Recursos de Psicología y Educación

Vygotski y Luria. Dos aliados, dos amigos, dos vidas: un acuerdo teórico-práctico sobre la mente y el protagonismo de lo social

Publicado: May 30, 06 │ Categorías: Artículos3 Comentarios
  • Angie Vázquez Rosado
    Catedrática Asociada UIPR
    San Juan, Puerto Rico



Este trabajo presenta algunas ideas de la teoría psiconeurológica de Luria en relación y comparación con las ideas de Vygostki en su teoría socio-cultural de la mente. Ofrece un cuerpo teórico-metodológico completo sobre la consciencia humana y sus raíces socio-culturales.

Introducción

Uno de los debates más constantes en las ciencias y disciplinas que estudian al ser humano, incluyendo la Psicología, ha sido la dualidad cartesiana; debate en el cual se establece que el ser humano es una composición dicotómica entre elementos separados y distintos: el alma (o mente) y el cuerpo. A través de los siglos, y sobre todo hasta finales del Siglo XIX, teóricos, filósofos, investigadores, y hasta especuladores fortuitos, trataron la cuestión asumiendo posiciones de uno u otro lado de esta controversia, sin necesariamente profundizar en el conocimiento que permitía visiones discrepantes al dualismo.

En la Psicología este debate ha permeado las escuelas que históricamente han servido para categorizar las ideas producidas en el seno de esta disciplina: si Biológico, entonces se presume el poderío de los procesos orgánicos (tanto en su enfoque estructural como funcional); si Intrapsíquico, se presume el dominio de lo mental (lo inconsciente, particularmente); si Fenomenológico se consideran las variables existenciales de trascendencia y la unicidad de la experiencia de la vida personal como elementos determinantes; si del Psicosocial se trata, se prioriza en condiciones sociales como factores de influencia negando la herencia o lo corporal pero favoreciendo cierto determinismo social. Con el paso del tiempo, hemos visto, inclusive, el surgimiento de algunos movimientos que yuxtaponen una escuela de pensamiento sobre otra creando formas de eclecticismo teórico en búsqueda de modelos holísticos, lo cual muchas veces ha creado una confusa combinación de premisas incongruentes, o una errática mezcla teórica de agrupamiento puramente pragmático de técnicas y/o ideas aisladas y fragmentadas.

Objetivos: ¿Por qué estudiar a Luria?

Lo interesante, en esta historia son los casos de excepción. Ese es el fenómeno, entre otros, de Alexander Luria. Un ciudadano ruso que se doctora en Medicina y eventualmente también estudia Psicología, considerado como el padre de la Neuropsicología Soviética, un nuevo campo teórico que trabaja ambos componentes, cuerpo y mente; no como antagónicos sino como unidades no-excluyentes abordadas desde un enfoque monista. Lo particularmente diferenciador de Alexander Luria no es que pretenda resolver la dicotomía cartesiana, ni mucho menos evidenciar el dominio de alguno de sus componentes, sino que busca dentro de la vertiente fisiológica los puntos de encuentro entre sociedad y organismo.

Luria desarrolló su trabajo estudiando el cerebro y sistema nervioso conjuntamente con los procesos psicológicos, concentrando en el desarrollo cognitivo desde la integración sociocultural propuesta por Vygotski, su maestro y guía teórico, en su teoría Genética Socio-Cultural de la Mente. Esto lo hace de forma aplicada a los procesos neurofisiológicos del cerebro y sistema nervioso, particularmente sobre las enfermedades o lesiones que sufre el ser humano como las afasias, las lesiones traumáticas, alteraciones en la memoria, la atención y la percepción, sin dejar de atender los procesos fisiológicos normales. Lo interesante de la lectura de los trabajos de Luria es que cuando creemos estar hablando con el médico nos habla el psicólogo y cuando creemos que la respuesta será psicológica nos contesta el neurólogo. Esta aparente dicotomía disciplinaria no existe realmente en sus trabajos. La expectativa de una u otra solo radica en el lector acostumbrado a los esquemas dualistas.

En realidad, habla con las dos voces, como diría Bajtin, y con una tercera voz, de unidad transformadora desde la dialéctica marxista-hegeliana. Su trabajo provee un excelente ejemplo de lo que constituye el salto cualitativo hacia la síntesis, la integración y la transformación. Su teoría aporta una nueva visión en una nueva forma de hacer Psicología y Neuro-Medicina, siguiendo las líneas teóricas establecidas principalmente por Vygotski.

Es el objetivo de este trabajo presentar algunas de las ideas de la teoría psiconeurológica de Luria en relación y comparación con las ideas de Vygostki en su teoría socio-cultural de la mente. Para ello se buscarán puntos de enlace teóricos investigativos y el quehacer científico entre estos dos teóricos soviéticos quienes hicieron una alianza científica para resolver el problema de la crisis de la Psicología de su época y ofrecer alternamente un cuerpo teórico-metodológico completo sobre la consciencia humana y sus raíces socio-culturales.

Las ideas de Luria

Luria fue un pródigo investigador y escritor, produciendo diversidad de libros, conferencias y artículos como: Sensación y Percepción, 1975; El papel del lenguaje en el desarrollo de la conducta, 1979; Lenguaje y comportamiento, 1984; Psicología y Pedagogía, 1986; Desarrollo histórico de los procesos cognitivos, 1987; Conducta verbal, 1988; El cerebro en acción, 1988; Fundamentos da neuropsicología, 1981; Lenguaje y desarrollo intelectual en la crianza, 1985; Pensamiento y lenguaje: últimas conferencias de Luria, 1986; Lenguaje, Desarrollo y Aprendizaje, 1988; Desarrollo cognitivo: sus fundamentos culturales y sociales, 1990; Curso de psicología general, 1991; La Construcción de la mente, 1992.

En su trabajo La actividad consciente del hombre y sus raíces socio-históricas, Alexander R. Luria (1974) establece de entrada que los animales y los seres humanos no deben ser considerados como homólogos pues existe una gran diferencia en cuanto a la actividad consciente humana que no está limitada a motivaciones biológicas como en los animales cuya conducta es mecánica. Diferenciaba entre dos tipos de sensaciones que ocurren fuera del pensamiento: las protopáticas (las primitivas, mecánicas, destinadas a trabajar con la supervivencia del organismo) y las epicríticas (las que resultan de cambios físicos-químicos como adaptación reactiva al entorno) (En: La percepción como adaptación psicofísica). La actividad consciente humana, sin embargo, es de otra naturaleza superior a estos procesos básicos sensoriales, que le motiva hacia objetivos distintos al animal; esto es, hacia el conocimiento y hacia el metaconocimiento, es decir, su capacidad de pensar sobre las formas mismas del pensamiento sin limitarse a la comprensión de su contenido o a la descripción de sus procesos evolutivos.

“La actividad consciente del hombre puede guiarse no por la impresión directa de la situación externa, sino por un conocimiento más profundo de las leyes intrínsecas que hay tras ella; de ahí que haya todas las razones para decir que la conducta del hombre basada en el conocimiento de la necesidad es libre”.

La pauta establecida en esta idea prevalecerá en todos sus trabajos, alejando igual que Vygotski su trabajo de la Psicología Comparativa, fundamentalmente animalista, y evitando recaer en reduccionismos biologicistas o esencialistas. Luria no negará los “programas hereditarios” ni el valor de la experiencia personal (subjetiva) sino que enfatizará en la necesidad de otro elemento: el impacto y efecto del legado de conocimiento cultural-social que se trasmite socialmente por vía de la enseñanza activa que protagonizan los adultos en la vida del infante: los padres, los maestros, los agentes de ayuda como psicólogos y médicos. Sin la conciencia mediada por lo socio-cultural toda explicación sobre la forma en que funciona el ser humano, incluyendo las neurobiológicas, queda incompleta. Lo socio-cultural es lo que nos hace humanos.

Sabemos que toda actividad psíquica de los animales, creadora de la base para orientarse en el medio circundante, toma cuerpo en las condiciones inherentes a las formas de vida que son características para la especie dada de animales. Pues bien, ¿qué es lo característico para las formas de vida que distinguen la actividad consciente del hombre respecto al comportamiento de los animales y en las que es necesario buscar las condiciones formativas de esa actividad consciente?”.

Los procesos fisiológicos son su objeto inicial de estudio y los describe en ascendencia aumentativa de complejidad hasta llegar a los “procesos concienciados”. Luria nunca perdió de perspectiva en su trabajo el lugar donde debían enlazarse las funciones elementales fisiológicas con las de mayor capacidad cortical, como la percepción, ubicándoles en un nivel muy activo, en donde debe ocurrir la integración que forma la consciencia humana:

“Así pues, la percepción ítegra del objeto surge como resultado de una compleja labor analítico-sintética, que destaca unos rasgos esenciales y mantiene inhibidos otros que no los son, y combina los detalles percibidos en un todo concienciado.

... la percepción humana se halla mediatizada por los conocimientos anteriores del hombre, cristalizados en base a la experiencia anterior, y constituye en sí una compleja actividad analítico-sintética, que incluye la creación de hipótesis sobre el carácter del objeto percibido y la toma de decisión en cuanto a si el objeto percibido corresponde realmente a dicha hipótesis” (Luria, 1994, p.60; citado en Martínez, 2006).

Sus metas al trabajar en la práctica neurológica con un modelo sociocultural tienen varios objetivos:

a. Eliminar de su análisis la metodología y paradigmas fenomenológicos (individualistas-personales) y los naturalistas (comparativos-biológicos).
b. Analizar las formas objetivas de la vida social.
c. Identificar y evidenciar las fuentes del desarrollo de la consciencia humana.
d. Identificar, conocer y explicar los mecanismos cerebrales y fisiológicos que viabilizan la interacción simbiótica con los procesos culturales que producen la consciencia humana, como función cualitativamente superior humana, regulada por el papel fundamental del lenguaje.

“La palabra, dice Luria, multiplica el ambiente referencial del individuo y rompe el binomio experiencia-conocimiento” (En: Alexander Luria, Pensamiento en http://www.infoamerica.org/teoria/luria2.htm).
Al describir la capacidad humana de la fantasía, la describe también en el contexto de la vida social y la cotidianeidad de la persona. Dice Luria que la imaginación es reproductora y creativa, motivadas ambas por las experiencias en relación al lenguaje y pensamiento.

… identifica la imaginación como la capacidad de fantasía que tiene el hombre, aunado a ello, distingue diferentes niveles de imaginación, como es la imaginación reproductora que difiere de la creativa, a la vez que identifica que hay distintas causas que motivan la imaginación, la cual puede estar sólidamente relacionada con las experiencias concretas que determinan que se de un pensamiento lógico-verbal” (Imaginación, 2006. En: http://www.fortunecity.com/campus/lawns/380/imagina.htm)

El lenguaje, continúa diciendo Luria, es producto de la experiencia social-cultural del ser humano. Comparte y valida esta idea con su maestro Vygotski, quien identificó al lenguaje como el elemento fundamental constitutivo de la consciencia. El lenguaje influye y modifica las formas y el resultado final de las percepciones corticales. El lenguaje libera al ser humano de su animalismo para evolucionar hacia un sujeto que tiene capacidad de pensar en el pasado, presente y futuro. Sólo mediante el lenguaje el ser humano puede crear representaciones simbólicas sobre sí mismo y el mundo que le rodea, realizando este proceso desde su niñez, etapa muy importante en la comprensión del desarrollo de la consciencia, así como un proceso que continúa a través de toda la vida (adultez, vejez) dinámico y transformador.

“La idea principal de Vygotski, explicativa de la organización del acto voluntario, está basada en el análisis del desarrollo lingüístico del niño” (Luria sobre Vygotski. En: Guilli, 2006).
“Luria (1978) indica que el lenguaje se pudo originar en la actividad productiva y surgió bajo la forma de movimientos manuales abreviados que representaban ciertas actividades laborales y gestos señalizadores mediante los cuales los humanos se comunicaban entre sí. Sólo en el curso de un periodo histórico muy largo en el cual, generación tras generación, fueron apareciendo dispositivos neurológicos cada vez más especializados, se llegó a realizar la disociación entre gesto y sonido” (Asesorias Logo Terapéuticas, 2004)

La forma en que Luria define percepción es activa y mediatizada por el lenguaje que recoge la influencia del contexto del individuo. Por tanto, es la conclusión de Luria que no es que la percepción nos ayude a identificar un mundo fuera de nosotros, sino que lo organiza activamente de acuerdo a la mediación con ese entorno desde adentro del individuo.
“…el medio social nos transmite sus propios esquemas de percepción del medio y de nosotros mismos, y sus patrones de desarrollo y conducta”.
Igual nivel de capacidad activa le confiere a los procesos de la atención cuando dice, en su trabajo Atención y Memoria (1987), que es un proceso importante en la selección de nuestros recursos procesales corticales y lo define como:

El proceso selectivo de la información necesaria, la consolidación de los programas de acción elegibles y el mantenimiento de un control permanente sobre el curso de los mismos es lo que generalmente denominamos atención” (Iñigo, 1998).

Desde la Psiconeurología, Luria trabajó métodos de diagnósticos tempranos para identificar daño cerebral y crear alternativas de tratamiento sin caer en las limitaciones conceptuales e investigativas del localizacionismo tan típico de su época. Luria explicó las funciones psicológicas corticales superiores, normales o lesionadas, como el producto de la actividad de la consciencia integrada no sólo en distintas partes del cerebro, al que vio también como una unidad y no como regiones aisladas ni mucho menos desconectadas (ejemplo: la región límbica en vez de hablar del hipotálamo o la amígdala por separado), sino que también, trató de entenderlas desde la relación constitutiva de la condición socio-cultural de la persona.

Su objetivo fue crear un modelo de la organización cortical cerebral integrado a la forma en que respondía a la mediación cultural (modelo cerebro-conducta-mente), tanto en condiciones de analfabetismo (Proyecto en áreas rurales rusas con analfabetas) como en condiciones de pacientes con lesiones cerebrales y condiciones de alteraciones corticales (afasia), en ambos casos ofreciendo programas de ayuda como alternativas. En cuanto a la afasia, por ejemplo, levantó observaciones que continúan siendo objeto de investigaciones. Indicó, por ejemplo, que los pacientes afásicos zurdos son más aptos y rápidos para recuperar el lenguaje que los derechos o diestros cuando son sometidos a terapia. En Puerto Rico, la Dra. Ilsa Echegaray, (2006) lleva a cabo actualmente un estudio sobre este mismo fenómeno relacionado con eventos accidentales cerebro-vasculares usando la misma hipótesis sobre la rapidez de recuperación del lenguaje en zurdos.

“(Luria)… postula la unidad integral e indisoluble de la actividad psíquica que aparece como función del cerebro, actuando como un todo único (Luria, 1977)”  (En: http://matz.4t.com/dddcc1.htm).

De este modo el funcionamiento cerebral y sus actividades psíquicas pueden perturbarse en diferentes regiones. La perturbación así establecida puede ocasionar diferentes sufrimientos de la función” (Feld. En: http://www.drwebsa.com.ar/aap/alcmeon/11/a11_06.htm)

“Existirían, sin duda alguna, esos procesos superiores pero tendrían que buscarse en el órgano de la actividad mental: el cerebro. Así, si los procesos mentales humanos son, como se define en otro lugar, sistemas funcionales complejos y que no están localizados en áreas estrictas, circunscritas, del cerebro, sino que tienen lugar a través de la participación de grupos de estructuras cerebrales que trabajan concertadamente, cada una de las cuales efectúa su particular aportación a la organización de este sistema funcional (Luria, 1974. En: Pérez, 2000).

Luria (1974) aborda la anatomía y fisiología del cerebro y el sistema nervioso desde una perspectiva funcionalista. Aunque reconoce los componentes cerebrales prefiere hacer su análisis y describirlo como una unidad o “sistema funcional” en el cual hay que estudiar las formas complejas de interacción funcional en un sistema jerarquizado vertical hacia funciones superiores que operan como actividad nerviosa superior en un contexto dinámico y social. Para esto, Luria construye varios modelos de interacciones funcionales cerebrales.

En su teoría psiconeurológica, por ejemplo, establece tres niveles o bloques biológicos funcionales, en los que la actividad cerebral ocurre diferenciada y ascendente a formas superiores corticales. En el primer nivel se trabaja la atención perceptual; en el segundo la senso-percepción y en el tercero ocurren las actividades de regulación, validación y organización de la actividad consciente. Entre y en todos, hay interacción sistémica (Feld. En: http://www.drwebsa.com.ar/aap/alcmeon/11/a11_06.htm). Luria es un firme y consistente creyente, así como un consecuente investigador dentro de su marco referencial sobre la ley genética socio-cultural de la mente. Sigue los preceptos vygotskianos sobre la necesidad de la integración de las funciones en una sola unidad de estudio, perspectiva que también Vygotski aplicó en sus funciones y enseñanzas como profesor.

Vygotsky warned against relying upon “the decomposition of the very complex mental whole into its elements” for instructional purposes (1987, p. 45). He did not believe that students should be required to delay the application of complex ideas until the ideas themselves had been broken down into constituent parts and “acquired” through reading and lecture. Instead, students should engage in what socio-cultural theorists describe as “performance before competence” (Wertsch, 1998). Development often occurs through using a cultural tool before the learner fully understands what this cultural tool is or how it works. The language learner is called upon to engage in conversation before the rules of grammar are learned; students of mathematics work together to solve novel problems before they are provided algorithms; students of business are called upon to work out solutions to particular business problems without first being able to articulate underlying principles” (Valderrama, 2000).

Vygotski y Luria: una alianza histórica de vidas e ideas

Maestro y estudiante, colegas eventualmente, amigos personales y aliados en una misma concepción sobre la mente y la formación de los procesos superiores de la inteligencia humana. Vygotski y Luria compartieron la tarea de crear una teoría, una metodología y una evidencia empírica-práctica sobre el rol de lo social-cultural-histórico en las funciones superiores corticales (psicológicas), esto es la consciencia. Aunque Vygostki origina la teoría socio-cultural, Luria complementa su trabajo, sobre todo en las aplicaciones concretas que llevó a cabo en los proyectos de alfabetización en las regiones remotas de Rusia en donde se proponía evidenciar el impacto del aprendizaje estimulado sobre la consciencia del trabajador analfabeta aumentando su capacidad de abstracción, trabajo que compartió con Vygotski aún en vida, pero quien estuvo demasiado enfermo como para acompañarlo en estos viajes. En la búsqueda de datos, Luria intentaba corroborar la naturaleza social de la consciencia para aplicarla de forma universal.

“Por preliminares que fueran, estas observaciones produjeron un gran caudal de hechos observables. Nos dieron datos suficientes para discordar de las nociones de la naturaleza universal del proceso cognitivo humano” (Atonian y Davis, 2003).

Ambos, Vygotski y Luria, compartieron el mismo trasfondo teórico marxista, así como un fiel compromiso con los objetivos del marxismo en el triunfo de la Revolución Bolchevique. Paradójicamente, una vez cambia el régimen leninista hacia el control de Stalin ambos habrían de sufrir el mismo exilio teórico mediante censura. El trabajo de ambos queda reprimido por acusaciones de anti-stalinismo; aún así ninguno de los dos abandonó en vida su país. Tampoco renunciaron a su enfoque socio-cultural sobre la formación de la consciencia (mente).

Estos dos teóricos compartieron supuestos fundamentales sobre características esenciales y procesos de la mente humana; postulados que son centrales en la Psicología Cognitiva, y que Román Pérez y Díez Pérez (2000), en su artículo El Currículum como Desarrollo de Procesos Cognitivos y Afectivos, presentan excelentemente resumidos a continuación:

Las implicaciones y aplicaciones siguen vigentes hoy día. Concluyen Roman Pérez y Díez Pérez (2000) que bajo las premisas de Vygotski y Luria en su Teoría Socio-Cultural sobre la mente, el currículo educativo escolar es fundamental para un desarrollo positivo y óptimo de las capacidades del estudiante en donde la figura del maestro es crucial.

“Desde este nuevo paradigma socio – cognitivo hablamos del aprender a aprender para desarrollar el potencial de aprendizaje cognitivo y afectivo de los aprendices. La enseñanza centrada en procesos identifica al profesor como mediador del aprendizaje y mediador de la cultura social.

Las reflexiones anteriores enmarcan un nuevo paradigma socio – cognitivo y por tanto suponen de hecho una revolución científica (en terminología de Khun), al pasar del paradigma conductista al paradigma socio – cognitivo y saltar en la práctica de un modelo de enseñanza – aprendizaje a un modelo de aprendizaje – enseñanza. Es ahí donde adquiere un verdadero sentido una didáctica y un currículum centrado en procesos y donde las funciones del profesor quedan reorientadas hacia una nueva dimensión: como mediador del aprendizaje y de la cultura social” (Pérez y Díez, 2000).

Las ventajas de aplicación del enfoque socio-cultural Vygotski-Luria ciertamente pueden ayudar en las escuelas creando “zonas de posibilidades” (Moll,1990) trabajando con poblaciones, actualmente en riesgo, como los “desertores escolares“, entre muchos otras áreas de ayuda que pueden ofrecerse en el manejo de la zona del desarrollo proximal. Tal es el una de las muchas aplicaciones y alcances del enfoque sociocultural desde la perspectiva de la Dra. Rodríguez-Arocho (Rodríguez-Arocho. En: http://psych.hanover.edu/vygotsky/rodrig.html) coincidiendo con Roman Pérez y Díez Pérez (2000) en determinar aplicaciones prácticas de la teoría.

Conclusiones

Vygotski descartó explicar la mente humana desde un enfoque biológico e inclusive reaccionó en contra del enfoque mecánico de la Reflexología Soviética. Señaló que la mente debía ser estudiada como un todo en el elemento fundamental que es la conciencia. Siguiendo esta misma línea y aunque Luria estudia los procesos anatómicos fisiológicos del cerebro y el sistema nervioso, concluye como Vygotski la necesidad de explorar la conciencia como el producto de las relaciones socio-culturales mediatizadas por el lenguaje que transforman la estructura cerebral que no queda determinada ni reducida a herencia ni al efecto/producto del acondicionamiento clásico.

“Para superar callejones sin salida, se debía acabar con la robinsoniana psicológica de la psicología mentalista y naturalista. La solución real del problema del desarrollo de las funciones mentales superiores se halla en la premisa fundamental de que el hombre es un ser social, un producto de la historia social y sujeto activo de las relaciones sociales… La existencia de la relación social del hombre con el mundo externo debe ser considerada como la fuente básica de las más elevadas formas de conducta consciente, no tan sólo en su contenido sino también en sus formas de existencia”.

Ambos se concentraron en el proceso de la mediación para explicar la formación de la consciencia humana y sostendrían como camino correcto en la Psicología y Neurociencias y proyecto personal de sus vidas, el estudio social-cultural-histórico de la mente humana.

Because of the principle of mediated character of higher psychical functions it was not possible to study consciousness as a system of reflexes, even inhibited ones. The situation asked for a different theoretical basis. Moreover, it was that new theoretical basis that made it possible to transform the idea of indirect analysis into the principle of mediation” (Peña y Sánchez. En: http://www.neuro-cog.com/luria5.htm)

Las observaciones, investigaciones y el desarrollo paso a paso de la teoría socio-cultural sobre la mente, reconocen pero no limitan el desarrollo humano a lo “natural” (biológico, heredado). Propone complementar y fusionar dialécticamente lo filogenético con lo ontogénico. Así las cosas, puede concluirse que la gran aportación vygostkiana y luriana fue crear una teoría-práctica para entender la consciencia como un proceso biológico históricamente conformado mediante la hominización que sólo puede ocurrir en los procesos psicológicos superiores del ser humano.
“Los ‘procesos psíquicos superiores’ poseen, entonces, una génesis socio-cultural, a la vez que descansan en un soporte biológico que los hacen posibles” (Veresov. En: http://webpages.charter.net/schmolze1/vygotsky/Veresov.html).

En el caso específico de Luria, su teoría e investigaciones nos ofrecen un abordaje casi único en cuanto al estudio del cerebro y los procesos psicológicos, como lo reseña una de sus estudiantes Homskaya en su libro Alexander Romanovich Luria: A Scientific Biography (2001). En una crítica y reseña de este libro, Stentsenko (2003) destaca las siguientes conclusiones y aportaciones sobre Luria en su estudio de los procesos neurológicos y socio-culturales del cerebro y la conciencia:

a. El cerebro funciona como instrumento para las actividades con propósitos y metas conscientes.
b. La conciencia se forma en el contexto del desarrollo de cada individuo relacionado con las demandas de su contexto social real.
c. La conciencia y las actividades cerebrales son moldeadas de acuerdo a los artefactos culturales, particularmente por el lenguaje.

El enfoque socio-cultural en Luria permitió que su conocimiento neurológico no le limitara al localizacionismo sino hacia estudios del cerebro como un sistema dinámico de funciones cerebrales contextualizadas en la vida social-histórica del individuo. Esto es lo que le permite sentar las bases de la Psiconeurología como nuevo campo teórico y trascender los linderos de las ciencias naturales hacia las ciencias psicológicas en el área de lo cognitivo, siempre enmarcado en la teoría socio-cultural sobre la mente de Vygostki en un gran proyecto investigativo colaborativo entre ambos.

“… developed as an essentially collaborative investigative project that entailed truly collective efforts of a number of scholars committed to the same ideals and goals and set on the same agenda of developing psychology as an objective science capable of making a difference in the real world. In that sense, the cultural-historical theory represents an example of a genuine school in psychology, clearly rooted in a shared philosophical background and committed to common ideological, theoretical, and pragmatic ideals” (Stetsenko, 2003)

Este nuevo abordaje hacia el cerebro y la conciencia en Luria se muestra evidente en sus propios libros y escritos. En The working Brain (1973), por ejemplo, los primeros capítulos están dedicados a la revisión de los conceptos función, localización y síntomas, rompiendo de entrada con las definiciones tradicionales de la Neurología de su época. Para Luria, las estructuras neurológicas no deben ser visualizadas como productoras de procesos simples ni reducidas a sus localizaciones, sino como funciones complejas provistas como sistema hacia el resultado final de la actividad mental. En ese sentido el cerebro tiene fundamentalmente tres funciones neurológicas integrales:

a. Regular el proceso de la vigilia o consciencia.
b. Obtener, procesar y almacenar información.
c. Crear, programar y verificar la actividad mental.

Luria conoce las ideas de su tiempo, pero las reta y las redefine hacia lo funcional. Tanto Vygostki como Luria estaban conscientes de la necesidad de romper con los paradigmas tradicionales en los que se habían formado profesionalmente, pues todos llevaban a la crisis de la Psicología que ambos, principalmente Vygostki, identificaban y denunciaban la Psicología de su época; una Psicología carente de un denominador común tanto en metodología como en su objeto de estudio.

Aunque algunos parecen argüir que la teoría, el enfoque e instrumentos desarrollados por Luria sólo pueden ser usados, aplicados y entendidos desde y en un contexto materialista marxista; muchos/as otros/as parecen aplicarlos con significativa frecuencia hoy día: en América Latina, en su natal Rusia siendo re-descubierto, donde se observa que su énfasis en combinar lo cualititativo con lo cuantitativo (evaluación de funciones) al hacer los “tests” sigue siendo importante. En los países escandinavos, en Polonia, entre muchos otros países que también incluyen a Estados Unidos; sus aportaciones siguen siendo de influencia para defender la necesidad de las evaluaciones neuropsicológicas, no sólo en su importancia por sí mismas sino como fuente de inspiración y desarrollo para nuevos modelos y técnicas neuropsicológicas, inclusive considerando adaptaciones para evaluaciones de niños (a pesar de que la población atendida por Luria fue principalmente de adultos).

Luria por tanto, abordó un dilema teórico, metodológico e investigativo de la Psicología (la dualidad cartesiana) con un enfoque unitario e integrativo que rompió con las dicotomías clásicas y las soluciones binarias que a la larga terminan siendo excluyentes y reduccionistas, en un campo tan difícil como el de la Neurología. Esto por sí mismo, lo hace distinto a muchos otros investigadores no sólo de su época sino de las anteriores y de las presentes.

“Luria (1902-1977) dealt with in his research regarded the relationship between animal and human brain, child and adult mind, normal and pathological, theory and rehabilitation, clinical and experimental investigation”
Korkman

Referencias

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    Para citar este artículo:
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    Vázquez, A. (2006, 30 de mayo ). Vygotski y Luria. Dos aliados, dos amigos, dos vidas: un acuerdo teórico-práctico sobre la mente y el protagonismo de lo social. PsicoPediaHoy, 8(14). Disponible en: http://psicopediahoy.com/vygotski-y-luria-mente/
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3 Comentarios a: Vygotski y Luria. Dos aliados, dos amigos, dos vidas: un acuerdo teórico-práctico sobre la mente y el protagonismo de lo social

  1. carlos burgos dice:

    Excelente me encanto este trabajo, me encanta Vigostky…Gracias a los aportes de hombres como estos la Psicologia cada vez se posiciona como una ciencia de avanzada.

  2. Prof. Dr Satorre Ygualada dice:

    Felicitaciones a la autora, por su didáctica manera de abordar tan interesante tema, el artículo es útil tambien para los cursantes de la Maestria de Educación Médica Superior, por lo que lo recomiendo, asi como profundizar en la vida y obra de estos dos grandes científicos en tiempos tan complejos donde la psicología humana pone a prube su capacidad de crear y de salvarse como especie. Felicidades

  3. william dice:

    Me parece muy buena la manera en que trata de resumir un trabajo tan amplio y complejo de estos dos autores e investigadores, que a mi manera de ver han aportado tanto a la psicología. Artículo muy práctico y provechoso.

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