última etapa de sus vidas. Se puede apreciar también que los juegos previos aún se manifiestan en esta etapa de la vida, enriqueciendo aún más la vida sexual.

Figura 5. Calidad de las relaciones sexuales

En cuanto a la toma de iniciativa de las relaciones sexuales, la mayoría señala que la iniciativa es tomada por su pareja. En el transcurso de la investigación esta respuesta iba acompañada de otras afirmaciones, como que tenía que acceder ante la petición de su pareja, ya que si no lo hacía ésta se podía poner agresiva. Además, esta aseveración fue reforzada por un alto porcentaje que señaló que son forzadas, siendo motivo de presencia de violencia intrafamiliar, lo cual va más allá de los límites de esta investigación y puede ser motivo de un nuevo estudio.

Se encuentra que los resultados de la presente investigación difieren del estudio realizado por el Centro de Salud Pública de la Universidad Católica de Chile, a cargo del Dr. Raúl Muñoz Lemaitre, para lo cual la mejor explicación es la necesidad de hacer las diferencias culturales entre una población y otra, así como también la diferencia socioeconómica de ambas muestras, ya que la muestra del Dr. Muñoz pertenece a un nivel socioeconómico elevado y la muestra de la presente investigación pertenece a uno bajo.

A este respecto, es innegable y muy objetiva la gran diferencia cultural y económica existente entre países como Perú y Chile, así como también el interés que ambos gobiernos ponen en su población. En temas de salud, se puede apreciar, según la investigación de Muñoz (2003) donde se narra la metodología y el procedimiento de una manera clara, que el lugar donde realizó el estudio estaba muy bien organizado, y que ya contaba con algunos años de creación, a diferencia de la Asociación Geriátrica Señor de los Milagros, que lleva poco tiempo de creación y que no cuenta con el apoyo de profesionales calificados y remunerados que puedan servir de guías y soporte en situaciones delicadas como la sexualidad.

También difiere de la investigación realizada por Lorenzo (2003), la misma que fue hecha en Cuba, siendo mayor la diferencia en el aspecto cultural y educacional. De todos es sabida la importancia que el país cubano le da a la educación y formación de sus habitantes de todas las edades.

Entonces, a raíz de los resultados se hace evidente la creación y la formulación de proyectos o programas educativos que permitan a nuestros adultos mayores conocer mejor las características del desarrollo humano y disfrutar así de su sexualidad.

Estos programas deberán ser integrales, elaborados y aplicados por las personas idóneas, como puede ser un equipo conformado por médicos, psicólogos, asistentes sociales, enfermeras y todas aquellas personas que de alguna u otra forma tengan un claro conocimiento del desarrollo humano y que, además, estén interesadas en el mejoramiento de la calidad de vida del individuo.

Dichos programas deben estar dirigidos, en primer lugar, al cambio de actitudes erróneas e ideas irracionales, para luego transformar comportamientos inadecuados en el adulto mayor, los cuales están provocados por sociedades “viejistas”, -término comparable al de “racismo”-, que van generando desde la juventud actitudes negativas hacia las personas de la tercera edad y que llevan a que con el tiempo, la persona se convierta en destinatario de sus propios prejuicios.

Lamentablemente, el número de sujetos estudiados ha sido reducido, lo que no permite una adecuada generalización de resultados. Sin embargo, no podemos negar que los resultados de la investigación revelan una tendencia, generan una hipótesis y sientan las bases para investigaciones futuras, las cuales se puedan realizar con un mayor número de sujetos, así como comparar diferentes grupos socioeconómicos, nivel sociocultural, edades y sexo de los entrevistados.

Referencias

Álvarez, J. (1996). Sexualidad en la pareja. México: Editorial El Manual Moderno.

Baur, K. y Crooks, R. (2000). Nuestra sexualidad. México: Editorial Internacional Thomson. Editores.

Ibáñez, B. (1995). Manual para la elaboración de tesis. Segunda edición. México: Editorial Trillas.

Lorenzo, C. (2003). La sexualidad en la tercera edad. (En línea). Cuba. Disponible en: http://www.psicocentro.com/cgi-bin/articulo_s.asp?texto=art48001

Revista Cubana Investigación Biomédica. (2003). Condiciones generales sobre algunas de las teorías del envejecimiento. Cuba: Autor.

Zinser, O. (1992). Psicología experimental. México: Editorial McGraw Hill.

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    Para citar este artículo:
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    Cutipa, F. E. & Schneider, E. (2005, 20 de septiembre ). Tipo, calidad y frecuencia de las relaciones sexuales en el adulto mayor. PsicoPediaHoy, 7(11). Disponible en: http://psicopediahoy.com/relaciones-sexuales-adulto-mayor/
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Un Comentario a Tipo, calidad y frecuencia de las relaciones sexuales en el adulto mayor

  1. Gisela dice:

    Hola, muy interesante la publicación.
    Estamos realizando un trabajo sobre la sexualidad y la vejez en Argentina.
    Querría saber si es posible tener el trabajo completo, con las encuestas y los gráficos.
    Desde ya, muchas gracias.

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