Recursos de Psicología y Educación

Influencia de las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) en el desarrollo de la personalidad

Publicado: May 17, 07 │ Categorías: ArtículosSin Comentarios
  • Roberto Rodríguez González
    Santa Clara, Cuba

    María Teresa Rodríguez Wong
    Luís Manuel Peteiro Santaya

    Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas



El objetivo de este trabajo es reflexionar acerca de la influencia de las TIC en el desarrollo de la personalidad, poniendo especial énfasis en algunos trastornos psicopatológicos que se asocian al uso de las mismas y entendiéndolas como fenómeno cultural.

Introducción

Uno de los fenómenos característicos de nuestra época es el desarrollo vertiginoso de la tecnología y, a su lado, las contradicciones que para su incorporación cultural generan. Lo que inicialmente se denominó nuevas tecnologías de la información y la comunicación (NTIC), actualmente tecnologías de la información y la comunicación (TIC), prescindiendo del “nuevas” (por su alta incorporación, incluso en los espacios más insospechados de la cotidianeidad), al preguntarnos cómo están usando no obtenemos, en todos los casos, una respuesta resulta alentadora.

Ante esta situación, por demás comprensible, atendiendo a los cambios que supone la incorporación de las TIC al cotidiano desempeño del hombre, han aparecido dos posturas básicas. De una parte se encuentra la postura crítica radical a ellas, que las considera esencialmente deshumanizantes, e incluso “esquizofrenizante”, y que abogan por desecharlas, o al menos utilizarlas lo menos posible. De otra parte, se encuentra la postura de defensa, no menos radical que la anterior, y que refiere que es el hombre quien las convierte en algo negativo, pues las TIC son esencialmente “buenas”.

El objetivo de este trabajo es reflexionar acerca de la influencia de las TIC en el desarrollo de la personalidad, poniendo especial énfasis en algunos trastornos psicopatológicos que se han asociado al uso de las mismas, lo que se intenta realizar desde la perspectiva de entender las TIC como un fenómeno cultural, asumiendo con ello que no son “ni buenas ni malas” en sí mismas: es la forma como se usen lo que determina las consecuencias en el plano social e individual, formas que están a su vez culturalmente determinadas, pues dependen de cómo se concibe el mundo, las relaciones humanas, las relaciones de producción, los valores y presunciones que orientan y regulan la actividad.

Desarrollo

Breve definición de las TIC

Al mencionar las TIC, se hace referencia a aquellos medios que surgen a raíz del desarrollo de la microelectrónica, destacándose fundamentalmente: los sistemas de vídeos, la informática y las telecomunicaciones, capaces de crear, almacenar, recuperar, seleccionar, transformar y transmitir información a gran velocidad. Ejemplos claros de lo anterior son la Internet, las diversas Intranets que crean instituciones de diverso tipo y todas las acciones que éstas suponen; la telefonía móvil, la mensajería electrónica y un conjunto de posibilidades que aparecen con vertiginosa rapidez.

Las TIC en la educación

Para entender la influencia de las TIC en el desarrollo de la personalidad, es necesario tener en cuenta que, actualmente, las personas se relacionan con ellas en la mayoría de sus áreas de actividad: por ejemplo, en el área de la salud encontramos que están ampliamente incorporadas como medios para el diagnóstico y la intervención; en el área de las comunicaciones, en los espacios recreativos, etc. Pudiera decirse que resulta más trabajoso pensar en qué tipo de actividades no se utilizan las TIC, que ejemplificar su uso cotidiano. Todo ello supone que el sujeto (aunque no siempre de manera consciente) cree y sistematice sus propias valoraciones, sus propios modos de entender las TIC, unas veces de manera más cercana a la realidad, otras maximizando su verdadero alcance.

En la educación se ha incorporado ampliamente el uso de las TIC; esta es una de las áreas de actividad del sujeto que resultan de mayor impacto para la formación de su personalidad, por cuanto es ese el objeto mismo de la educación. Por tanto, de la forma como se usen las TIC en esta área dependerá, en buena medida, no sólo las habilidades que las personas adquieran para la interacción con estos medios sino la idea que se formen de qué son, cuál es su alcance y cómo deben utilizarse, así como la influencia en el desarrollo armónico o no de la personalidad.

Son numerosas las reflexiones de alcance psicopedagógico que aparecen en la bibliografía sobre la introducción de las TIC en el proceso de educación, y más allá de las sugerencias didácticas que se dan al respecto, referiremos los criterios valorativos sobre estos medios:

Ventajas

Las TIC, especialmente Internet, facilitan el intercambio científico (permite consultar y mostrar experiencias de trabajo), facilitan la comunicación, la búsqueda de materiales mediante el uso de buscadores que conectan con facilidad a base de datos especializadas, a la par se convierten en valiosas herramientas para la colaboración y el intercambio a través de variantes de comunicación como, por ejemplo: chat, foros, mensajería electrónica, etc. Otras facilidades de las TIC influyen en la educación y formación, como es el caso del uso de la computadora y los videojuegos como medios de enseñanza que permiten:

1. Que los sujetos utilicen la exploración directa como modo de aprendizaje, y con ello sean aprendices más activos.

2. El fomento de la “conectividad global”, pues permiten que entren en contacto sujetos de diversos lugares, incluso de culturas diferentes, promoviendo el intercambio intercultural en el aprendizaje.

3. El uso de aulas y laboratorio virtuales, promoviendo el acceso a la realización de prácticas no siempre posibles en condiciones reales.

Las actividades que pueden realizarse por medio de las TIC en la educación resultan, por lo general, motivantes para los aprendices por su carácter lúdico, por el uso de recursos visuales (colores y figuras tridimensionales) y auditivos, entre otras ventajas. Y en el caso de los videojuegos, éstos favorecen el desarrollo de habilidades motoras, la toma de decisiones y el trabajo con aspectos procedimentales por el carácter algorítmico con que son concebidos. Permiten, además, abarcar contenidos interdisciplinares, favoreciendo perspectivas integradoras en el aprendiz. En el caso de las computadoras, éstas sirven como soporte para la ejercitación y la sistematización de contenidos (entrenamiento del aprendizaje memorístico), pueden ser medio para el aprendizaje heurístico, al ser utilizadas como medio para la investigación.

Desventajas

Las críticas fundamentales al uso de la tecnología en ambientes educativos están referidas a los videojuegos y a Internet. Sobre los primeros se apunta que alrededor del 98% se sustentan en alguna forma de violencia, con la correspondiente incidencia en la personalidad, en particular en la conducta de los sujetos, especialmente cuando se trata de niños y adolescentes. Se argumenta también que pueden generar cierto tipo de “costumbre” a su carácter lúdico y procedimental, con la amenaza de que con ello los aprendices rechacen en alguna medida el uso de otras formas de organización de la actividad docente, y que por su carácter algorítmico favorecen el desarrollo del pensamiento convergente, pero minimizan el valor del pensamiento divergente.

Otro elemento negativo que se asocia al uso de estos medios es que generan “fragilidad perceptiva”. Como consecuencia del uso de materiales que se caracterizan por la sobreabundancia de estímulos externos (videojuegos, ambientes interactivos, etc.) puede aparecer en el aprendiz dificultad para “pensar en ausencia de ese tipo de “flujo de estimulación”, lo que se expresa con frecuencia por parte de los maestros, quienes aluden que los niños que usan mucho este tipo de medios no son igualmente eficientes cuando utilizan otros, como, por ejemplo los textos, comentando que cuando trabajan con ellos “se aburren”. En ocasiones, los aprendices, y también algunos profesores, convierten el uso de las TIC en un fin en sí mismo, siendo incapaces de entenderlas como medio para lograr otros objetivos. Todavía no se ha logrado (excepción hecha de algunas experiencias educativas interesantes) armonizar las TIC en la educación, de manera que no queden subutilizadas, pero que tampoco se sobrevalore su alcance.

En nuestra opinión, la clave para que el óptimo uso de las TIC en el proceso pedagógico, está en incorporarlas desde su pleno conocimiento, pero sin diluir en ellas los objetivos del aprendizaje. Una variante es desplegar la enseñanza de la computación como soporte para el aprendizaje de otras materias, dándole sentido educativo al uso de las TIC, para lo cual es necesario asimilarlas como un medio más (por sofisticado que sea) en el proceso de aprendizaje, y tener entonces en cuenta los objetivos pedagógicos a los que deben responder.

TIC y Psicopatología

Resulta oportuno aclarar, que no existe consenso en la comunidad científica en cuanto a las patologías “emergentes” asociadas a las TIC. Si bien existen algunos intentos para su diagnóstico y tratamiento, aún no se encuentran aceptadas, e incluso persiste la controversia con respecto a su existencia, pues no pocos consideran que no existen patologías nuevas vinculadas al fenómeno tecnológico sino nuevas manifestaciones de patologías conocidas, como la ludopatía u otras adicciones.

A pesar de lo anterior, es interesante destacar algunos elementos que se refieren al tema: aunque no esté aún claramente definida la patología, estos elementos se manifiestan en el desarrollo de la personalidad, asociadas de alguna forma a las TIC, por lo que es conveniente no desechar su análisis, fundamentalmente en el nivel fenomenológico.

Yo interactivo

“Con cada correo que escribo, cada web que visito, cada vez que “hablo” en un web blog, construyo mi personaje, mi ego virtual, un yo que va más allá del yo. Me lo creo si los otros se lo creen, pero no es real; es, soy, mi creación. Me convierto así en artista de mí misma […]. En el mundo virtual somos escritores de la propia vida, pero no de la auténtica, no es una biografía sino una obra de ficción, la que cada uno se construye de sí mismo” (Molist, Mercè; 2005)

Con la cita anterior se ilustra un fenómeno que se describe como una de los efectos negativos de las TIC en la personalidad: el Yo Interactivo, definido como cierto nivel de pérdida de contacto con la realidad externa, suplantando ésta por la interacción con las máquinas, internalizando como modelo de realidad lo vivenciado en estos ambientes.

Sin alcanzar al nivel de desorganización psicótico, se describe la existencia de personas que prácticamente limitan sus interacciones sociales a los ambientes digitales, y deconstruyen constantemente en ellos su propia identidad: juegan a ser otras personas, y en gran medida viven esos personajes que construyen, olvidando su propia vida, con el consiguiente deterioro social y personal.

Este trastorno se encuentra estrechamente relacionado con el denominado Síndrome de Adicción a Internet (IAD, por sus siglas en inglés). Este tipo de adicción se considera muy similar a la descrita en el caso de los “juegos patológicos”. Se trata del uso compulsivo de Internet, lo que genera una distorsión de los objetivos personales y el deterioro del sujeto en sus principales ámbitos de interacción: familiar, profesional, etc. Asociados a este desorden se describen síntomas cognitivos, conductuales y fisiológicos. Aunque se han propuesto varias alternativas para su diagnóstico, evaluando incluso la cantidad de horas de permanencia ante la máquina, la mayoría de los autores reconoce como criterio de valor para determinar como patológico el uso de Internet, la existencia de deterioro significativo en las actividades sociales cotidianas del sujeto, así como el escaso reconocimiento de esta situación por la persona.

Se describen dos formas de manifestación, o modelos del IAD:

1. Los adictos al trabajo en solitario: aquellos sujetos que realizan, a través de Internet, acciones básicamente unilaterales: juegos que no implican a otras personas, visitas a sitios, búsqueda de información, etc.

2. Los adictos a la comunicación en Internet: en este grupo se encuentran la mayoría de los adictos, quienes utilizan Internet para el intercambio con otros sujetos: juegos interactivos, web blogs, chats, foros y otras variantes de mensajería.

A continuación se enuncian algunos de los síntomas que son tomados como criterio diagnóstico para el IAD:

1. Aparición de tolerancia: el sujeto necesita aumentar cada vez más el tiempo de conexión a Internet para alcanzar lo que inicialmente lograba en menos tiempo.

2. Abstinencia: cuando la persona está más tiempo del habitual sin conectarse puede aparecer irritabilidad, agitación psicomotriz, pensamientos recurrentes sobre lo que está pasando en la red, movimientos voluntarios o involuntarios similares a los que se efectúan con el teclado, etc.

3. Cambios drásticos en los hábitos de vida, incluyendo modificación en los patrones de sueño y alimentación (en ocasiones llegando a la desnutrición).

4. Disminución generalizada de la actividad física.

5. Síntomas “físicos”: dolores de espalda, pérdida de visión, desnutrición, cefalea, etc.

6. Estado de conciencia alterado (hipoprosexia), por la alta concentración en la pantalla.

7. Respuesta condicionada ante la conexión: aceleración del pulso, aumento de la TA.

8. Paulatino deterioro social, que puede manifestarse en el área profesional, familiar, personal, o en todas.

Los síntomas que se describen son muy similares a las adicciones en sentido general, las diferencias son de tipo fenomenológico. De hecho, no pocos autores se refieren a Internet como un nuevo tipo de droga, apoyando su criterio no sólo respecto a la sintomatología que genera, sino a la forma en que se va gestando esa adicción, muy similar a como sucede con las drogas, describen el ciclo de adicción a Internet:

1. Estado emocional negativo previo: generalmente las personas que se convierten en adictos padecían estados depresivos, o frecuentes frustraciones, fundamentalmente en el intercambio social.

2. Consumo con placer y aumento de la autoestima: encuentran en los ambientes interactivos una “vida alternativa” que generalmente les da más placer que el intercambio social no virtual.

3. Sensación de control omnipotente y poderío: se refuerza la sensación de que “sólo en Internet se es uno mismo”; las personas encuentran allí mayor privacidad, mejores posibilidades de intercambio social (en gran medida relacionado con la posibilidad de deconstrucción y construcción de su identidad personal. Está estrechamente vinculado al fenómeno del “Yo Interactivo”).

4. Disminución y posterior desaparición del efecto eufórico: comienzan a manifestarse síntomas de abstinencia; al desconectarse la persona siente cada vez mayor malestar.

5. Reforzamiento de la frustración con el retorno a la realidad: los sujetos tratan de estar mayor tiempo conectados porque les resulta cada vez más intolerable la realidad. Progresivamente van perdiendo sus competencias sociales; solo en el mundo virtual pueden funcionar adecuadamente.

6. Estado depresivo, frustración y reinicio del ciclo: aparecen manifestaciones obsesivo-compulsivas relacionadas con el tiempo de conexión, lo cual, unido al significativo deterioro social, genera en el sujeto estados emocionales negativos.

Actualmente se trabaja por determinar instrumentos que permitan diagnosticar más precisamente los trastornos asociados a las TIC. Por ejemplo, existen algunas propuestas para el IAD, que toma como modelo los criterios que en el DSM-IV aparecen referidos a los juegos (Dra. Kimberly S. Young, 1999). Otros autores, por el contrario, expresan que no puede haber un patrón cuantitativo para determinar cuándo el tiempo de conexión está siendo patológico pues, a diferencia de las drogas (donde la cantidad consumida es físicamente tolerable hasta un límite), igual tiempo de conexión puede tener connotaciones diferentes en función de elementos cualitativos; por lo tanto, ubican el criterio diagnóstico básicamente en el sentido que tenga para el sujeto el uso de Internet. Otros autores sencillamente niegan que exista adicción a Internet, argumentan que ésta es sólo un nuevo soporte para adicciones conocidas. Las personas, por lo general, no son adictas a Internet como fin en sí mismo, sino que a través de este medio satisfacen otras adicciones, por ejemplo, a los juegos, a las compras, al sexo o a determinadas desviaciones. También pueden canalizarse “patologías previas”, lo que en alguna medida está sustentado en el hecho de que muchos de los que son vistos como adictos, son sujetos que se caracterizan por disfuncionalidades en el intercambio social, especialmente en el ámbito familiar y de pareja. Referido a los niños y jóvenes que manifiestan estos desórdenes, existe consenso entre psicólogos y psiquiatras al afirmar el importante papel del la familia, resaltando que, por lo general, estos sujetos provienen de hogares disfuncionales, resaltando la presencia de pobreza en la comunicación, frágiles vínculos afectivos, ambigüedades en las reglas y roles, etc.

La controversia sobre estas “patologías emergentes” parte incluso de cuestionarse su propia existencia, en cuanto a si constituyen trastornos provocados por la tecnología, o sencillamente son patologías ya bien definidas que ahora encuentran otra forma de expresión, siendo las TIC, entonces, sólo un facilitador para que se manifiesten estos desórdenes.

Resulta interesante apuntar que aunque estamos lejos de una visión concluyente respecto a estos cuestionamientos, ya existen centros para el tratamiento de patologías asociadas a las TIC en países de alto desarrollo, como Alemania y Estados Unidos. Existen también grupos terapéuticos con principios de funcionamiento similares a “Alcohólicos Anónimos”, para el apoyo a personas con este tipo de trastornos que abarcan un espectro de acción en que están incluidos mayor número de países, incluso algunos de ellos con apoyo en las propias TIC, por ejemplo, internetadiction.com; netadiction.com.

En nuestra opinión, estos fenómenos están alertando sobre la necesidad de atender de manera científica las consecuencias del uso extendido e intensivo de la tecnología en la sociedad. El reto está en desarrollar esta atención terapéutica que va resultando acuciante y desarrollar paralelamente un nivel de comprensión que trascienda el plano fenomenológico: es necesario tomar como base del análisis a la sociedad, con las características actuales, tanto desde consideraciones macrosociales como microsociales; desde esta óptica se abren interesantes e importantes interrogantes tales como: ¿Qué valores están propiciando el uso de las TIC? ¿Cómo se están entendiendo y estructurando la naturaleza y la actividad humanas?

Conclusiones

Las TIC se han incorporado a la mayoría de las áreas de actuación de los seres humanos, fenómeno que debe incrementarse. El adecuado uso de las TIC en la educación es esencial para la formación de la personalidad.

Se describen trastornos psicopatológicos que algunos autores asocian a las TIC, particularmente a Internet. No existe claridad en cuanto a la etiología y desarrollo de estos trastornos, ni siquiera existe consenso en cuanto a reconocerlos como nuevas entidades psicopatológicas.

Es necesario entender la determinación sociocultural que subyace al uso de las TIC, como elemento imprescindible para que el impacto de estas en el desarrollo de la personalidad, y de la sociedad, sea positivo.

Referencias

Molist, M. (2005). “El meta-yo”, en comunicación presentada a las Jornadas Metanarrativa(s), citada por Eduardo Giordano (2004). Apuntes para una crítica de los medios interactivos. De la degradación cultural al exhibicionismo tecnológico. Revista Iberoamericana de Educación, 36. Extraído el 26 deaAbril de 2007 desde http://www.rieoei.org/rie36a03.htm
Young, K.S. (1999). Internet Addiction: Symptoms, Evaluation and Treatment. L.VandeCreek & Jackson (eds). Innovations in Clinical Practice: A Source Book, vol. 17, 19-31, citada por Boris Omar Villanueva Meneses (s.f.).Adicción a Internet. Extraído el 20 de abril de 2007 desde http://www.monografias.com/trabajos6/adin/adin.shtml


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    Para citar este artículo:
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    Rodríguez, R., Peteiro, L. M. & Rodríguez, M. T. (2007, 17 de mayo ).Influencia de las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) en el desarrollo de la personalidad. PsicoPediaHoy, 9(12). Disponible en: http://psicopediahoy.com/tic-desarrollo-personalidad/
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